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El sonido de la lluvia se filtraba por la ventana abierta, dejando el aire un poco frío, un poco melancólico. Asahi estaba sentado frente a su escritorio, el libro de historia abierto, el lápiz detenido a mitad de una frase. Había intentado concentrarse durante más de una hora, pero su mente se negaba.

Cada vez que leía una fecha, su cabeza la reemplazaba con una imagen de Noya.

Noya riendo en el gimnasio.
Noya colgándose de su brazo sin aviso.
Noya diciéndole "Asahi, te ves genial hoy" con esa sinceridad que siempre lo desarmaba.
Noya siendo coqueto.
Noya dándole besos.
Noya y él teniendo sexo.

Soltó un suspiro largo, dejando caer la cabeza sobre el libro.

"¿Por qué no puedo dejar de pensar en él...?"

Como si el universo quisiera burlarse de él, el timbre sonó.

Asahi se levantó con el corazón acelerado, sin razón aparente.

Al abrir la puerta, ahí estaba Noya, empapado de lluvia y sonriendo de oreja a oreja.

—¡Asahi!—exclamó—. ¡Tuve que correr porque empezó a llover más fuerte!

—N-Nishinoya... ¿qué haces aquí? —balbuceó Asahi, apartándose para dejarlo pasar.

—Nada, me aburría en casa —dijo el chico más bajo, quitándose la chaqueta mojada—. Pensé: "¿Quién necesita compañía para estudiar?" y pues... aquí estoy. Además adoro verte estudiando, eres muy lindo.

Asahi no pudo evitar reírse. Esa era una respuesta tan de Noya que dolía lo perfecto que le parecía. Sus mejillas rojas lo delataban y el beso que dejó el Omega en su mejilla lo puso nervioso.

—Podrías haberte enfermado —dijo, dándole una toalla.

—Bah, nada que un poco de ramen no cure —respondió él, secándose el cabello—. Además, vine a asegurarme de que no te estuvieras durmiendo sobre los libros otra vez.

El Omega se tiró sobre la cama de Asahi sin pensarlo dos veces, quedando boca arriba con una sonrisa satisfecha.

—Tu cuarto siempre huele a jabón —comentó—. Es muy tú.

Asahi se sonrojó un poco, sentándose en el borde de la cama.

—¿Eso es... bueno?

—¡Claro! —rió el Omega—. Me gusta.

El silencio que siguió no fue incómodo. La lluvia seguía cayendo afuera, constante y suave, y el sonido llenaba los huecos entre sus respiraciones. Noya estiró la mano y la puso sobre la de Asahi, como si fuera lo más natural del mundo.

El corazón de Asahi se apretó.

Nadie lo hacía sentir así: tranquilo y tembloroso al mismo tiempo.

—¿Asahi? —preguntó Noya de pronto, girando un poco la cabeza para mirarlo.

—¿Hmm?

—Nada, solo... gracias por dejarme venir. Me gusta estar aquí.

Azumane quiso decir algo, cualquier cosa, pero las palabras se atoraron en su garganta. Solo pudo sonreír, suave, apretando un poco la mano de Nishinoya.

Y en ese gesto, en ese momento tan simple, supo con absoluta claridad que tenía que hacerlo.
No hoy, no todavía... pero pronto.

Porque si algo tenía claro, era que quería al Omega cerca.

No como amigo, no como casi algo.
Sino como su todo. Según tenían algo, compartían cama, momentos lindos y calientes juntos pero para él eso no era suficiente, necesitaba decirle todos sus sentimientos y no solo asumir que están en una relación.

Punto de quiebre  .ᐟ.ᐟDonde viven las historias. Descúbrelo ahora