Capítulo veintiuno: Los secretos siempre salen a la luz.

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XXI:

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XXI:

La peor noche de mi vida.

Así es como la voy a llamar de ahora en adelante.

Creo que nunca en mi vida me había sentido tan culpable por sentir algo por alguien.

Tras lo ocurrido con Nick, me fui con Lander a su departamento. Hablamos de lo sucedido con Tori Martin e intentamos hacer un plan para evitar que las fotos se publicaran, pero no teníamos nada en mente ni creíamos que algo iba a funcionar.

Me pasé casi la mitad de la noche enviándole mensajes a Nicholas. No contestó ninguno de ellos, sino que simplemente me dejó en visto como si fuese una ex novia loca que lo quiere matar. Como la de mi hermano, pero sin la parte del intento de asesinato.

Luego de unas horas pude dormirme abrazada al gran chico jirafa que dormía plácidamente mientras se aferraba de mi cuerpo como si fuera a perderme.

Cosa que nunca iba a pasar.

Ahora me encontraba en el carro, con el mismo chico jirafa y estaba decidiendo mentalmente si bajaba o no bajaba al departamento de Nick.

Al principio iba a venir sola a verlo al mejor amigo de mi hermano, pero luego, Lander quiso acompañarme, ya que supuestamente había entendido que él solo era un amigo para mí y que no tenía problema con tratarlo de esa misma manera.

Así que aquí estamos. Pero ahora no sé si bajar o quedarme sentada como una tonta arriba del carro.

Siento una mirada sobre mí y cuando giro mi cabeza me encuentro con los hermosos ojos de Lan observándome con una tranquilidad que me asustaba por completo.

No estaba acostumbrada a la tranquilidad.

—¿Quieres que te acompañe? —pregunta con una inocencia que me derretía. Si él me acompañaba a ver a Nicholas, el mejor amigo de mi hermano iba a cometer un asesinato.

Y no quería muerto a mi novio y mucho menos a Nick en la cárcel, así que voy a ir sola.

Giro mi cabeza hacia Lander y con una sonrisa en mi rostro niego con la cabeza. Suelto un suspiro nervioso y llevo mi mano a manija de la puerta del carro.

Una vez termino de mentalizarme de que todo va a salir bien, jalo la manija rápido, sin pensarlo dos veces. Cierro la puerta detrás de mí una vez bajo del auto de Lan y le dedico una última mirada de tranquilidad.

Comienzo a caminar hasta la puerta del gran edificio de casi veinte pisos. Una vez dentro, observo al conserje y esbozo una sonrisa tranquila. Pero él me ignora por completo y solo asiente con la cabeza como si fuese la persona más aburrida del planeta.

Al parecer todos parecían tener un mal día hoy. Y ahora lo iba a tener el mejor amigo de mi hermano cuando me vea fuera de la puerta de su departamento parada como una estatua.

Scoring the Heart ©Donde viven las historias. Descúbrelo ahora