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35. Laida y fran

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El domingo por la mañana me llamo Nick por teléfono para me contarme que había hablado con Fran y que había quedado con él y con Laida, por la tarde. A las seis estarían en su casa.

Así que las seis, ya estaba con Nick, en el jardín de su casa. Después de pasarse tanto tiempo vistiendo solo con ropa deportiva se me hacía raro verlo con unos vaqueros ajustados y el polo rosa palo que le había comprado su hermana con regalo de bienvenida. Se había cortado un poco el pelo, después de todo el verano sin hacerlo, le hacía falta. Lo llevaba engominado y ahora ya no le caía los tirabuzones, eran un rizo solamente.

Después de tanto tiempo deseándolo en teniéndome que controlar para no hacerlo, pude saludarle con un piquito. Nos sentamos en el balancín, está vez lo hizo cerca y me miró a los ojos, estábamos los dos en silencio, acercó su mano y me acaricio la mejilla con el dorso de la mano después jugó con uno de mis rizos y se acercó un poco más hasta que note sus labios rozando suavemente mi cuello. Me deje caer sobre su hombro acurrucando en el, lleve mi mano hasta su pelo. De repente sonó el timbre. Ambos pegamos una encogida. Nos habíamos dejado llevar. Cuando Nick se levantó a abrir la puerta estaba como un tomate.
-Ehi, Nick, machote, no tengo ni que preguntar si estáis juntos, - le dijo Fran - porque ya veo que si.
-Si, que lo estamos. Ya os dije que lo haría - dijo Nick.

Nick, los dejo entrar, Laida empujó la silla de Fran hasta una mesita del jardín donde había colocado tres sillas, en la mesa había puesto un mantelito de flores, algo para picar y bebidas sin alcohol. Cada uno eligió a su gusto.
-¡Qué guapos estáis! Ya me había acostumbrado a veros con el chándal - les dije
-Si, la he quemado toda - dijo Laida - No quiero volver a verla. Y ¿Qué tal os va?
-Genial. No sé en que diablos estaba pensando cuando le pedí que esperásemos hasta que estuviera bien. Han sido muy duros estos meses - dijo Nick
-Pero que dices, si el único que no le veía como tu novia eras tú. Si todo el rato que estabais juntos os lo pasabais de la mano o abrazaditos. - le dijo Fran
-Tienes razón - dijo Nick con media sonrisita. - aunque solo en parte. Yo lo he pasado muy mal, pensando que después de todos los malos ratos que le estaba dando, podía cansarse de mí y no quisiera salir conmigo.
-Nick. ¿Te he dado algún motivo para que pensarás eso? - le pregunté
-Probablemente, no. Pero el día que me dio el bajón. Pensé que me ibas a mandar muy lejos.
-Si, no me lo recuerdes - le dije en tono dramático.
-Ese - dijo Nick un poco avergonzado - ese día te dije que me pidieras lo que quisieras. Pensaba que me ibas a pedir que olvidará mi promesa y saliéramos.
-¿De verdad? Te voy a ser sincera, ahora que ya estamos juntos y no puedes tener dudas de lo que siento. Aunque hubieras cambiado de opinión y me lo hubieras pedido tu, te hubiera dicho que no. - Nick puso una expresión muy extraña en su cara. Por eso quise explicarle el motivo - Ese día me di cuenta de que no podía decirte que si. No podía arriesgarme a que dejaras de luchar. Ese día me di cuenta de que eras más fuerte si pensabas que podías perderme.
-Te refieres cuando se levantó de la silla y anduvo por las paralelas, cuando pensaba que no podía hacerlo - dijo Fran
-Si -le respondió Nick.
-En eso llevas razón. No sabes las veces que le hemos pinchado con frases como: "si Bea estuviera aquí...", "que pensaría Bea si te viera..."- añadió Fran
-Alguna siesta, que venían a despertarme y les decía un rato más. Y me soltaban: que pensaría Bea si te viera todavía en la cama - añadió Nick
-¡Cómo os pasabais a mi costa! De todas formas, yo sé me de uno que se hubiera dejado pinchar veinte veces al día con tal de estar con alguien.

