A pesar de que Tadashi siempre imaginó una familia junto con su Alfa, él no sabía si Tsukishima quería lo mismo con el.
Escuchaba a Tsuki hablar sobre los bebés de una manera seria y fría, en todos los años en los cuales estuvieron juntos que sería casi toda su vida, jamás vio a Tsuki cargar un bebé. No era grosero con los niños pero tampoco se notaba un cariño más allá.
El despertador sonó, pero Yamaguchi no se movió. Había pasado gran parte de la noche dando vueltas, con los ojos abiertos en la oscuridad, escuchando su propio corazón latir con fuerza. Cuando por fin se levantó, lo hizo despacio, como si llevara una carga invisible sobre los hombros.
Fue al baño, se miró en el espejo mientras se lavaba la cara. Tenía ojeras marcadas, los labios secos. Se pasó la toalla por el rostro con brusquedad, intentando borrar la expresión cansada. Encendió la ducha y dejó que el agua cayera sobre él, sin moverse mucho, apoyando la frente contra la pared fría.
—Tranquilo... solo actúa normal... —susurró para sí mismo, aunque sabía que era imposible.
Después de vestirse con el uniforme, se quedó un rato sentado en la cama, mirando el suelo. No quería comer, no quería salir.
El celular vibró con un mensaje de Tsukishima: "Buenos días bonito, ¿Ya estás listo? Te esperaré a fuera de tu casa para irnos juntos."
Yamaguchi lo leyó y sintió que el pecho se le apretaba. Imaginó la cara seria de Tsuki, sus gafas resbalando un poco por la nariz, y recordó tantas veces que le había escuchado decir frases como:
—Los niños son ruidosos, fastidiosos... no entiendo cómo la gente puede con ellos.
Un escalofrío le recorrió la espalda. ¿Y si realmente estaba embarazado? ¿Y si se lo decía y Tsuki simplemente lo miraba con esa frialdad suya y decidía irse?
Se levantó y comenzó a caminar por su cuarto, como si las paredes fueran a darle respuestas.
—Ni siquiera sé si yo quiero tenerlo... —murmuró, apretando la tela de su camiseta—. Apenas sé cuidarme a mí mismo, ¿cómo voy a...?
Sus ojos se llenaron de lágrimas, y se dejó caer de nuevo en la cama. Abrazó el peluche, hundiendo la cara contra él. La mezcla de ternura y miedo le partía el alma: una parte de él quería reír al imaginar un bebé con gafitas y pecas... pero la otra parte solo quería desaparecer. Deseaba tenerlo pero no sabía cómo.
En su imaginación, pudo verse cargando un bebé pequeño, con mejillas redonditas y suaves, que le sonreía con inocencia. Lo balanceaba en brazos y sentía una ternura inmensa, tan cálida que casi le dolía. ¿Quién no amaría tener un bebé con el amor de su vida? Yamaguchi muy interiormente deseaba eso pero no sabía cómo gestionarlo.
—Tsuki no está listo... yo tampoco estoy listo... —susurró con voz rota—. ¿Y si me quedo solo? ¿Y si...?
El silencio del cuarto se volvió insoportable. El cartel de la venta de dulces todavía estaba en la esquina, manchado de verde, como recordándole que su vida de estudiante común se había visto sacudida de repente.
Al final, Yamaguchi cerró los ojos y dejó que las lágrimas rodaran por sus mejillas, sin fuerzas para detenerlas. Era demasiado joven, demasiado inseguro... el mundo parecía de pronto demasiado grande para él.
Cuando bajó a la cocina, su mamá ya estaba preparando el desayuno. Ella lo miró apenas entró, notando al instante que algo andaba mal.
—Tadashi, ¿estás bien? Te ves pálido. ¿Dormiste mal? —preguntó con suavidad, dejando la taza de té sobre la mesa.
Yamaguchi se sentó, apartando la mirada.
—Estoy bien, mamá. Solo... cansado —respondió rápido, tomando un trozo de pan sin ganas.
Ella lo observó en silencio, con esa mirada materna que atraviesa cualquier mentira.
—Te noto raro cariño... ¿te pasó algo en la escuela? ¿Con Tsukishima? —insistió, inclinándose un poco hacia él.
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Punto de quiebre .ᐟ.ᐟ
Fanfiction૮꒰ ˶• ༝ •˶꒱ა ♡ Ser un jugador Omega era un poco complicado y no por el juego en sí. Era extraño estar saliendo con uno de los Alfas de tu equipo aunque no era algo que perjudicara los partidos... Era muy probable que la noticia de una vida creciendo...
