34. Me gusta complicarme la vida

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Al día siguiente fuimos Luis y yo a casa de Nick, para seguir poniéndole al día. Mientras estábamos sentados a en la mesa, Vero pasó por la puerta y le guiñó un ojo a Luis. Luis bajo la cabeza, rojo como un tomate.
-Te gusta, ¿verdad? -le dijo Nick
-Pero que os pasa a todos.
-Venga Luis. Os lleváis súper bien. Además ya sabes lo que le dijo a Bea. ¿Por qué no se lo pides?
-¿Se lo has contado? No se lo pido, porque no puedo.
-No me digas que eres un cobarde. Si yo lo he hecho tu también eres capaz.
-¡Está bien!
-¿Lo harás?
-¡No!, lo reconozco, soy un cobarde.
-Bueno Bea. Yo creo que habrá que hablar con Vero.
-Ni se os ocurra. Yo os guardé el secreto hasta que estuvisteis preparados. No puedo creer que me estéis haciendo esto.
-Solo estamos dándote un empujoncito - dijo Nick
-Luis, aquí no haces falta, ¿por qué no os vais a dar una vueltecita? - le dije
-Pero no voy a ser capaz de sacar el tema. Si sólo de pensarlo ya me pongo nervioso.
-Luis, no lo fuerces, si sale, sale y si no tampoco hay prisa - dijo Nick
-Está bien. Ya sé que lo queréis es libraros de mí.
-¡Que fuerte me parece, lo que acabas de decir! - dije

A los cinco minutos o así pasaron por la puerta los dos.
-Chicos vamos a ir a dar una vuelta, ¿a ver que hacéis? - dijo Vero
-¿Nosotros? Cree el ladrón que todos son de su misma condición - susurro Nick
-¿Qué?
-Nada, que os los paséis bien - dije
-Bea, no lo dejes solo. Quédate con él hasta que vuelva.
-No te preocupes, que haré de niñera.
-Podíais cortaros un poco, ¿no? ¡Qué estoy delante! - dijo Nick

Nick y yo, nos quedamos solos en su casa mientras Luis y Vero se fueron a dar una vuelta
-¿Crees que será capaz? - me preguntó Nick
-Sinceramente, pues no.

Una hora después o así, volvió Vero sola. Nos saludo desde la puerta y se fue corriendo a su habitación. ¿Pero que habrá pasado?
-Vamos a ver que ha pasado - dijo Nick

Cuando llegamos a su habitación, Vero estaba tumbada en la cama llorando
-Pero, Vero ¿qué ha pasado? - dijo Nick
-Nada, estoy bien. Dejarme sola.
-¿Qué ha pasado? Habéis discutido.
-No, por favor no quiero hablar de ello.
-Pero...
-Nick, ¿por qué no nos dejas solas? Esto es cosas de mujeres - le dije mientras le guiñaba un ojo.
-¿Está bien?

Nick salió y cerró la puerta. Me senté al lado de Vero.
-Vero, ¿Qué te ha dicho el idiota de mi hermano?
-Nada, no es culpa suya.
-Entonces ¿Qué ha pasado?
-¡Que soy idiota!
-Vero, ¿Qué has hecho? - me temía lo peor.
-Le he dado un pico
-¿Qué?-tuve que controlarme la risa, podía imaginarme la cara de susto de Luis.
-Le he besado. Él se ha asustado y me ha dicho que volviéramos a casa. Se ha pasado todo el trayecto de vuelta sin hablarme.
-No puedo creerlo.
-Lo sé, no sé por qué lo he hecho, pero es que estaba tumbado en la hierba, tan guapo, que se me fue la pelota.
-No, yo no me refería a ti, sino a mi hermano. Voy a ir a hablar con él. Ahora vengo.

Salí por la puerta y me encontré con Nick en el pasillo
-¿Qué pasa?
-¡Que voy a matar a Luis!
-Pero,...
-Habla con ella.

Cuando llegué a mi casa y llame al timbre, me abrió la puerta César.
-Hola
-¿Dónde esta Luis?
-Luis arriba, acaba de llegar ¿Qué pasa?
-¡Qué vas a perder a un hermano!

Subí las escaleras corriendo y entré en su habitación
-¿Se puede saber en que estabas pensando?
-Yo...
-¿Pero como se te ocurre dejarla así, Luis? Vero es tu amiga. ¿Sabes como se siente ahora mismo?
-Me asusté. No sabía que decirle. Me pilló por sorpresa. Sólo quería que me tragará la tierra.
-¿Por sorpresa? Luis, tú ibas a eso.
-No, yo solo quería dar un paseo con ella.
-Luis, ¿Tú la quieres?
-Si, pero todo esto, está pasando muy rápido. Bea, yo lo último que quiero es hacerle daño.
-Luis, no sé que voy hacer contigo.
-¿Qué voy a hacer ahora? Lo he estropeado. Me lo había puesto tan fácil. Y sólo se me ocurre salir corriendo. Soy un idiota.
-Todavía no está todo perdido, pero ahora vas a tener que empezar por pedirle disculpas.
-Me siento fatal.
-Luis, yo no quiero agobiarte más de lo que estás, pero tienes que hablar con ella. Y cuando antes mejor. Ahora ya no puedes tomarte tiempo.
-Tienes razón. Vamos.
-Así me gusta Luis. Es más fácil dejarse llevar.

