Por otra parte, en la parte baja de la gran casa de Kuroo Tetsuro a pesar de que el propio anfitrión dejó de ser el alma de la fiesta dejando solo a su amigo Koutaro que si bien estaba metido en la fiesta, no dejaba de pensar en aquel aroma proveniente de su "amigo" Akaashi. Kuroo estaba en la parte de afuera: fumando.
Nunca lo hacía si era sincero, casi nunca fumaba pero esta vez necesitaba calmar aquel sentimiento casi de agonía que sentía en su pecho. Su Alfa estaba inquieto, totalmente destrozado por las palabras del Omega que amaban, fue como si Kenma atravesó su corazón con una daga y lo dejo totalmente roto.
Su Alfa no dejaba de gruñir en su interior y casi chillar por lo que paso y Kenma solo pudo a llegar a su hogar para meterse dentro de sus sábanas y llorar junto con el llanto de su Omega.
Ni siquiera sabía cómo iba a volver al campamento o jugar en el Nekoma sin quebrarse totalmente.
Ambos estaban rotos.
Y aunque realmente eso era solo parte de ellos dos, la noche era virgen y larga y aunque Kuroo estaba roto mentalmente su casa seguía siendo cuna de todo tipo de perversiones y diversiones de adolescentes y sobre todo con aquel chico de mechón rubio y de baja estatura.
La música golpeaba con fuerza, una vibración cruda que resonaba en el pecho de todos los presentes. En medio de risas, el olor a alcohol y el resplandor de las luces de neón, Nishinoya se adueñó del centro de la fiesta. Por un momento, las disputas y tensiones de las parejas anteriores quedaron olvidadas, disueltas en el ambiente.
Subido en una mesa, movía las caderas con una seguridad magnética. Su sonrisa pícara era un destello, mientras jugaba con la canción como si supiera cada efecto que su cuerpo causaba. Cada giro, cada sutil arqueo de su espalda, parecía una provocación directa a los alfas a su alrededor. Y ellos, sin disimulo, lo devoraban con la mirada.
Era un omega en pleno control de su encanto, consciente de que todos lo deseaban.
Asahi lo miraba desde un rincón, el vaso temblando en su mano. Como beta, no tenía esa fuerza instintiva de los alfas, pero eso no lo salvaba del calor que le subía por el cuello al ver a Noya así, radiante, inalcanzable. Sus sentimientos, escondidos bajo capas de silencio, se agitaban con cada paso que el omega daba sobre la mesa. Quería acercarse, pero la timidez y el miedo a romper la amistad lo mantenían quieto, castigándose con su propio anhelo.
A su lado, Sugawara observaba con una sonrisa entre divertida y provocadora, los ojos brillando bajo las luces. Daichi, en cambio, no lo miraba a el omega, sino que lo estudiaba de reojo, atrapado por la elegancia serena del segundo omega a su lado. Cada vez que Suga reía suavemente o se inclinaba para murmurar algo, el capitán sentía un tirón en el pecho que nada tenía que ver con el ambiente de fiesta. Daichi estaba plenamente enamorado de Suga y el alcohol en su sangre lo hacia ver las cosas de manera totalmente diferente y abstracta; Suga era el amor de su vida pero nunca entendió porque cuando le daba insinuaciones... El siempre cambiaba el tema por otras cosas. Daichi miraba con precisión y suma curiosidad al Omega.
Mientras tanto, en la mesa, Noya inclinó la cabeza, dejando expuesto su cuello delicado. La tensión en el aire se volvió más densa; varios alfas intercambiaron miradas, midiendo quién sería el primero en atreverse a acercarse.
Fue entonces cuando sus ojos se encontraron con los de Asahi. Solo un segundo, apenas un parpadeo, pero suficiente para que el beta sintiera que el mundo se detenía. El resto del ruido se volvió un eco distante. Ese contacto visual fue un secreto compartido: un "te veo" que nadie más comprendió.
Sugawara lo notó, y con su típica sonrisa traviesa comentó en voz baja:
—Parece que alguien va a perder la cabeza esta noche.
Daichi tragó saliva, más atento a la curvatura juguetona de los labios de Suga miraba a la mesa donde Noya seguía brillando.
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Punto de quiebre .ᐟ.ᐟ
Fanfiction૮꒰ ˶• ༝ •˶꒱ა ♡ Ser un jugador Omega era un poco complicado y no por el juego en sí. Era extraño estar saliendo con uno de los Alfas de tu equipo aunque no era algo que perjudicara los partidos... Era muy probable que la noticia de una vida creciendo...
