Pisé el acelerador con más fuerza de la necesaria. No porque tuviera prisa, sino porque necesitaba sacar la irá de alguna forma, El motor rugía y yo también por dentro.
—Idiota… —mascullé entre dientes, pero no estaba claro si me refería a ella o a mí.
¿Quién la manda a mirarme así, a dejarse caer en mis brazos como si yo pudiera sostenerla siempre? ¿Y quién me manda a besarla? Ah, claro, yo misma, Lara la brillante. Aplausos.
Golpeé el volante con la palma de la mano, frustrada. No era su culpa… o sí. Porque justo cuando me permito un segundo de vulnerabilidad, ¡aparece esa sombra de su vida que siempre me recuerda que Sofía no es mía! Que quizá nunca lo será.
—Claro, Lara, perfecto plan, llévala a tu lugar secreto, compártele un pedazo de tu alma y al final terminá quedando como la loca que huye. —ironizaba con mi propia voz como si se tratara de un mal chiste.
El retrovisor me devolvía mi reflejo con los ojos rojos, de furia y de algo más que no quería nombrar.
Yo no hago esto. No me tiembla la voz, no me tiemblan las manos. No dejo que nadie me saque de mi eje. Y sin embargo… ahí estaba, con el corazón pateando mi pecho solo porque... Porque volví a sentir.. sentí amor otra vez.
Sacudí la cabeza. No. No pienso caer. Si quiere jugar, que juegue con otra.
Pero la verdad —y lo admito solo dentro de esta caja de metal que me lleva lejos de ella—, me dolió. Me dolió verla sonreír un rato en mis brazos y después encontrarla rodeada de alguien más.
Encendí la radio para acallar mis pensamientos, aunque ninguna canción me salvaba del hecho de que, por más que huya, su nombre seguía golpeando en mi cabeza: Sofía, Sofía, Sofía… la idiota doctora plástica.
Aunque lo que también me tenía inquieta era
¿El por qué carajos Nicolás permitiría que su novia tenga otras citas con mujeres?
Ese pensamiento me taladraba la cabeza como un martillo neumático. Porque se supone que Sofía es suya, ¿no? Entonces, ¿qué soy yo en esta historia? ¿Un capricho pasajero? ¿Un jueguito para que ella se entretenga mientras él sonríe como el idiota que es?
Y lo peor… lo peor es que la imagen no me la puedo sacar de encima.
Apenas la dejé en la entrada, me detuve lo suficiente para verlos. A él. A Nico. Con un ramo de flores ridículamente enorme en la mano, sonriendo como un príncipe barato de telenovela. Y no estaba solo.
A su lado, esa mujer. Esa mujer que ya había visto antes, rondando las oficinas como si tuviera algún derecho de estar cerca de Sofía. Esta vez con un maldito oso de peluche gigante que parecía competir en tamaño con el ramo. Una escena tan absurda que si no me doliera, me haría reír.
—Claro, Lara, ¿qué esperabas? —me dije en voz alta, con un nudo en la garganta—. Que alguien como Sofía, una infiel sin control te tomaría en serio.
El volante crujió bajo la presión de mis manos. No sé qué era peor: el enojo hacia él por su teatro de novio fiel con regalitos, o hacia ella… porque no entendía qué pintaba yo en medio de todo eso.
Y ahí estaba la pregunta que más miedo me daba:
¿Y si Sofía solo me ve como un pasatiempo para sus ratos de drama, mientras su vida real sigue estando al lado de Nico?
Llegué a mi departamento como un huracán. Tiré las llaves sobre la mesa con tanta fuerza que casi se parten en dos y pateé los zapatos hacia cualquier lado. El silencio me ahogaba, así que lo primero que hice fue abrir la heladera y sacar una botella de agua que apreté contra mi frente como si eso pudiera enfriar la lava que tenía corriéndome por las venas.
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Corazón blindado
RomanceTras ser plantada en el altar, Lara decide no volver a sentir, así cerrando su corazón. Todo cambia cuando aparece Sofía, una chica narcisista, divertida y llena de fuego, que desafía sus muros y la obliga a redescubrir el riesgo -y la belleza- de v...
