Enero 2015
Seguna semana

** 7 de enero de 2015 **

Despierto a causa de un ruido ensordecedor proveniente de mi teléfono móvil, como puedo salgo del "Capullo" que he formado con la manta a mi alrededor a causa de no estarme quieto en toda la noche y alcanzo el pequeño aparato.

- ¿Diga?
- ¡Uriel! Son las doce del medio día, si no ocupas tu puesto de trabajo en quince minutos, ¡Date por despedido!

La llamada finaliza y me quedo atónito observando la pantalla ¿Cómo he podido dormirme tanto tiempo? Extrañado, me levanto y me dirijo al cuarto de baño a hacer mis correspondientes necesidades, cosa que aún siendo un Ángel Caído, conservo de mi vida pasada.

Consigo estar listo en lo que parecen cinco minutos, es decir, en un tiempo récord, salgo de mi casa a toda prisa y ni siquiera me espero en la parada del bus, corro arriba y abajo a toda velocidad y llego a mi destino pasadas nada mas ni nada menos que seis míseros minutos, pero eso sí, echando todos los órganos habidos y por haber al exterior de mi cuerpo, estoy exhausto.

Entro en el pequeño bar evitando mostrarme como realmente me encuentro pero, mi color facial, mi sudor y mi respiración claramente acelerada me delatan, Emma, alarmada, se dirige en mi dirección a toda prisa.

- ¿Qué haces aquí? Tu turno no comienza hasta dentro de tres horas.

- ¡¿Qué?! Tu padre me ha llamado, ¡me ha amenazado con despedirme! - ella susurra, maldice algo en voz baja y, con un gesto con la mano me ordena que me siente y espere.

No es hasta pasados diez minutos que Emma regresa con cara de enfado y su padre a un lado.

- ¿Señor Rixon?

- Disculpa las molestias, te necesito para un encargo importante, hoy cobrarás el doble. ¿Podríais venir ambos a mi despacho? ¿Emma? - ambos asentimos y, en silencio, seguimos al hombre por unos estrechos pasillos hasta llegar a su despacho, una habitación muy amplia decorada con diversos cuadros que podrían ser claras obras de arte.

- Sentaros ahí, ¿os gustaría tomar algo?  - niego con la cabeza y el hombre toma asiento. - bien... dejad que busque el pedido por mi ordenador... bien, aquí esta. Necesito que vayáis a Rouse Street, Caleb os llevará, él esta cargando el coche en estos momentos,

- Papá.. perdón, Señor Rixon.. ¿Porqué nosotros?

- Bueno, nuestro cliente quería que hicieran la entrega dos chicos jóvenes del local y vosotros sois ésos jóvenes. - El hombre se levanta de donde se encuentra y se dirige a la puerta. - Chicos, tened cuidado, es un pedido urgente y una persona algo... especial. 

Al cabo de unos minutos, ya nos encontramos dirección a Rouse Street. Cuando llegamos, son las seis de la tarde, ha sido un viaje largo, pesado y sobretodo silencioso. 

Bajamos del vehículo y descargamos todo lo que nos han pedido, andamos unas cuantas cuadras hasta llegar a un enorme restaurante, una vez allí, con cuidado, abrimos la gigantesca puerta de cristal y nos sumergimos en su interior, seguido de nuestro gran silencio ensordecedor.

- ¿Porque hay tanto silencio en este local?

- Shh... - avanzamos hacia una sala donde hay lo que parecen ser unos ejecutivos esperando a ser servidos. - sirve por ese extremos y yo lo haré por este. - Asiento y con cautela y tranquilidad voy sirviendo la comida a esos hombres.

Ángeles Caídos¡Lee esta historia GRATIS!