Prólogo

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   Yo, no soy un chico normal de dieciocho años.  


Sé que todo el mundo dice eso, ¿Verdad? Todos pensamos que somos más grandes que cualquier otra cosa, diferentes al resto, con esos pequeños detalles que nos diferencian.


Yo soy gay, aunque eso no es raro.


Pero lo digo en serio.


Quiero decir; claro la mitad de mi vida es normal. Tengo una familia cliché que consiste en: Mi madre una reportera, mi padre un abogado, y Louis, mi mejor amigo. Él vive conmigo hace un tiempo ya que sus padres lo echaron de su casa por hacer una gran fiesta e inundar la cocina.


Hopetown es una gran ciudad en el corazón de California; cielos azules despejados, playas, chicas en bikini, muchachos lindos. Todo lo que se puede esperar de un lugar relajado.


Estoy aquí hace poco tiempo, antes vivía en Londres. En mi otra escuela no era muy popular, me trataban de loco, pero no lo estoy ¡Se los juro! Estoy perfectamente bien, y el psicólogo que me asignaron nunca hizo nada por mí.


Luego llegué a Hopetown, como dije.


Seis meses después conseguí popularidad. Tengo tres mejores amigos y un novio que ama. Además tengo una capacidad:


Puedo ver fantasmas.


No me vengas con esa mirada de: «Oh, Dios, mío estás realmente loco». Eso es lo que muchas personas me dijeron cuando les conté sobre mi «Capacidad».


Los fantasmas no son de dar miedo con sus ojos rojos y vestidos de blanco. Son normales, como tú y yo. Algunas personas ni siquiera se convierten en fantasmas cuando mueren, algunas se van al cielo o al infierno, o, sólo se reencarnan. Las únicas personas que se quedan como fantasmas son las que han dejado algo pendiente.


¿Pero, cómo ven tener esta capacidad de verlos y tocarlos?


Tener discusiones con un fantasma en medio de los pasillos de la escuela donde me llamaron «Polluelo Loco» No tengo idea del porqué Polluelo Tampoco me interesaba saber.


Sin embargo, prefiero no tocar un fantasma; es algo antinatural para los dos, pero cuando se trataba de un fantasma muy lindo puedo hacer una excepción. Ahora mantengo mi puerto cerrada, mi luz encendida, porque créanme yo no quiero otro viaje al psiquiatra.


Pensé que Hopetown era simple, fácil, un nuevo comienzo. Ayudé a un par de fantasmas pero después no hice nada más.


Sólo quería ser normal.


Pero una cosa debí haber adivinado: Niall Horan nunca iba a tener una vida normal.


Hasta Que La Muerte Nos Separe » Ziall¡Lee esta historia GRATIS!