Acompañé a Luis a casa de Nick, por si ocurría alguna otra desgracia. Llamamos al timbre y nadie habría la puerta, al ratito, Nick nos llamó desde el piso de arriba.
-Bea,...
-¿Sii? ¡Qué pasa!
-Coge las llaves y abre tú, que no tenga que bajar.

Abrimos la puerta y subimos al piso de arriba. Allí nos encontramos con Nick.
-¿Te lo ha contado? - le dije
-Si, al final he conseguido que me lo cuente. ¿Te había contado que la idea ha sido de Silvia?
-¿Qué? Debí imaginármelo, esto es típico de Silvia.
-¿Se te ha pasado ya el susto?
-Un poco, no sé que me ha pasado. Me he bloqueado, no sabía que hacer, ni que decirle.
-Ya, probablemente yo hubiera reaccionado igual que tú. Te lo había puesto a huevo, y ahora mira como te lo has complicado tu solito.
-Es que a mí gusta complicarme la vida.
-Anda tira para dentro - le dije, dándole un empujoncito.

Nick y yo volvimos a su habitación.
-Me llegas a hacer tú a mí eso, y no sé lo que hubiera hecho. Y parecía modosita. No voy a poder perderla de vista.
-Imagínate lo que habría pasado si hubiera dado con alguno como César -le pinché
-Calla, pero prefiero no pensarlo.

Estuvieron un buen rato los dos solos en la habitación y cuando salieron parecían otros. ¿Tendríamos Nick y yo la misma cara de tontos que ellos? Se sentaron con nosotros en la cama.
-¿Ya lo habéis solucionado? - les pregunté
-Si, yo creo que he aprendido una lección esta tarde. Nunca se puede tomar la iniciativa. - dijo Vero
-Hombre, Vero, tampoco se puede generalizar. Si lo hubieras hecho con César, sería diferente - le dije
-A César ni me lo nombres, porque si mal lo he pasado esta tarde, cuando se entere, todavía va a ser peor - dijo Luis.

La madre de Nick llegó del trabajo y Luis y yo volvimos a casa. César nos esperaba en la puerta.
-¿Se puede saber que os traéis entre manos?,... ¿Luis? - dijo César
-Nada, ¿por?
-Luis, me quieres explicar que te traes con Vero.
-Con Vero, nada.
-¿Os he visto juntos esta tarde?
-¿Cuándo?
-Luis, ¿Qué ha pasado, esta tarde?
-Nada, sólo hemos estado dando una vuelta.
-Eso no es nada.
-Queríamos dejarlos solos un rato a Nick y a Bea y hemos ido a dar una vuelta por el parque.
-¿Por qué tengo la sensación de que me ocultas algo?
-Yo ¡no!

Luis tenía una cara de culpable de mucho cuidado. A parte de tener una sonrisita que lo delataba, estaba cayendo en la trampa de César.
-Espero que seas consciente de que Vero es una cría y que se puede hacer ilusiones.
-¿Qué estás insinuando? César
-Os he visto en el parque.
-¿En el parque? Solo hemos estado hablando.
-¿Seguro que eso es lo único que habéis hecho?
-César, yo no he hecho nada.
-No estarás insinuando que ha sido Vero. Vero es una niña tan inocente -Yo no habría dicho tanto como inocente, pero...
-César yo no quería que esto pasará, de verdad, no sé como ha pasado.
-Ya claro, Luis, llevas todo el verano detrás de ella. Y ahora pobrecito, ¿no sabes como ha pasado?
-Yo no le he dado pie para que me diera un pico, César, estábamos hablando tranquilamente.

Luis estaba a punto de echarse a llorar.
-¿Qué te ha besado? -se le fue el papel de cabreado.

César me miró de reojo como si no se pudiera creer lo que le acababa de contar, Luis.
-No lo sabías.
-No, como iba yo a saberlo, no me he movido de aquí en toda la tarde.
-César, lo siento, yo no quería que esto pasase.
-¿Y que has hecho?

César se empezó a destornillarse de la risa.
-¿De qué te ríes?
-Ahora se porque has llegado con esa cara esta tarde. Me hubiera gustado ver la escenita. ¿Qué le has dicho?
-Pero tú no estabas enfadado conmigo, por lo de Vero.
-¿Por qué? Por salir con Vero, venga Luis. Si a las pruebas me remito que ella tiene más peligro que tú.
-No habrás salido corriendo, ¿verdad?
-No.
-¿No?
-Bueno, más o menos.
-Pero Luis, no has aprendido nada. A mi lado, todos estos años.
-¡Pues parece ser que no! - dijo un cierto tono de mosqueo
-¡Eh! Luis, no te cabrees.
-César, ya te vale. Pensaba que estabas cabreado de verdad.
-Luis, vamos sólo ha sido una broma. Si no es así, no habrías sido capaz de contármelo.
-Y después del mal rato que he pasado, vas tu... ¿Desde cuando lo sabes?
-Pues llevo un tiempo sospechándolo, pero el otro día cuando Bea lo insinuó.
-Me lo preguntó cuando te fuiste - acabé yo
-¿Por qué no me lo has dicho?
-Quería gastarte una broma, para que aprendieras a confiar más en él, y yo...
-Ya claro y tú le has seguido el juego. Muchas gracias, hermanita.
-Venga va Luis confiesa, ¿Se lo has pedido o no? - le preguntó César
-Si, se lo he pedido.

Te esperaré, al final del camino [Finalizada]¡Lee esta historia GRATIS!