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La mañana siguiente llegó cargada de un silencio apacible, solo interrumpido por el sonido del mar que golpeaba suavemente contra la orilla. La luz entraba filtrada por las grandes ventanas, bañando la sala en un tono dorado.

Felix descansaba profundamente, recostado en el regazo de Hyunjin. El enigma estaba sentado en el suelo, con la computadora portátil encima de la mesa frente a él, tecleando de vez en cuando mientras con la otra mano acariciaba distraídamente el cabello de su omega. La respiración de Felix era tranquila, y Hyunjin agradecía en silencio que por fin pudiera dormir sin tensión.

En el otro extremo de la sala, Jeongin y Seungmin estaban tendidos boca abajo en la alfombra, una baraja de cartas extendida entre ambos. Suspiros frustrados y pequeñas risas competían con el rumor del mar.

-¡Otra vez gané! -canturreó Jeongin, sacando una carta con gesto triunfal.

-Tramposo -bufó Seungmin, pero sin molestarse de verdad.

Desde la cocina abierta, el golpeteo de cuchillos contra la tabla de madera resonaba con firmeza. Bangchan se movía de un lado a otro con naturalidad, preparando el desayuno. El aroma a pan recién tostado y huevos revueltos comenzaba a llenar la casa, mezclándose con un leve toque de café.

La ausencia de Changbin pesaba un poco en el ambiente, aunque nadie lo mencionaba en voz alta. Había partido al continente por "papeleo" que necesitaba resolver, y no volvería a la isla hasta dentro de algunos días.

Pero por ahora, la mansión respiraba calma. Un raro paréntesis que todos sabían apreciar.

Hyunjin se inclinó un poco, observando a Felix acurrucado en su regazo. Sonrió apenas, cerrando la computadora un segundo para perderse en esa visión frágil y, al mismo tiempo, tan poderosa: su omega descansando en paz, bajo la brisa suave del mar.

 Sonrió apenas, cerrando la computadora un segundo para perderse en esa visión frágil y, al mismo tiempo, tan poderosa: su omega descansando en paz, bajo la brisa suave del mar

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El ambiente se mantuvo así durante un buen rato. La música suave que Bangchan había puesto desde su teléfono llenaba la sala con acordes cálidos, casi perezosos, que encajaban con la calma de la mañana.

Felix seguía dormido en el regazo de Hyunjin, quien no se movía más de lo necesario para no despertarlo. Jeongin y Seungmin continuaban con sus cartas, discutiendo por quién había hecho trampa en la última mano, hasta que un movimiento en el pasillo los hizo alzar la vista.

Minho apareció, despeinado y con los ojos todavía entreabiertos por el cansancio. Llevaba una camiseta suelta y caminaba lento, como si cada paso fuera un recordatorio de la noche anterior.

—¿Ya despertaste? —preguntó Bangchan desde la cocina, con una media sonrisa.

—Más o menos —respondió Minho, frotándose la nuca—. Han y el bebé siguen durmiendo. No quise molestarlos.

Jeongin y Seungmin se miraron apenas, y en cuanto el mayor se acercó a la sala, no se aguantaron:

—¡ Minho ! —exclamó Jeongin, con esa chispa de curiosidad que nunca lograba contener—. ¿Cómo se va a llamar el bebé?

¿united by a bond? - hyunlixDonde viven las historias. Descúbrelo ahora