Después que la doctora plástica me robara a su hermano ¿Que no ve que estamos trabajando? Estaba por ya irme a mi oficina cuendo ví acercarse a Julián.
—¿Por qué estás tan seria? —me pregunta, con una media sonrisa.
—No estoy seria. Estoy concentrada.
—Ajá. Concentrada
—Exacto. Concentrada y a punto de explotar.
Él se ríe.
—¿Sabés qué? Me cae bien tu mal humor.
Lo miro, arqueando una ceja.
—¿Mi qué?
—Tu cara de “odio al mundo pero igual vine”.
—¿Querés que te tire el café encima?
—Solo si me das uno nuevo después.
Me río. Contra mi voluntad.
—¿Y tú también eres como tú hermana? —le pregunto—
—Emmm no no... Yo soy mucho más hermoso, tengo mujeres por todos lados.. tengo una sonrisa que enamora.
—¿Eso es algo bueno?
—No sé... tal vez si
—ya veo
Él sonríe. Baja la mirada. Se pone más suave.
—¿A tí te gusta mi hermana?
—¿Qué?
—Que a ti te gusta mi hermana
—JAJAJAJAJAJAJ no no
El me miró y también empezó a reír, la estábamos pasando bien hasta que la doctora plástica apareció.
—¿De qué se ríen? —pregunto Sofía, alias la doctora plástica
—Nada —respondió Julián, limpiándose una lágrima de la risa—.
Asuntos de “los menos insoportables” del grupo.
juraria que Sofía iba a decir algo pero solo se quedó callada mirando me.
Acomode mi carpeta contra mi pecho y mire el reloj.
Volví con mi expresión seria, la del trabajo.
—Bueno…Yo me voy, que tengo otras reuniones.
—Gracias por tu tiempo, Gael —le dje
No la mire, no quise mientras más alejada este de ella será mejor.
Me di la vuelta para despedirme de Julián y ya poder irme.
—Y julii—entone una sonrisa —.
Hablamos más tarde, ¿sí?
Julián se rió, encantado.
—Obvio, cuando quieras.
me di la vuelta para empezar a caminar para ir a mi oficina, queria terminar mis pendientes y así poder pasar a buscar a mi hermano al aeropuerto.
Estaba tan metida en los expedientes que mi espalda parecía haber olvidado que alguna vez existió una silla cómoda.
Entonces vibró el celular.
Vanessa.
Respiré hondo. No porque no quisiera hablar con ella, sino porque vane nunca llama para saludar. Siempre tiene un plan, una propuesta o un “escuchame esta locura”.
—¿Qué quieres ahora? —contesté, sin rodeos.
—Hola a tí también, querida. Escuchame, te hablo por el edificio. La oferta sigue en pie.
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Corazón blindado
RomanceTras ser plantada en el altar, Lara decide no volver a sentir, así cerrando su corazón. Todo cambia cuando aparece Sofía, una chica narcisista, divertida y llena de fuego, que desafía sus muros y la obliga a redescubrir el riesgo -y la belleza- de v...
