El cielo estaba partido.Mitad azul brillante. Mitad abismo. No había horizonte. Solo un escenario suspendido entre la vida y el olvido.Frente a él, una cosa sin forma, sin cuerpo, sin alma. Una máscara flotante que reía sin sonido. Un dios que había olvidado el calor, que odiaba la luz. Vacío. Silencio. Yurashi.Nika lo miraba con una sonrisa enorme. El corazón latía con el tambor que solo él oía. Don... don... don... don...Una risa se escapó de su boca sin permiso."Gyafufufu..."El dios oscuro levantó su brazo etéreo y lanzó una ráfaga que devoraba el mundo mismo. Donde tocaba, el aire dejaba de moverse. La tierra dejaba de pesar. Era una negación total.Nika rió más fuerte. Infló su barriga, la hizo rebotar, y desvió el ataque con un sonido ridículo. Boing. Y luego saltó. Giró. Se deslizó sobre su propio cabello como si fuera un tobogán. Todo lo que tocaba se volvía chicle, aire, broma.
Pero esa risa... esa risa tenía filo.
El enemigo no se detenía.
Lo envolvieron sombras líquidas. Trató de sacudírselas, de convertirlas en tinta para dibujar un sol, pero esta vez... no se deshacían. Pegaban. Pesaban. Quemaban.
Su brazo izquierdo se volvió piedra por un segundo. Se quebró al moverlo.
Don... don... don...
Pero aún reía.
Creó una cuerda de luz torcida. Saltó la soga con su propio cuerpo como si nada le doliera. Un ojo sangraba. El costado palpitaba. No importaba. Mientras pudiera reír... seguía en pie.
La máscara habló por primera vez.
"La esperanza es una mentira. ¿Por qué sigues bailando?"
"Porque me da risa tu cara fea", pensó Nika. Pero no lo dijo. Solo lanzó una nube convertida en puño. Un sol falso. Una carcajada hecha golpe.
La máscara se quebró. Un poco.
El dios oscuro se rió. Apenas. Como si recordara lo que era respirar. Pero entonces el mundo giró.
Yurashi no volvió a atacar. Se convirtió en una lanza.
Silenciosa. Absoluta. Apuntó directo al tambor.
Nika no pudo evitarlo. No pudo estirarse a tiempo. No pudo convertirla en globo, en chiste, en broma.
Entró en su pecho.
Silencio.
No hubo explosión.
Solo un latido... y luego ninguno.Cayó.
El cielo volvió a partirse.
Desde el suelo, con la cara pegada a una nube dura como piedra, el sol seguía sonriendo.
Le costaba respirar. Su brazo no respondía. La sangre le llenaba la boca con sabor metálico.
Pero aún sonreía.Porque si dejaba de hacerlo, el mundo se rompería de verdad."Gyafufufu...", rió, aunque la risa no salió.Sus ojos se cerraron. Su cuerpo seguía estirado, vibrando, luchando por mantener la forma.El tambor... sonó una última vez.Y luego, solo vien
Mis ojos pesaban, una carga de plomo que me arrastraba a la oscuridad. El mundo se difuminaba en una neblina rojiza, el sabor a sal y hierro llenando mi boca. Había luchado, con la risa en mis labios y la esperanza en mi corazón, pero las sombras eran demasiadas, sus cadenas demasiado fuertes. Sentía la vibración de sus cuerpos, el eco de su desesperación, y mi alma se retorcía. Quería más tiempo, quería terminar lo que había iniciado: la gran liberación, la promesa de un amanecer donde nadie estaría atado. Pero las fuerzas me abandonaban, mis músculos se rendían. El fuego se apagaba.
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Historia sin título
RandomSolo entre y espero que les guste los personajes no son de mi autoría todo nuestro gran a otra sensei
