Jisoo siguió amándola hasta que Jennie alcanzó su cuarto orgasmo de la noche. La pelinegra se había encargado de haberla recorrido toda y de que no quedara centímetro de su piel sin reclamar como propio. Pero, ahora, en un tiempo de descanso, la pelinegra estaba sorprendida por lo que Jennie le estaba diciendo.
—¿Nunca, nunca? —preguntó, incrédula y mirando a la rubia que descansaba en su pecho. Jennie todavía agitada y con los ojos cerrados, agitó la cabeza para mirar—. ¿Nunca más de un... nunca más de uno? —hizo la pregunta completa y volvió a tener la misma respuesta—. ¿Estás se...?
—Jisoo... —Jennie no quería escuchar más la misma pregunta—. Bésame, por favor —pidió.
Se fundieron en un abrazo de piel ardiente, muslos entrelazados, bocas sedientas y con los ojos cerrados y manos sin vergüenza. Jennie deslizó su propia mano entre sus cuerpos y sorprendió a la pelinegra al sujetarle el miembro. Jisoo se arqueó y gimió como si la hubieran herido de muerte. Su pene creció en la mano de Jennie mientras el beso se profundizaba y los dedos de Jisoo separaban los labios de la vagina para hurgarla. No hallaban la saciedad, no existía fin.
—Quiero ponerme sobre ti —le dijo la ex morena. Jisoo sonrió.
—Puedes hacer conmigo lo que quieras —le dijo entregada.
Con mucho esfuerzo, se levantó del sillón y buscó otro condón; agradeciendo haber estado preparada para esa noche. Volvió a Jisoo y le colocó el preservativo bajo su atenta e intensa mirada. Cuando se acomodó, volvió a sentirse nerviosa por el tamaño de la chica.
—Ayúdame —le dijo suavemente a la pelinegra y esta no dudó en seguir su indicación.
La ayudó a acomodarse y a deslizarse sobre su pene duro y caliente hasta que el cuerpo de Jennie lo tragó por completo, el rostro de Jennie pasó del dolor al placer en milésimas de segundos. Poco a poco, Jennie se iba meciendo sobre Jisoo e iba encontrando el vaivén correcto.
Por su parte, Jisoo no atinaba a nada, se limitaba a admirar a la mujer que estaba sobre ella. Con sus pechos resaltando, le recordaba más que nunca al dibujo que había hecho sobre la pared de la oficina. Su Jennie. Su amor. Su autoritaria y dulce mujer sin vello, rubia y de ojos color café. Su dama. Ella nunca había estado en los planes de Jisoo, pero solo tuvo que abrir una puerta para encontrársela. En verdad la pelinegra nunca había buscado enamorarse, pero Jennie le provocaba una clase de pasión que jamás había sentido, ni siquiera con sus dibujos. Sin duda su vida había cambiado y ya no la podía pensar sin Jennie en ella. El sentimiento que salía de Jisoo, el amor que sentía por la mujer que estaba moviéndose constantemente sobre ella la emocionó. La pelinegra se incorporó para quedar frente a ella. Jennie se acomodó y la recibió en su nueva postura.
—Mírame, por favor —le pidió la pelinegra a Jennie. Por unos instantes se contemplaron en silencio—. Eres lo más lindo que he visto en mi vida —le dijo, sincerándose.
—Tú eres lo mejor que me ha pasado en mi vida. Hiciste que naciera de nuevo, que volviera a recuperar a esa Jennie que perdí y tanto quería que volviera —confesó.
El placer las sorprendió con los labios unidos y ambas gimieron en la boca de la otra hasta que se desarmaron sobre el sofá. Se quedaron quietas mientras recuperaban el aliento. Para malestar de la pelinegra, Jennie salió de ella y bajó del sillón para después caminar hasta la pared pintada por Jisoo.
La pelinegra se incorporó sobre sus codos para contemplar a la ex morena.
—Adoro lo que hiciste —le dijo desde su lugar—. Podría pasarme horas mirándola —la pared era una pintura en sí misma.
La rubia se perdió en los detalles hasta que sintió como Jisoo la abrazaba por detrás. El pene de Jisoo se coló entre sus nalgas haciendo que Jennie se mordiera sus labios, estaba cansada pero el deseo nunca cesaba.
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no soy para ti ━ jensoo
Romance❝Jennie, una máster en negocios, está acostumbrada a tener todo y a todos bajo su control junto a su socia y mejor amiga: Lalisa. Con un chasquido de dedos, Jennie consigue todo lo que quiere. Sin embargo, su vida comenzará a cambiar cuando tenga qu...
