Capítulo 20

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No sabía lo difícil que era tratar de contener o luchar contra una atracción

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No sabía lo difícil que era tratar de contener o luchar contra una atracción. En especial cuando esa persona parecía empeñada en provocarte sentimientos que hacía años te habías olvidado cómo sentir: la ternura, el cariño, la preocupación genuina y el... deseo. Ese deseo tan puro y embriagador que tumba, que te deja sin aliento en medio de la noche cuando menos lo esperas, cuando crees que finalmente has logrado construir murallas lo suficientemente altas.

Pero Isabela... Isabela era como el agua que encuentra las grietas en el cemento. Persistente, constante, inevitable.

La conversación con Jax había comenzado de manera inocente, casi cómica

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La conversación con Jax había comenzado de manera inocente, casi cómica. Él había aparecido para hablar con Isabela sobre algo de su caso con Elena.

Hasta que Jax mencionó algo que hizo que mi pecho se contrajera de una forma incómoda.

—O cuando intentabas impresionar a Sofí —comentó casualmente, sin notar cómo mi cuerpo se tensó—. y trataste de voltear unos huevos en el sartén sin ayuda de una espátula, y el mango se desprendio del sartén, y se te cayo en el pie. Sofí estaba tan preocupada que faltó al día siguiente al colegio, a pesar de tener un examen de química para quedarse contigo.

Algo oscuro y viscoso se retorció en mi estómago.

Sofía.

El nombre resonó en mi mente como una campana de advertencia. Una ex-novia. Alguien que había tenido a Isabela de formas que yo nunca... que yo no debería siquiera estar pensando.

—¿Quién es Sofí? —pregunté, y odié cómo mi voz sonó ligeramente tensa, ligeramente forzada.

Jax, completamente ajeno a la tormenta que se desataba en mi pecho, continuó con esa despreocupación que solo alguien sin ningún tipo de filtro podía tener.

—Era la mejor amiga y novia de Isa en la secundaria. Eran muy lindas juntas, siempre tomadas de la mano, compartiendo ropa. —Se rio, como si recordara algo divertido—. Un día de relajo les dije que si me regalaban un trío para mi cumpleaños. Está de más decir que no entendieron el chiste y me metieron tremendo putazo. Creo que Sofí me dejó un moretón que duró una semana.

Marchita La Bella FlorDonde viven las historias. Descúbrelo ahora