Llegamos a mi casa abrazadas, como si fuéramos esas parejas melosas que no pueden separarse ni para respirar. Sofía se ríe bajito, me dice algo al oído que no pienso repetir porque me haría ver demasiado cursi, y yo solo le aprieto la cintura más fuerte. Todo parece perfecto, demasiado perfecto.
Empujo la puerta y… sorpresa.
Ahí, en mi living, como si fueran parte del mobiliario, están mis dos madres. Las que deberían de estar tomando un avión hacia París, Una sentada en el sillón con una copa de vino, la otra con esa mirada de “sabía que estabas tramando algo, jovencita”.
Yo me congelo. Sofía también. Nos quedamos abrazadas, pero ahora no se siente tan romántico, sino como si estuviéramos pegadas con cemento.
—Ohhh —dice mami con una sonrisa traviesa—. Al fin conocemos a la famosa Sofía.
—¿Famosa? —murmura Sofía, divertida
Yo intento abrir la boca, pero mi mamá me gana de mano:
—Sí, la que tiene a mi hija toda nerviosa y loca.
Sofía me mira de reojo y sonríe satisfecha. Genial. Ahora va a usar esto en mi contra por el resto de la eternidad.
—Encantada… supongo —dice Sofía, dándoles la mano como si fuera toda una dama elegante, aunque todavía estamos abrazadas.
Y yo ahí, deseando que el suelo me trague.
—Bueno —suelta mami levantando la copa como si fuera un brindis—. ¿Se van a soltar en algún momento o debo asumir que viven así, en modo koala?
Sofía se ríe, yo me pongo colorada y me separo de golpe. Claro, peor no podría ser: en mi primera noche de “vamos a intentarlo” con Sofía, mis madres hacen de público VIP.
—Bueno… —respiro hondo, tragándome mi orgullo y el nudo en la garganta—. Mamás, ella es Sofía… mi amiga.
Lo digo rápido, como quien arranca una curita de un tirón, esperando que nadie note el temblor en mi voz.
Error.
Sofía gira la cabeza hacia mí con una lentitud dramática, como villana de película que acaba de escuchar la traición del protagonista. Sus ojos me fulminan.
—¿Tu amiga? —repite, en un tono que hiela la sangre.
Yo sonrío nerviosa, rogando que me siga el juego. Pero no, claro que no.
—Soy su novia —dice Sofía, clara, firme, con ese aire orgulloso que tiene cuando gana una discusión.
Mis madres abren tanto los ojos que por un segundo pienso que se van a caer de sus sillas.
—¿Novia? —pregunta mami Olivia con una sonrisa que intenta ser discreta pero que más bien parece un festejo.
—Así es —responde Sofía, cruzándose de brazos, pero todavía pegada a mí como si estuviera marcando territorio.
Yo me paso la mano por la cara, deseando desmayarme para huir de la escena.
—Bueno, Lara… —dice mamá Madison con toda la calma del mundo—. ¿Algo que quieras contarnos?
Sofía se inclina hacia mí, todavía sonriendo como si hubiera ganado un trofeo, y me susurra:
—Amiga, ¿eh? Qué lindo ascenso acabo de recibir.
Yo solo atino a mirarla, entre nerviosa y derrotada, mientras mis madres ya empiezan a bombardear con preguntas.
Mis mamás me miran expectantes, como si estuvieran viendo la final de un reality show. Yo me aclaro la garganta y suelto lo primero que se me ocurre:
ESTÁS LEYENDO
Corazón blindado
RomanceTras ser plantada en el altar, Lara decide no volver a sentir, así cerrando su corazón. Todo cambia cuando aparece Sofía, una chica narcisista, divertida y llena de fuego, que desafía sus muros y la obliga a redescubrir el riesgo -y la belleza- de v...
