Cap 6

868 30 2

RAQUEL

-¿Y tús si sabes cosas de mi vida? No sabes nada-hize enfasis en nada- asi que te digo lo mismo. Métete en tus asuntos y olvídate de que algna vez nos vimos.

-No sabes lo que dices.

-Lo sé de sobra-me levanté y miré a Yoli-¿Nos vamos?

Asintió y nos fuimos, salimos del local y empezamos a caminar hacia casa. Cuando me dí cuenta ví a Yoli sentada en el suelo a unos pasos de un bómito. Aquella cena no le había sentado bien en ningún sentido.

YOLI

No me sentía bien. Después de discutir con Carlos, parte de la comida digerida se me vino a la boca, aunque hice esfuerzos por no vomitarla, no que fuera a aguantar mucho más. Yo iba a mi paso, intentando no caerme por el terrible mareo que tenía, mientras que Raquel aceleraba el paso e intentaba no darle patadas a todo lo que tenía a su paso.

Cada vez estaba peor, y la vista era borrosa además de que se nublaba cada vez más. Me apoyé en la pared y no aguanté más, necesitaba echarlo. Vomité en medio de la acera todo lo que había comido hace un rato y parte de lo que comí a lo largo de la tarde aunque no era de extrañar. Tras echar la comida dí un par de pasos para alejarme del olor y no seguir vomitando, me senté en el suelo, cerrando los ojos y respirando más fuerte para intentar no vomitar.

-¿Estás bien?-Rachel había dado marcha atrás y se había dado cuenta del vómito.

Negué con la cabeza, sin abrir los ojos ya que si los abría me marearía aún más y si hablaba era bastante probable que vomitara.

-Vamos a casa,ven-dijo mientras me ayudaba a levantarme.

Al llegar a casa, David y Carla no habían llegado todavía. Rachel me ayudó a sentarme en el sofá. Se fue a preparar una infusión, luego, me obligaría a tomarla. Unos tres minutos después, vlvió con mi taza de delfines llena de aquella asquerosa infusión.

-Se nota que no te ha sentado muy bien la cena. Acuéstate pronto y mañana no madruges.

-Tú tampoco pareces estar bien.-estaba pálida. Bastante pálida.

-Si, bueno, supongo. ¿Crees que podrás llegar tú sola a tu cuarto sin vomitar?

-Sí, no te preocupes.

CARLA

-Le puedo decir a Raquel que me has acompañado, no hace falta que vengas conmigo.-llevaba un buen rato intentando convencer a David para que me dejara ir sola.

-Por última vez. Si no voy se dará cuenta,sabe de sobra cuando miento. Además no me importa aompañarte.

-Si sabe cuando mientes... ¿porqué no se dio cuenta de qu estabas metido en las carreras?

-Sube,vamos.-ignoró por completo mi comentario y subió al coche, aunque se le notó que aquel comentario fue molesto.

Llevaba un buen rato intentando convencerle de que no viniera, pero mis intentos eran en vano. Nos metimos en el coche y empecé a indicarle como llegar a casa de mis padres.

Terminamos de guardar algunas cosas en el coche y nos pusimos en marcha a casa. Tras un par de kilómetros el coche empezó a hacer ruidos extraños y poco a poco se fue parando. Me fijé en cuanta gasolina quedaba y no llegaba al litro. Estaba completamente vacío y la reserva se había encendido hace un buen rato. Miré a David quien estaba tan asombrado como yo.

-Juraría que el depósito estaba lleno-dijo fijándose en el depósito mientras salía del coche.

-Pues está claro que no-dije una vez fuera del coche.

Abrió el capó y lo observó detenidamente durante unos minutos. Me estaba impacientando y empezaba a hacer frío. Volví al coche para coger mi chaqueta, que la había dejado en el asiento de atrás, me la puse y volví a salir mientras me acomodaba el pelo. David se había sentado en el suelo y tenía un cigarrillo encendido.

Miré al coche, que seguía con el capó abierto y decidí sentarme al lado de David. Respiré hondo mientras sacaba una pequeña bufanda que tenía en los bolsillos de la chaqueta aunque en aquellos preferiría tener unos guantes para calentar mis manos heladas.

David se colocó el cigarillo en la boca y cogió mis manos entre las suyas para calentarlas. No dije nada, pero a los pocos minutos cuando ya tenía las manos calientes no pude evitar agradecerle el gesto.

-Gracias.

No recibí respuesta. No me explicaba cómo David podía estar con una camiseta y una chaqueta de cuero que apenas abrigaba, y no tenía frío.

No había cobertura en este punto de la carretera asi que no podíamos llamar a nadie, principalmente porque David se había dejado el móvil en casa y el mío apenas tenía batería y di quería ahorrarla para intentar llamar en otro momento sería mejor apagarlo. Una vez terminado el cigarro, David lo tiró al suelo y lo pisó.

Se levantó y empezó a caminar hacia el coche.

-Deberíamos entrar, hace frío y está anocheciendo.

Me levanté del suelo y empecé a caminar hasta la puerta del copiloto, mientras que David se metía en el coche y sacaba de la guantera, entre otras cosas, un par de mantas. Me entregó una y me acurruqué en el asiento lo mejor que pude a la vez que me tapaba.

Había demasiadas cosas detrás y en el maletero apenas había hueco para meter algo más. Era muy difícil acomodarme en aquel asiento incómodo. David había estirado la manta, la había colocado y estaba sentado con la espalda recta, como si estuviera conduciendo y las manos las tenía guardadas en los bolsillos de la chaqueta.

Era la tercera vez que me despertaba aquella noche para intentar buscar una posición más cómoda si eso era posible. Por tercera vez miré a David quien seguía en la misma posición del principio y no se había movido ninguna vez.

-Deja de moverte. Eres un torbellino para dormir.-le miré y seguía con los ojos cerrados.

-Es muy difícil dormir en un coche,¿sabes?

-Me da igual, duérmete.

-Cuando encuentre la posición correcta.

JUNTOS SEGUIREMOS EL COMPÁS(Auryn, no son famosos)¡Lee esta historia GRATIS!