No sabía si reírme, gritar o directamente arrancarle el celular de las manos y estrellarlo contra la pared. Estábamos tan tranquilas, mirando fotos viejas de Sofía con sus horribles flequillos adolescentes (sí, tenía que aprovecharlo, era un arma de chantaje perfecta), y de repente ¡zas! aparece esa maldita notificación en su pantalla.
"Para que no me extrañes tanto."
Acompañado de una foto que, sinceramente, no quise analizar demasiado porque ya con esas palabras me hervía la sangre.
—¿Tu te fous de moi ? —pregunté con calma, esa calma peligrosa que precede a la tormenta.
Sofía se puso blanca como papel, como si hubiera visto un fantasma. Yo solo la miraba, esperando una explicación decente, pero lo único que hizo fue tartamudear algo entre “no es lo que parece” y “puedo explicarlo”.
Me crucé de brazos, inclinándome un poco hacia ella.
—Qué conveniente… justo cuando estamos teniendo un momento lindo aparece tu club de fans a recordarte que existimos las demás.
Ella abrió los ojos como platos.
—¡No es un club de fans!
—Ah, ¿entonces es uno solo el fanático exclusivo? —le lancé con sarcasmo.
Lo peor es que Sofía no tenía idea de qué hacer con el teléfono. Lo escondía, lo desbloqueaba, lo bloqueaba otra vez. Yo me sentía entre furiosa y ridículamente celosa. Y odiaba estar celosa.
—A ver, Sofía —me incliné más hacia ella, lo suficiente como para que no pudiera escapar—. ¿Tengo que preocuparme o simplemente tengo que felicitarte por ser tan “popular”?
Ella respiró hondo y, en lugar de responder, me agarró de la mano y dijo bajito:
—No me mires así, Lara… es solo un estúpida mensaje... íbamos bien
Y ahí estaba yo… queriendo mantener mi postura fría, pero al mismo tiempo sintiendo que esa mujer sabía exactamente cómo derrumbar mis muros.
—No quiero que te enojes—me dijo Sofía con esa vocecita de víctima.
Yo la miré un segundo, arqueando una ceja.
—Ajá. Si si claro, pero ¿me vas a explicar quién carajos manda fotos y mensajitos así, o me hago la película completa en mi cabeza?
Ella se acomodó en el sofá, sonriendo nerviosa.
—Lara… es solo… alguien que no entiende que yo ya no estoy disponible.
—¿Ah, no? —crucé los brazos—. Pues parece que tú tampoco se lo aclaraste muy bien, porque “para que no me extrañes tanto” suena a alguien bastante convencido de que sí lo estás.
Sofía se mordió el labio y, de repente, me soltó:
—Bueno, ¿y qué quieres? Soy irresistible.
La fulminé con la mirada.
—Sí, irresistible para los problemas.
Ella se inclinó hacia mí, sonriendo traviesa.
—Pero tú también caíste.
—Error de cálculo —respondí con toda la frialdad que pude reunir.
Sofía me miró indignada.
—¿¡Error de cálculo!? —se llevó una mano al pecho como si la hubiera apuñalado—. ¡Yo soy la mejor inversión de tu vida!
Me reí, pero sin dárselo tan fácil.
—Mirá, inversión a pérdida es lo que parece cuando tengo que competir con tus “fans misteriosos”.
Ella puso cara de niña regañada y me rodeó con los brazos.
—Perdoname, Lari… ya está, la borro, la bloqueo, le digo que tengo una novia celosa y punto.
—¿Novia? —repetí, fingiendo sorpresa y con un tonito peligroso.
—Bueno… futura novia —corrigió rápido—. ¡Casi novia!
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Corazón blindado
RomanceTras ser plantada en el altar, Lara decide no volver a sentir, así cerrando su corazón. Todo cambia cuando aparece Sofía, una chica narcisista, divertida y llena de fuego, que desafía sus muros y la obliga a redescubrir el riesgo -y la belleza- de v...
