Harry despertó cuando anochecía, estaba seguro de que había estado soñando, pero no recordaba con qué. No abrió los ojos porque su primer sentido en estar consciente fue el oído, y le gustaba mucho lo que escuchaba, la dulce voz de Louis cantando casi en susurros muy cerca de él.

—Something in the way he knows... And all I have to do is think of him... Something in the things he... ya sé que estás despierto.

Harry sonrió aún negándose a abrir los ojos, hasta que un beso delicado de Louis sobre sus labios terminó de traerlo de vuelta por completo.

—Estabas cantándome.

—Es tu canción.

—Eres tan dulce —suspiró volviendo a besar a su novio, sintiéndose afortunado como nadie—. ¿Qué hora es?

—Más de las siete, dormiste casi una hora.

—Mi familia llegará en cualquier momento —Harry hizo ademán de levantarse, pero Louis no se lo permitió, aún apoyado en su torso y tomando entre sus dedos el collar con cuentas de colores que el rizado llevaba en el cuello.

—¿Qué es esto? —preguntó, lo había querido saber desde hace tiempo. Harry sonrió de nuevo con algo de brillo en los ojos.

—Cuando tenía nueve fuimos aquí, los jardines encantados de Jamaica —dijo con nostalgia—. Fue muy bonito, las mejores vacaciones de mi vida. Quisiera volver algún día.

—Nunca dejas de sorprenderme.

Louis dejó un beso en al punta de su nariz, y tras un cariño de parte de Harry en su cabello se levantó y le permitió levantarse para buscar su camiseta.

No volvieron a tocar el tema del collar, ni de las vacaciones de Harry. Pero así como todas esas conversaciones, las canciones que se dedicaron y muchas cosas más, aunque no se volviera a hablar no significaba que no se recordara.

Por lo menos Louis no lo olvidó.

~*~

Harry se sentía tranquilo, en paz aún dormido. Despertó con esa sensación, pero se alarmó al instante cuando notó que no estaba en su casa. Fueron necesarios varios segundos para que recordara que ni siquiera se encontraba en Londres. Cuando los recuerdos lo atacaron de golpe, tuvo que hundir la cara en la almohada para no echarse a reír de mera felicidad.

Recordó muy vívidamente a Louis metiéndose en la bañera con él, toda la ambientación del lugar, a ellos dos ayudándose mutuamente a limpiarse, sus manos tocándose, sus besos y todo lo que sucedió después, lo relajante y bueno que fue. Terminó rodando en la cama para no levantarse a brincar, las sábanas olían a ellos dos.

Escuchó los pasos conocidos acercándose de vuelta a la habitación, junto con un silbido característico de la guitarra de una de sus canciones favoritas. Louis solía decir que era su canción.

Fingió seguir dormido, aunque aparentemente nunca iba a poder engañarlo. Louis volvió a subirse en la cama y lo abrazó por detrás, habló en su oído con voz ronca de recién haber despertado, seguro no muchos minutos antes que él.

—Feliz cumpleaños.

Harry se quedó helado y abrió los ojos de golpe. Bien, si al parecer no era Louis quien lo había olvidado, qué ridículo.

—¿Qué se escucha? —preguntó poniendo más atención al ruido escaleras abajo.

—Algunas personas que mantienen limpia la casa —le respondió adormilado.

Disenchanted || Larry Stylinson¡Lee esta historia GRATIS!