Capítulo diecisiete: La sorpresa.

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XVII:

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XVII:

—Entonces, ¿cuándo comenzó eso?—. Pregunta mi mamá con el rostro serio.

Me llevo la mano a la nuca y sonrío cuando recuerdo que ese mismo movimiento lo hace Lander cuando se encuentra nervioso. De tanto estar con él ya se me estaban pegando las cosas.

—Oh... eh... ¿un mes?

Sí. Desde hoy, veinticinco de Julio, ha pasado ya un mes y cinco días desde el primer día en el que comencé a hablar con Lander. Estaba pasando muy rápido el tiempo, más de lo que me lo imaginaba.

El rostro de mamá no transmite nada cuando le respondo, solo asiente con la cabeza una vez y luego se lleva la mano a la cara como pensando en lo que le había dicho.

Para tener un contexto de todo.

Esta mañana me desperté de maravilla, dormí casi toda la noche, charlamos con Lander y luego bajé a almorzar. En el almuerzo, el rostro de mi mamá ya se encontraba serio, pero supuse que era una simple pelea con mi papá, pero estaba equivocada, ya que antes de irse a pilates, pidió hablar conmigo luego de volver.

Y ahora estábamos aquí, hablando de Lander Laurent, el hijo de los vecinos que ahora eran mejores amigos de mis padres y pronto iban a enterarse también de nuestro pequeño romance.

No tan romance porque no somos nada, aunque yo quisiera que sí lo fuéramos. Eso no estaba en mi completo poder, tenía que salir de Lan, no de mí.

—¿Entonces sí me confirmas que los días que estuvimos en Alemania fuiste a visitarlo al estadio?—. Pregunta mientras vuelve a centrar su mirada en mí.

¿Cómo sabía eso ella?

Abro mi boca y pestañeo muchas veces para confirmar que lo que escuché sí era real y no era un sueño. ¿Mi mamá sabía que yo había estado con Lander en los vestuarios durante esos días?

¿Acaso era una bruja o cómo explicamos esto?

Por mi cara sorprendida y completamente dura, ella sonríe amable y me dice: —Era obvio, cariño.

Murmuro un "Ah" y afirmo con la cabeza mientras comienzo a buscar una buena respuesta para darle. Ya sabía todo, así que no sabía realmente qué responderle.

—Bien... sí, estuve con él esos días—. Confieso, no iba a mentirle porque ya estaba más que claro todo y quería terminar con la farsa de una vez para poder estar con él.

Mamá se levanta del sofá individual y se sienta a mi lado, agarra mis manos y toma una respiración suave. No iba a regañarme y nada eso.

—No busco regañarte por esto, ya eres una persona grande para tomar tus propias decisiones. Solo quería enterarme de tu parte... y claramente quiero saber todo.

La última parte la dice con una gran sonrisa y suelta una mini risa que me contagia. Levanto la vista para mirarla a los ojos y apruebo su comentario con la cabeza.

Scoring the Heart ©Donde viven las historias. Descúbrelo ahora