Él era una persona importante en el mundo.
Ella era solo la hermana de su mayor rival.
Ambos eran diferentes y lo sabían, pero al no conocerse no pudieron pensar eso.
Dos personas diferentes en dos equipos diferentes.
¿Que podría pasar?
graphic by b...
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
XXIII:
Con Greta nos miramos por un momento antes de abrir la puerta donde se encontraban las demás parejas de los compañeros de Lander.
El estadio al parecer tenía una habitación especial para las novias, esposas de los futbolistas. Todo para que no tuviéramos que esperar fuera o que pasara algo peligroso y estuviéramos a salvo.
Al bajar del palco, íbamos a esperar en el pasillo cerca de los vestuarios, pero uno de los encargados de nuestra seguridad nos guió hacia este lugar porque allí era donde deberíamos estar.
Al principio nos mirábamos con mi mejor amiga como si estuviéramos en un sueño o habíamos escuchado mal, pero cuando nos trajo hasta la puerta, terminamos de caer en la cuenta de que no era ninguna broma o sueño.
Ni siquiera en el equipo de Wesley esto existía.
Todo me parecía muy raro si tenía que ser sincera. ¿Lander sabrá que me encuentro aquí? No quiero que piense que me fui sin él.
—¿Abrimos la puerta? —pregunta Greta con nervios. Creo que ni ella se esperaba esto sinceramente.
Me encojo de hombros y doy una mirada a nuestro alrededor. No había nadie. Nos habían traído a una zona privada, lo cual me sorprendía mucho más.
Te sorprendes como si nunca hubieses estado en la zona privada de un estadio.
Primero que todo, nunca en mis años acompañando a mi hermano en diferentes equipos me habían llevado a una sala para esperarlo. Siempre tenía que esperar o fuera del pasillo o hasta en el palco hasta que se duchara, se cambiara y me fuera a buscar para irnos.
Yo estaba acostumbrada a eso, pero aquí se manejaban de otra manera.
Le doy una última mirada a Greta y llevo mi mano al picaporte de la puerta de un color madera clarito. Todo muy elegante.
Con las manos temblorosas, giro el picaporte y empujo la puerta para abrirla hacia dentro. Una vez está abierta, todas las voces de mujeres charlando se hacen presente al momento.
Eran alrededor de quince mujeres en la sala. Algunas se encontraban sentadas sobre uno de los sofás charlando entre ellas y riéndose de algo, y otras estaban paradas mientras también hablaban.
Dos de ellas se giran cuando escuchan la puerta abrirse y esbozan una sonrisa genuina en sus rostros. Al parecer me conocían, lo digo porque no reaccionan de mala manera o de manera desconocida al verme, sino que me observan con confianza como si ya me conocieran.
Bueno, por lo menos eran amigables.
La mano de Greta se enredó en mi muñeca y no me giré para mirarla porque ya podía sentir el rostro de miedo al entrar.
¿Esperábamos mujeres con un rostro malo y que parecían que tenían un grano en el trasero? Sí.
Pero era todo lo contrario. Estaban todas muy bien vestidas. La gran mayoría de ellas estaban utilizando tacones altos y ropa muy elegante, lo cual me hizo hasta dudar si estábamos bien vestidas. Prometo que si lo estoy.