Él era una persona importante en el mundo.
Ella era solo la hermana de su mayor rival.
Ambos eran diferentes y lo sabían, pero al no conocerse no pudieron pensar eso.
Dos personas diferentes en dos equipos diferentes.
¿Que podría pasar?
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XVIII:
Levanto mi cabeza y poso mis ojos en la pantalla de mi teléfono mientras le sonrío al celular como una tonta cuando leo las respuestas de Lander a mis "Buenas tardes, novio"
Estuve más de treinta minutos decidiendo si le mandaba un mensaje o no. No me convencían todos los mensajes que escribía y por eso los eliminaba y los volvía a escribir de otra forma más cariñosa.
No era porque no quería enviarle, sino porque no estaba segura de si era correcto mandarle, mucho más sabiendo en lo que había sucedido entre nosotros anoche. Aún recordaba la pedida de novios y toda la decoración ambientada en Taylor Swift.
Anoche, Lander me trajo hasta mi casa luego de la cita. Nos despedimos con un beso y cuando entré me encontré con mi mamá dormida en el sofá esperándome. Se encontraba con una manta, hecha una bolita en el sofá. De la ternura se me cayeron algunas lágrimas y no quise despertarla, pero como sabía que se había quedado esperando para saber todo, terminé despertándola.
Al principio se asustó, pero cuando notó que se trataba de su hija saltó del sofá con una sonrisa gigante en su rostro. Me abrazó y luego me preguntó:
—¿Cómo les fue?
Creo que nunca había visto a mi mamá tan emocionada por algo. La entendía a la perfección, ya que también era la primera vez que yo le contaba de alguien.
Le conté absolutamente todo, los detalles, sobre el vinilo, la decoración, los anillos de papel y ella me escuchó toda la noche encantada por todo lo que estaba escuchando. Sus ojos brillaban de la emoción y algunas lágrimas cayeron por sus mejillas. Aunque ella intentaba ocultarlas, no lo logró y terminé abrazándola. Mi sonrisa nunca abandonó mi rostro y eso la hizo llorar.
Estuvimos hasta altas horas de la madrugada charlando y riendo. Por un momento cambiamos el tema y me contó toda la historia de cómo se habían conocido con mi padre, lo cual fue demasiado hermoso y me hizo emocionarme.
—Tu padre es un hombre muy amable, romántico. Algo que recuerdo desde siempre es ese día en el colegio. Todas las mujeres o la mayoría de ellas querían a tu papá. Él era como el gran chico en el lugar. El más lindo, el más amable, el deportista, era perfecto —se acomodó en su lugar y continuó—. La primera vez que nosotros nos vimos fue en los pasillos del colegio, yo iba acompañada de unas amigas, las cuales también estaban enamoradas de él. Me acuerdo cuando se paró en frente nuestro, puso una de sus mejores sonrisas y se presentó formalmente como si nosotras fuéramos el director del lugar. Estaba muy confundida, pero aún así tomé su mano cuando la estiró. Desde ese día comenzó a saludarme por los pasillos y cuando tenía la oportunidad de estar en la misma clase que yo la tomaba sin dudar. Se declaró al siguiente mes de estar saludándome y fue en un jardín hermoso con muchas flores rosadas y blancas, lucía realmente hermoso todo. Unos años después, comenzamos a estudiar en la misma universidad y al finalizar nuestras carreras tuvimos a tu hermano y lo siguiente es historia.