Clair Paraver

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Al llegar al final de aquella cueva nos dejó ver una playa hermosa.
Susan, Lucy y yo intercambiamos miradas.
Corrimos directo al mar quitándonos nuestros zapatos, gorros y bufandas.
Los chicos al entender nuestra locura nos siguieron por detrás.
Lucy tropezó y calló directo al agua, riéndose.

–¡No hagas eso! – exclama Susan entre risas cuando Edmund la empujó fracasando su caída al agua.

Peter llegó conmigo y me salpicó con un movimiento de brazo.

Yo le seguí tal juego.

Edmund llegó conmigo y me abrazo de la cintura para luego tirarme al agua completamente.

Peter corrió tras Susan queriéndole hacer lo mismo.

-¡El agua esta deliciosa! - grita Susan estirando los brazos.

–¡Edmund! – pido ayuda cuando Lucy no dejaba de salpicarme y dejarse atacar.

–¡Ed! – lo llama nuevamente Susan.

–¿Qué tienes? – le pregunta Peter dejando de jugar.

Estaba mirando hacia la colina con el ceño fruncido gracias a la luz directa del sol.

–¿Dónde creen que estamos? – nos pregunta.

–¿Tu dónde crees? – pregunta sarcásticamente Peter.

Susan rió.

–Es que yo nunca vi ruinas en Narnia – explica.

Todos miramos hacia la colina y efectivamente habían pequeñas ruinas en esta.

Salimos del agua poniéndonos nuestros zapatos dispuestos averiguar en dónde nos encontrábamos exactamente.

Subimos hacia donde se encontraban las ruinas y nos dispersamos para analizar el lugar.
Era una construcción que estaba destruida y solo habían pequeñas partes las cuales habían sobrevivido a la caída.

Toqué una columna sintiendo la tierra sobre de ella. Estaba torcida con varias grietas en ella.
Posee mis rodillas en el césped para mirar cuanto había crecido este. 

Aquella ruina tenía existencia desde años atrás, gracias a la profundidad que tenía en la tierra. 

Peter subió por unas escaleras que se encontraban sueltas mirando toda aquella destrucción. La naturaleza había invadido aquel monumento.

–¿Quién creen que haya vivido aquí? – pregunta Lucy lo demasiado audible para que todos escucháramos.

Mi vista volvió a inspeccionar aquel lugar pero me era irreconocible.

–Creo que nosotros – habla rusa tomando algo entre sus manos.

Edmund, Peter, Lucy y yo caminamos hacia donde ella se encontraba.

–Oye – le llama Edmund llegando junto con Peter del otro extremo del que yo me encontraba – eso es mío, de mi juego de ajedrez.

–¿Qué juego de ajedrez? – pregunta Peter.

Edmund suspira sarcásticamente.

–No tengo un juego de ajedrez de oro sólido en Finchley ¿o si? – exclama tomando la pieza de la mano de Susan para limpiarla con su camisa escolar blanca.

–No puede ser – susurra Lucy corriendo hacia una dirección en específico.

Todos fuimos detrás de ella con curiosidad de que había descubierto.

Las crónicas de Narnia y el principe Caspian #2 [2/3]¡Lee esta historia GRATIS!