¿Cómo podemos juzgar a dos corazones rotos? Dos almas enamoradas sin poder estar juntas por la inmadurez de sus mentes.
A pesar de todo y el dolor agonizante, Kuroo y Kenma decidieron seguir adelante con sus vidas, seguir jugando como siempre en su último año.
Ver a Shoyo cambio un poco la perspectiva del Omega sobre la situación, decidió tomarse las cosas tranquilas por el bien del equipo... Ellos no debían pagar las consecuencias de todo esto. A pesar de la obvia tensión, al menos los chicos se hablaban para lo importante del voleibol.
Su vida personal estaba fuera del juego.
Kenma no se sentía mejor pero intentaba parecerlo, nunca fue alguien de muchas palabras entonces era difícil notar si estaba feliz o triste, al contrario de Kuroo.
Kuroo dejó de hablar con muchas personas, mantenía un perfil más bajo y hasta su popularidad bajo a niveles extremos. Aquella soledad de su casa era el triple ahora.
Kenma lo visitaba casi todos los días.
Y ahora estaba solo.
El dolor de su corazón aumento, su Alfa parecía estar muerto y ahora ni siquiera sentía fuerzas. A penas podía jugar o mantenerse bien, los pequeños momentos junto a Kenma le hacían regular su mente y pecho.
La ciudad seguía igual de ruidosa, igual de despierta... pero para Kuroo Tetsuro, todo sonaba como si lo escuchara bajo el agua.
Los días eran largos y los cafés sabían a nada. En la oficina, fingía sonreír; esa sonrisa torcida que alguna vez hizo sonrojar a Kenma, ahora era solo una mueca vacía.
Su instinto de Alfa se retorcía cada noche, buscándolo en el aire, en el aroma que aún quedaba en sus sábanas, en el cable del cargador que Kenma siempre dejaba enredado.
Pero ya no había nadie ahí.
Solo el eco de una voz suave que le decía "no te preocupes tanto, Kuroo", y el silencio que vino después.
Kuroo se había prometido no buscarlo. No quería ser ese tipo de Alfa que no respeta decisiones... pero las madrugadas lo traicionaban. Deseaba hablarle de nuevo.
Le escribía mensajes que nunca enviaba:
"¿Estás comiendo bien?"
"Vi un nuevo juego... seguro te gustaría."
"Todavía te amo, aunque no sé si eso sirve de algo."
Luego los borraba todos.
Apoyaba la frente contra el vidrio de su ventana y se reía sin ganas, porque incluso la tristeza olía a Kenma.
⸻
Mientras tanto, Kenma intentaba llenar los vacíos con ruido digital.
Horas frente a la pantalla, jugando.
Pero en cuanto apagaba la pantalla, la habitación quedaba sumergida en un silencio insoportable.
El olor de Kuroo aún estaba en su sudadera gris, esa que había jurado lavar pero nunca pudo.
La metió al fondo del armario, como si esconderla fuera suficiente para no extrañar.
Su cuerpo reaccionaba con ansiedad, un Omega desincronizado, su instinto buscando al Alfa que había sido su ancla durante años.
No era solo amor... era ese lazo invisible, una conexión rota a la fuerza.
Kenma fingía que no le afectaba, que podía seguir adelante, pero cada vez que abría su celular y veía el nombre de Kuroo entre sus contactos, el pecho se le apretaba.
Jugaba hasta el amanecer, hasta que el cansancio lo derribaba, porque dormir era peligroso: en los sueños, Kuroo siempre lo abrazaba y le decía "ya estoy aquí, gatito" y él solo decía lo mismo: "no me llames así imbecil."
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Punto de quiebre .ᐟ.ᐟ haikyuu!
Fanfiction૮꒰ ˶• ༝ •˶꒱ა ♡ Ser un jugador Omega era un poco complicado y no por el juego en sí. Era extraño estar saliendo con uno de los Alfas de tu equipo aunque no era algo que perjudicara los partidos... Era muy probable que la noticia de una vida creciendo...