Fran se partía de la risa.
-No tantas. Pero a lo mejor un par, me lo hubiera pensado, pero al final. Porque el primer día que lo pase fatal - dijo Fran
-Con el tiempo yo creo que no fuera para tanto, no recuerdo que pusieras muchas más pegas que mi hermano - le dijo Laida
-Ya eso es porque me moría de vergüenza hacer el ridículo delante de ti. De hecho fue uno de los motivos por los que accedí a cuando te ofreciste. Sabía que tenía que hacerlo y pensé que delante de ti me avergonzaría portarme como un crío. Pero tenías que haberme visto con la enfermera, si hasta me puse a llorar. Estuvo casi un cuarto de hora y al final me dijo que no podía perder más el tiempo conmigo que era mayorcito para comportarme así y que me atuviera a las consecuencias como me diera un trombo y me tuvieran que amputar las piernas. Y aun así no tuve el valor de pedirle que lo volviera a intentar que esta vez me estaría quieto - dijo Fran. Todos nos reímos.
-Ves Bea, como no te exageraba cuando te decía aquello - dijo Laida, yo le sonreí
-Si ya veo - le dije
-Por cierto, ¿y tu? - empezó a decir Fran, antes de que Laida le apretará la mano para que se callará
-No pasa nada, ya se lo he contado. Y estoy bien, me bajo la regla el viernes - les dije
-Si también me ha dicho que os lo contó y no me dijisteis nada, ya os vale.
-Nick, nos lo pidió ella. No podíamos fallarle. Ella fue nuestra celestina. - dijo Laida
-¿Puedes explicarme eso? - dijo Fran
-Ella nos presentó, recuerdas - le dijo Laida
-Es verdad, después del partido de baloncesto, ¿no?
-Estuvimos hablando de ti, durante el partido. Sabes que me hizo presentaros a todos, porque le daba vergüenza que te presentará a ti solo - le dije
-Me estás diciendo que ya te gustaba antes de conocerme. Y se puede saber porque no me hablabas, si me costó más de una semana de bromas que me dijeras una sola palabra. Ya no sabía ni que decirte para llamar tu atención. Y sabes además cual fue la primera frase que me dijo: que era el tío más presuntuoso que había conocido nunca. Pero se puede ¿saber que significa presuntuoso? - todos nos reímos a carcajada limpia.
-Estuve un poco borde, ¿no? Lo siento, pero es que me ponías nerviosa, me intimidabas y me quedaba súper cortada.
-No puedo creerlo. ¿Que te intimidaba? ¿A ti? A la mujer de hielo.
-Yo nunca he sido lo mujer de hielo. Donde tú veías hielo, en realidad había un miedo absoluto. No era capaz de hablar contigo, por eso ponía distancia, para que no te dieras cuenta.
-¿Y cuando me dijiste que me las podía poner tu?
-Me encontré con Cristian por el camino se iba partiendo de la risa. Y fue un momento de debilidad, en el fondo no podía evitar lo que sentía, y me dio mucho pena.
-No me lo podía creer hasta llegué a pensar que lo hacías para poder vengarte de mí, al saber que me daban pánico por las bromas que te había hecho.
-Bueno eso también. Estabas muy divertido.
-Estaba acojonado y no solo por las inyecciones. Intentaba alargar el momento lo máximo posible, pensaba que te ibas a acabar dando cuenta y me ibas a mandar a usar de diana, cualquier día.
-¡Que va! Si yo ni siquiera sospechaba nada. Hasta que Cristian empezó a soltar sus bromitas. Bueno y a las chicas que me hicieron pensar que podían ser ciertas. Cuando te pregunté, no creía ni lo más mínimo que me lo fueras a decir.
-Le tenía frito, cada vez que llegaba la hora le echaba de la habitación. Me decía pero tío díselo de una vez - se reía mientras lo contaba. - una vez me dijo que es lo peor que puede pasarte que te fulmine con su espada de hielo. Lo peor es que pese a sus bromas era al único al que podía ir a contárselo. Me daba miedo hablar contigo y que se lo contases a Bea y ella a Laida.
-Tampoco hacía falta que me lo contases directamente, pero si se te notaba a la legua. Estabas tan normal y cuando llegaba ella, empezabas a sudar, no parabas de hacer bromas y a hablar muy deprisa. Además me lo contó Cristian - dijo Nick entre risitas.
-¿Qué? - dijo Fran - Lo mato
-Hay que ver lo que nos costó dar el primer paso - dijo Laida
-¡Qué mal rato me hiciste pasar cuando me preguntaste! Me acojone. Y ya sabéis lo que me pasa cuando me pongo nervioso. Empecé con las bromas, quería parar pero me salían solas y con cada broma te mosqueabas más. Se puso de pie, y me dijo que se iba si no se lo contaba. Al final tuve que confesar, deseaba que al menos te apiadases de mí, cuando me vieras pasar un mal rato y no fueras muy dura.
-¡Que exagerado!
-Si exagerado, tenías que haberte visto como te levantaste.

Un alto en el camino [Finalizada]¡Lee esta historia GRATIS!