Amanecí temprano, más de lo que suelo.
Quizá porque mi cabeza no dejó de dar vueltas en toda la noche.
Y aunque no pienso admitirlo en voz alta, una parte de esas vueltas tenía que ver con ella.
Tomé café mientras revisaba algunos correos del hospital y del futuro consultorio.
Nada especial: presupuestos, licencias, proveedores.
La parte aburrida de tener éxito.
Me até el cabello en una coleta floja, agarré las llaves y salí rumbo a las oficinas.
El plan era supervisar unas cosas antes de reunirme con Gael para comer.
Pero apenas crucé la esquina…
lo vi
Un cartel enorme, pegado en la puerta del edificio:
> “SE VENDE”
Me quedé quieta unos segundos.
El sol me pegaba de frente, y tuve que entornar los ojos.
Pero aun así… sonreí.
> Así que la princesa de hielo decidió rendirse
No debería alegrarme tanto.
No es que me afecte, yo igual pensaba abrir mi consultorio.
Pero algo en esa rendición suya… me parece tan deliciosamente contradictorio.
Y, aunque no la admitiera, sabiendo que estaba escapando de mí.
> "Me huye."
Y, juro por todo lo que soy, que me parece adorable.
Apoyé la mano contra el vidrio, como tanteando el cartel.
La pegatina seguía fresca, como recién puesta.
—Así que te vas —murmuré, más para mí misma que para nadie.
Sonreí, casi divertida.
> O lo intentás, por lo menos.
Empujé la puerta del edificio, que estaba medio abierta, y entré.
Todavía no había nadie de mi equipo, así que el eco de mis pasos retumbaba en el pasillo.
Giré la cabeza… y ahí estaba ella.
Bueno, no “ella” ella.
Sino su prima: Vanessa.
De espaldas, revisando algo en el celular y con carpetas apretadas contra el pecho.
—¿Qué tal, Vanessa ? —saludé, apoyándome contra la pared, brazos cruzados— ¿Viniste a ver si el cartel quedó derecho?
Se dio vuelta, sorprendida, y después me dedicó una sonrisa que reconocí: la típica sonrisa de alguien que sabe más de lo que dice.
—Hola, Sofía —respondió—. Justo estaba sacándole una foto para mandársela a Lara.
—Ah —dije, fingiendo interés—.
¿Y? ¿Contenta con que finalmente se rinda?
Vane me miró, ladeando la cabeza.
—Digamos que… es más práctico así.
A ti tampoco te viene mal, ¿no?
Sonreí, dejando que mi voz sonara tan tranquila como burlona.
—¿Por qué piensas que me molesta?
Si decide vender, menos líos para mí.
—No parecías muy del tipo que evita líos —soltó ella, divertida.
—Touché —respondí, riéndome bajo—Pero admito que me da un poquito de pena.
Pensé que tenía más coraje
Ella me observó en silencio, como intentando descifrar algo.
—Aunque… —añadí, despacio—.
Quizá solo necesitaba una excusa para no tener que verme más.
Ella arqueó una ceja, divertida.
—¿Y por qué piensas que Lara querría evitarte?
Le sostuve la mirada, dejando que mi sonrisa hablara por mí.
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Corazón blindado
RomanceTras ser plantada en el altar, Lara decide no volver a sentir, así cerrando su corazón. Todo cambia cuando aparece Sofía, una chica narcisista, divertida y llena de fuego, que desafía sus muros y la obliga a redescubrir el riesgo -y la belleza- de v...
