El cuarto estaba en penumbras, salvo por la cortina que dejaba pasar un rayo de sol directo al rostro de Tanaka. Abrió los ojos de golpe, con la boca seca y la cabeza palpitando como un tambor de guerra. Lo primero que notó fue que no estaba en su cama. Lo segundo... que alguien respiraba demasiado cerca de él.
Giró la cabeza lentamente y casi gritó: Yamamoto estaba ahí, tirado a su lado, roncando como si nada, con el pelo hecho un desastre y un brazo colgando fuera del colchón. Pudo notar que habían más chicos ahí tirados en el piso y un extraño olor a... Vómito.
Tanaka se incorporó de golpe, el corazón a mil.
—¿¡Qué rayos pasó anoche!? —susurró, llevándose las manos a la cabeza.
El celular vibraba en el suelo, incansable. Lo tomó con manos temblorosas y la pantalla iluminó su cara ojerosa. Catorce llamadas perdidas. Todas de Kiyoko.
El pánico lo atravesó.
—¡NOOO! ¡Me va a matar! —se le escapó en un susurro desesperado.
Yamamoto abrió un ojo, medio perdido.
—¿Otra ronda? —balbuceó con voz ronca, todavía medio dormido. Obviamente estaba bromeando con el otro.
—¡No, idiota! —Tanaka casi lo zarandeó—. ¡Kiyoko me llamó! ¡Muchas veces! ¡MUCHÍSIMAS!
El recuerdo de la fiesta le llegó en pedacitos: luces, música demasiado alta, alguien desafiando a otro a bailar encima de la mesa... y él gritando que nada ni nadie lo derribaría. El estómago se le revolvió solo de pensarlo.
El celular vibró otra vez, y esta vez el nombre de Kiyoko volvió a iluminar la pantalla. Tanaka tragó saliva, con la mano temblando sobre el botón de contestar.
Contestó.
—H-hola Ki-...
—Son las diez de la mañana Ryunosuke. Tienen exactamente treinta minutos para volver y quiero explicaciones.
Kiyoko colgó antes de que el chico contestara.
Tanaka sudó frío.
—¡SON LAS PUTAS DIEZ DE LA MAÑANA!
—¿Y?
Tanaka golpeó a Yamamoto.
—¡EL ENTRENAMIENTO!, ¡LOS ENTRENADORES IMBECIL!
Su cerebro tardó unos segundos en procesar lo que escucho, pero cuando lo hizo, sus ojos se abrieron como platos.
—¡Tanaka! —le sacudió el hombro con una fuerza que casi lo tumba—. ¿¡POR QUÉ NO ME DIJISTE!?
El grito resonó por todo el lugar. Tanaka solo hizo una cara indignada mientras el sudor frío le recorría la espalda.
El alboroto despertó a los demás.
Se levantaron de golpe.
—¡SON LAS DIEZ!
—¡MUÉVANSE! —bramó Yamamoto, ahora completamente despierto, mientras empezaba a patear suavemente a los que seguían tirados—. ¡Recojan sus cosas, busquen las mochilas, lo que sea!
El lugar se convirtió en un caos: zapatos que no aparecían, camisetas puestas al revés, mochilas mal cerradas dejando caer medias por el suelo. Tanaka intentaba peinarse con las manos mientras maldecía cada segundo perdido, y el celular vibraba de nuevo en el suelo, iluminando con insistencia el nombre de Kiyoko con un corazón.
Fueron por todos los pasillos haciendo la bulla para que todos despertaran.
Tanaka fue buscando a sus compañeros, por fortuna encontró a Shoyo y Kageyama ya vestidos pero dormidos, Tsukishima y Yamaguchi estaba igual y les tocó despertarlos de una forma escandalosa.
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Punto de quiebre .ᐟ.ᐟ
Fanfiction૮꒰ ˶• ༝ •˶꒱ა ♡ Ser un jugador Omega era un poco complicado y no por el juego en sí. Era extraño estar saliendo con uno de los Alfas de tu equipo aunque no era algo que perjudicara los partidos... Era muy probable que la noticia de una vida creciendo...
