Just One Day ᢉ𐭩

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Esa noche, el cuarto de Yamaguchi estaba en penumbras, iluminado apenas por la luz tenue que entraba por la ventana. Tadashi seguía acurrucado contra el pecho de Tsuki, los ojos rojos de tanto llorar, mientras sus dedos jugaban nerviosos con la tela de la camiseta de su novio.

Tsukishima no decía mucho. No lo necesitaba. Su mano simplemente acariciaba lentamente el cabello de Yamaguchi, en un gesto torpe pero lleno de cariño.

—Lo siento... —susurró Tadashi, la voz quebrada—. Siento haberte escondido esto. Pensé que... si lo sabías, te irías...

Tsukki apretó un poco el abrazo, sin soltarlo.
—Eres un tonto... —dijo con suavidad, no como regaño, sino como si esas palabras fueran la única forma de no llorar él también—. ¿De verdad creíste que podría irme así, sin más?

Yamaguchi tragó saliva, con un nudo en la garganta, y asintió débilmente contra su pecho. Tsukki suspiró.

—No voy a mentirte, Tadashi. No sé qué hacer... estamos tan jóvenes... —su voz se quebró un poco—. Pero tampoco me apartaría de ti. Te amo

El silencio se hizo pesado, pero al mismo tiempo cálido. Yamaguchi levantó la vista apenas, con los ojos brillosos.

—Yo... en el fondo lo quiero. Y eso me da miedo, Tsuki... porque no sé si eso te va a alejar de mí.

Tsuki le sostuvo la mirada, y por un instante dejó caer toda su coraza. Su mano buscó la de Tadashi y entrelazó los dedos.

—No sé qué va a pasar... —murmuró—. Pero pase lo que pase, no quiero que lo enfrentes solo.

Yamaguchi sonrió entre lágrimas, esa sonrisa triste y temblorosa que parecía pedirle al mundo que no lo dejara caer.

Se quedaron así, hablando en voz baja, palabras entrecortadas que mezclaban miedo, promesas torpes y recuerdos de lo que habían vivido juntos. A ratos, caían en silencios largos, solo escuchándose respirar, compartiendo el calor de su cercanía.

Cuando el sueño finalmente los alcanzó, ya estaba cerca el amanecer. La luz tenue comenzó a entrar entre las cortinas, pintando el cuarto de un resplandor suave. Tadashi abrió los ojos apenas, viendo el perfil de Tsuki tan cerca, con sus gafas apoyadas en la mesa de noche y su expresión tranquila mientras dormía.

Por primera vez en días, no sintió el peso del mundo oprimiéndolo tanto. Se permitió cerrar los ojos otra vez y, abrazado a Tsuki, dejó que el nuevo día los encontrara juntos, con miedo sí, pero también con un amor que se sentía más fuerte que nunca.

🍡

El sol de la mañana se filtraba tímidamente entre las cortinas, bañando la habitación con una luz suave. Yamaguchi fue el primero en abrir los ojos, todavía acurrucado contra el pecho de Tsuki. Por un momento, pensó que había soñado todo lo de la noche anterior... hasta que vio la mano de Tsukishima entrelazada con la suya, sujetándola con fuerza incluso dormido.

Se quedó mirando su rostro, tranquilo, sin las líneas tensas de siempre. Era tan raro ver a Tsuki vulnerable, con la respiración lenta y el cabello revuelto. Tadashi no pudo evitar sonreír con ternura, aunque enseguida esa sonrisa se tiñó de tristeza.

Al poco rato, Tsukishima abrió los ojos, parpadeando contra la luz. Lo primero que vio fue a Tadashi observándolo, con esa expresión temblorosa entre miedo y amor.

—¿Desde hace cuánto me miras así? —murmuró con voz ronca.

—No mucho... —mintió Tadashi, desviando la vista y ruborizándose.

El rubio suspiró y apretó suavemente su mano.

—Dormiste un poco mejor, ¿o no mi amor? —preguntó, con un tono inusualmente tierno.

Punto de quiebre  .ᐟ.ᐟDonde viven las historias. Descúbrelo ahora