Llegamos a su casa baje para abrirle la puerta ella bajo.

-Gracias.-dijo.

-oye esperate.-dije.

Ella solo trato de mirarme.

-Pasa no quiero que nos vean.-dijo ella la seguí y entramos.

-¿Qué nos pasa?.-pregunté mientras me sentaba en el sofá café que tienen ahí.

-No, ¿Que te pasa a ti?.-dijo molesta.

-¿¡A mi!?. -pregunté incrédulo.

-¡Si a ti!-grito y muy molesta.

-¿Porque? -reí.

-Por hablarle así al pobre camarero.-dijo.

-¡El prácticamente te comía con la mirada! -dije algo molesto.

-¡Y que si lo hacía no tienes el derecho de casi casi decirme ofrecida!. - le afectó que le haya dicho eso.

-No dije eso, además tengo todo el derecho de reclamarte si es necesario.-dije para callarla.

-Y... Según tú ¿Porque?.-pregunto.

-Porque me perteneces.-dije posesivo.

-Pues yo que recuerde solo somos amigos.-Dijo haciendo comillas.

Me acerque a ella y la bese desesperadamente y ella me siguió cuando me separé de ella tenía los ojos cerrados y la boca media abierta yo solo reí.

-Esto no es de amigos.-dije.

Ella abrió los ojos al ver que cayó en mi juego.

-Yo sabía que no debía confiarme en tipos como tu. -dijo furiosa.

-Pero aún así lo hiciste.-dije burlon. Ella casi echaba humo por las orejas.

-Por error, uno ve con los ojos pero no pueden ver atraves del alma de uno.-dijo me encanta la forma en que habla.

-Tu defecto es confiar muy rápido sin saber sus problemas.-dije y ella negaba.

-No confío rápido, solo los conozco y después decido si se quedan o se van.-dijo muy segura.

-Entonces te conviene que me quede.-dije camine hacía la puerta abriéndola para así marcharme.

-No a ti te conviene que te ayude.-dijo y me guiño un ojo antes de que cerrara la puerta e irme.

Sabía que esto no acaba aquí.

Llegue a mi departamento y me acosté y me quede pensando en como conquistarla aun más ya que su confianza ya la tengo.

Será cruel decirle que no la amo pero... Tengo que concentrarme.

Caí en un sueño muy profundo.

Al día siguiente Me levante y decido ir a mi empresa baje hasta el estacionamiento y busco mi auto.

Llegue y me dirijo hasta la recepción no he estado con ninguna mujer asi que tal vez le de el gusto a kendra.

Llegue y la vi ahí sentada.

-Hola,kendra.-dije ella de inmediato se recostó en sus codos dejando ver sus grandes pechos.

-Dígame.-dijo mientras se mordía el labio rojo puta que tenía.

-No, dime ¿tu que quieres.? -dije lo más seductor que pude.

Se acercó a mi demasiado.

-vamos a tu departamento.-
susurro en mi oído.

La agarre del brazo tirando duro de ella, llegamos al estacionamiento y encontré mi auto deje que ella subiese del lado del copiloto. Puse en marcha mi auto esperando ansioso llegar a mi departamento.

Llegue y baje ella me siguió llegamos a la puerta de mi departamento y no aguante más y la bese con desesperación abrí la puerta y la metí y la acorrale en la pared ella enrollo sus piernas a mis caderas mientras la besaba la lleve a mi sofa donde la seguí besando tocando una de sus piernas le quite la blusa quedando en sostén escuche el ruido de una puerta abriéndose.

-¡Evan!.-gritaron me separé de kendra y volteó y ahí está Emma pero no estaba sola si no con Nevae que solo negaba y sonreía pero no de felicidad como si esto ya se lo esperaba.

Yo salte del sofá y me fui atrás de Nevae dejando a Emma y a kendra ahí, aunque no me importe demasiado Nevae tengo que hacer como si lo fuera.

-¡Nevae!.-grite.

Ella volteó pero tenía las mejillas rojas al igual que su nariz y tenía lágrimas reprimidas.

-¡Fui tan idiota!.-dijo gritando.-pensé que tratabas de tener algo más que amigos.-dijo con un hilo de voz pero sin embargo jamás soltó una lágrima. Pero yo no la veía como nada.

Camino, agarro un taxi y se fue y yo no la detuve ni hice el intento de hacerlo.

Subí Hasta mi departamento y ahí estaba Emma sentada y kendra ya no estaba ni siquiera me di cuenta a que hora se fue.

-Hermano tu le gustas o eso creo yo pero aun no te das cuenta. -dijo.

-Pero es que soy un idiota yo no trato de que ella me guste.-dije sin pensar las palabras que hace unos segundos salieron de mi boca.

-Ella es buena, te gusta pero aun tu no lo notas.-dijo antes de que se fuera.

Me quedé todo el día pensando en si me gusta o no. Pero es casi imposible.

Me duche, me lave los dientes y me acosté quería dormir.

Me desperté y fui directamente al baño me duche y cuando salí me puse unos jeans y una camiseta en cuello V de color negro.

Baje al estacionamiento y busque mi auto, me subí y lo puse en marcha fui a la universidad a buscar a Nevae lo arruinee intento arreglarlo.

Cuando estaba chico mi mamá me decía que cuando conozca a la persona indicada lo sabre porque no sentiré las mismas cosas con cualquiera, que besarle no sera lo mismo, que tocarla sera como tocar rosas y que desearle sería doloroso. Y jamás a dolido desear a una mujer, por el momento.

Llegue a la universidad y estacione mi auto me baje y busque con la mirada a Nevae pero no la encontraba por ningún lado hasta que la vi con un muchacho con el cual hablaba muy animadamente, mi sangre hirvio al ver esa escena mi furia desató cuando la beso cerca de sus labios los cuales me pertenecen. Toda ella me pertenece aunque no me interesa no quiere decir que no la he marcado es como mía y de nadie más.

Corrí hacia ella la empuje y a él le metí un buen golpe que lo dejo en el suelo, lo seguí golpeando aun estando en el suelo.

-¡Por favor, para! -gritaba mi pequeña. Nevae.

Sentí unas delicadas manos tocar mi brazo tenso. Alce la mirada y me encontré con unos ojos que me suplicaban que parará y así lo hice.

Ella era dulce que tan solo el calor corporal la derretia.



Hola Capitulo nuevo, saben el capítulo anterior no fue el mejor, creo yo, estoy depre. Pero aquí les dejo uno mejor.

Gracias por leerla y que les guste.

Gracias por votar y comentar. Me hacen feliz.

:)

Pd:

Me costó trabajo escribir una parte cachonda pero hay la tienen no muy fuerte pero bueno. :)

Maravilloso Engaño ¡Lee esta historia GRATIS!