~Una Promesa~

La brisa se hacía más intensa, el cielo azul era ocultado por nubes casi negras que a mi parecer daban a advertir que habría una tormenta esta noche, los árboles lo sabían, los animales también ya que se habían ocultado bajo los árboles quienes parecían retorcer sus ramas para cubrirse del viento arrasador que vendría en tan solo unas horas; todo el cementerio estaba lleno de personas vestidas de negro que nunca había visto en toda mi vida, sin embargo todas aquellas con tonos tristes y caras pésimas me daban el "pésame", sabía que todos mentían por cortesía, eso lo tenía muy claro y me molestaba demasiado.

El sacerdote comenzó el entierro con palabras "alentadoras" según él; eran estúpidas, tontas y sin sentido; ya nada tenía sentido en ese momento, no quería poner atención y mejor me senté en una de las elegantes sillas blancas que el "abuelo" había escogido para la ocasión, como si fuese una fiesta; concentré toda mi atención en los ataúdes que estaban en el centro de todos, dos de color caoba claro, muy juntos... ellos siempre estaban juntos, se amaban... yo lo sé... mis padres se amaban...

— Ahora el señor Harrison va a dar unas palabras de consuelo — llamó la atención el sacerdote.

Ese hombre de estatura promedio, cuerpo corpulento y cabellos blancos por toda su fina cara blanca se acercó a la cabecera de los ataúdes de mis padres, ese hombre me caía mal, y no solo por lo que ha ocurrido en el pasado si no por lo de ese día, se supone que todos estábamos de luto y vestíamos de negro debido a eso, pero el anciano quiso vestirse de color azul con verde ¿Se lo imaginan? Parecía más bien un payaso de circo ya jubilado, era toda una vergüenza y no solo eso, también era una falta de respeto hacia los presentes, hacia mis padres, hacia mí quien estaba destrozada por el asesinato de mis padres.

— Antes que nada quiero agradecerles a todos por venir al funeral — dijo de entrada embozando una gran sonrisa, a la cual nadie correspondió ya que ellos si entendían el significado de la palabra respeto — Seguido de esto, quiero decir que esto es demasiado para nosotros — comentó y yo lo vi seria, con un poco de confusión — Yo quise a Brandon como a un hijo, aunque no lo era lo críe como uno — «Falso» dije en mi interior — Cuando se casó con Sandra también la quise como a una hija — «Maldito mentiroso, él solo la acosaba cuando íbamos a su casa delante de mi padre» — Y ahora que ellos se han ido... yo... yo... — comenzó a balbucear como si le doliera MI perdida, en instantes se llevó una de las manos dramáticamente como si quisiera desmayarse, inmediatamente varios de las personas que se encontraban cerca se acercaron a "ayudarlo" para que no azotara en el césped — Lo siento — dijo después de un momento en el cual se "tranquilizo" — Es solo que es algo doloroso —

Después de su numerito dramático muchos otros se acercaron a los ataúdes para depositar una flor blanca encima de ellas, se supone que era para que recordaran a cada una de las personas con las que vivieron o interactuaron con ellos, yo aún estaba sentada en la misma silla perdida en mis pensamientos, en mis pesares... yo la única hija había perdido a mis padres, debido a unos bandidos que los mataron a sangre fría mientras estaba en la escuela... ¿Qué sería de mí ahora? ¿Qué pasaría conmigo? Mi padre era hijo único y mi madre tenía solo un hermano mayor que había muerto hace ya tiempo en un accidente, mis abuelos de sangre ya habían muerto, la única familia que me quedaba era mi tía quien era la esposa del hermano de mi madre con un hijo, mi primo y ese anciano que se hacía llamar mi abuelo lo cual no lo era; él se había casado con la madre de mi padre hace muchos años cuando él era pequeño pero nunca quiso a mi padre, lo odiaba; lo más seguro es que me quedaría con mi tía, era lo mejor porque mil veces su pequeña casa llena de perros que irme con ese anciano.

— Kathe — escuché mi nombre aún lado de mí, sabía quién era así que no me giré para verlo.

— ¿Qué? — le pregunté seria sin dejar de ver los ataúdes de mis padres.

Un Contrato, Una Promesa... y Ella¡Lee esta historia GRATIS!