Asher
Miro los boletos que tengo en mis manos, no puedo creer que haya echo eso por mí. Levanto la vista y me encuentro con aquella persona de la que me enamorado, tan especial y única.
- No puedo aceptarlos, estrellita – niego con la cabeza
- ¿Por qué no?
- Porque no quiero volver allí, no puedo
- ¿No puedes o no quieres?
- Las dos cosas – le soy sincero – Mira estrellita, la pase muy mal durante aquel tiempo y volver allí seria como de nuevo recordar todo
- Lo sé – se pone en cuclillas delante de mí – se lo que se siente, porque ya lo he experimentado – me sonríe – pero no puedes siempre quedarte ahí atascado, tienes que seguir y la mejor manera de superarlos es enfrentándote a ellos
- No porque tú los hayas echo tengo que hacerlo yo – respondo brusco
- ¿Qué? – me pregunta sorprendida
- Se por lo que has pasado y está bien que lo hayas superado – le sonrío – pero no puedes obligarme a hacer algo que no quiero
- No te estoy obligando
- Lo estás haciendo Emma, quieres que vaya allí cuando no lo he superado. Yo no te he dicho lo que tienes que hacer ni cuando, al contrario. Mientras que yo escuchaba tus mierdas de problemas yo pensaba en como seguir - replico
- ¿Qué? – pregunta con los ojos llorosos – Pensaba que confiaba en ti, pero me has demostrado que no. Solo intento ayudarte igual que tú me ayudaste a mí, pero veo que siempre he sido yo tu estorbo y tu problema
- No quise decir eso – me acerco a ella
- No te me acerques – da un paso hacia atrás – Sabes perfectamente lo que has dicho y gracias por recodarme la mierda de persona que soy.
- Emma por favor
- No quiero saber nada de ti en un tiempo, me has hecho daño – lágrimas corren por sus mejilla y me duele verla porque tal vez me haya pasado – Intentaba ayudarte, pero veo que siempre termino igual
- Espera Emma, no te vayas – le agarro de su mano a lo que ella me la quita con un movimiento brusco
- Ahora no, ya he escuchado todo lo que tenías que decirme – una sonrisa triste aparece en su cara – Gracias por demostrarme la persona que eres.
La veo alejarse, un dolor se instala en mí y las lágrimas comienzan a caer. He perdido a la persona que más amaba solo por mis palabras. No quise ser así, pero la rabia se ha apoderado de mí y me ha salido solo.
Me siento de nuevo donde estábamos sentados los dos. No sé qué haré, pero tengo que recuperarla como sea. La he jodido y encima el día de su cumpleaños, soy una mierda de persona.
Diez minutos más tarde y con la cabeza echa un lío, me levanto y voy en busca del coche. La única que estaba ahí para ayudarme se ha ido, porque yo la he cagado.
Me monto y recorro la ciudad de Austin sin saber por dónde voy. Llego al mismo lugar al que siempre venia para escapar de mis problemas, no es la mejor solución, pero ahora mismo lo necesito.
Entro sin decir nada y me siento en la silla junto a la barra. El camarero se acerca y sin más pido cualquier cosa que me haga olvidar. Cuando me lo da me lo bebo de un trago, y pido otro.
Después de tomar el cuarto trago, el mundo comienza a girar más lento. Mis pensamientos ya no tienen forma, solo son fragmentos dispersos de recuerdos y palabras no dichas.
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Lograr Sanar Heridas
Teen FictionLas heridas no siempre se ven, pero todas, sin excepción dejan una marca, una huella. Algunas son profundas, otras sutiles que parecen que nunca llegaron a estar allí. Pero no importa lo grandes o pequeñas, porque todas ellas tienen algo que contar...
