Capítulo 11: Sentimientos reprimidos

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Desperté con un ligero dolor de cabeza, miré la hora y eran las 6:30 am, aun faltaba hora y media para irme al colegio así que opte por darme un baño y alistarme de una vez. Como mis padres estaban en casa decidí hacerles el desayuno, ya faltándome poco para terminar, mis padres se sentaron en la mesa perfectamente vestidos, les serví y ellos se disponieron a comerlo.

-¿Como estuvo tu cumpleaños, querida?-pregunto mamá

-E-Estuvo...bien-tartamudee

-¿En serio? ¡Me alegra mucho!- exclamo mamá aliviada.

-¿Y a donde te llevo Kima-kun?-pregunto papá

-Al parque de diversiones...-respondí mientras metía a mi boca un pedazo de tocino.

-Ah, ya me alegro de que no lo hayas pasado sola- dijo casi en un susurro.

Después de eso terminamos de desayunar en silencio, me despedí de mis padres y me encamine hacia el colegio. Al llegar al salón, me senté, me puse los auriculares y deje que la música me llevara lejos del mundo real. Justo cuando empezó a sonar mi canción favorita la voz del profesor entrando al aula me devolvió a la realidad.

Las clases pasaron volando y sin darme cuenta ya se habían ido casi todos los estudiantes, saque mis cuadernos de debajo del pupitre, los metí en mi maleta. Salí del salón, llegue al primer piso, me quite los zapatos de estar en el colegio y me puse los de salir a la calle, justo cuando me dirigía a la puerta de salida la voz de Kima llamándome me hizo parar en seco.

- Nike, ¿qué haces aun en el colegio? Hace rato que salimos.

Decidí no voltearme, por alguna extraña razón no me atrevía a hacerlo así que lo único que se me ocurrió fue:

- Estaba hablando con una profesora -mentí

-Ah, ya veo. Por cierto, Ellie llamo y me dijo que te preguntara si podías-

- ¡L-Lo siento! Se me ha hecho tarde, como sea, después me cuentas me tengo que ir -salí del colegio dejándolo con la palabra en la boca.

Ya ha pasado una semana desde que empecé a evitar a Kima, siempre que me llamaba yo me escabullía de su vista y cuando salíamos del colegio le decía a mis amigas que saliéramos al karaoke o cosas asi. Ya era viernes, las clases como siempre se pasaron rápido, había llegado la hora de salir y el profesor me había pedido el favor que le ayudara a llevar unas cosas a la sala de profesores. Después de terminar, me dirigí al salón en busca de mis amigas pero ya no estaban, entonces recordé que ellas me habían dicho que hoy no podían, asi que tome mis cosas y me dirigí a la salida.
Justo cuando llegaba a mi casillero una voz que gritaba mi nombre hizo que se me pusieran los pelos de punta. Cuando voltee lentamente, lo confirme. Era él.

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