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33. Cena de pedida

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A eso de las ocho, para no llegar tarde, empecé a arreglarme. Me duché, me alise el pelo, me pinté un poquillo y por último me vestí. Me tiré más tiempo decidiendo que ponerme que después en vestirme. Al final me puse una minifalda vaquera blanca y una camiseta negra de manga corta.

A las nueve menos diez ya había terminado. Baje un rato con los chicos a la salita.
-¡Qué guapa! - dijo Luis
-A ver que vais a hacer. Una cosita Bea, no es muy corta esa falda. - añadió César.
-¿Corta? Segura estoy que las chicas con las que solías salir las llevaban más cortas - le contesté
-Eso seguro - dijo Luis
-Era una broma. ¡Que estas muy guapa! Pasároslo bien. - añadió César

Estaba súper nerviosa, llevaba mucho tiempo, deseando que llegara ese momento. Habían pasado tantas cosas que ya no éramos los chiquillos tímidos de unos meses atrás, pero si quedaba algo de esos niños era la ilusión, las mariposas en el estomago cada vez que le miraba, cada vez que sus manos me rozaban, sentía escalofríos.

Al llegar a su casa, me encontré a Nick, sentado en el balancín. Al verme llegar se puso de pie y vino a buscarme.
-¡Estás muy guapa! - me dijo
-Gracias, tu también.
-Ven, he preparado la mesa, en el jardín. Y he conseguido que al menos nos dejen solos.
-¡Los has echado! -le dije riéndome
-Sip, quería estar a solas contigo

Estaba justo como me lo había imaginado, muy sencilla, había colocado una vela en el centro.
-Quería hacer algo especial para la cena, pero no puedo estar de pie y tampoco quería que mi madre lo hiciera, así que he encargado la comida. Sé que te encanta la comida china. - dijo Nick
-¿Has pedido comida china? - le dije
-Si, ¿no te gusta?
-Me encanta, y además hacía siglos que no la comía.
-No estaba seguro. Quería hacer algo especial, pero estaba echo polvo y al final...
-Lo que hace hace perfecta esta cena eres tu. Que estés aquí y que te hayas recuperado del todo.
-Gracias, Bea.

La comida estuvo estupenda, de primero Rollito de primavera, de segundo Arroz a las tres delicias y de tercero Pollo con almendras. Y de postres, Laura había comprado helado de Crema Catalana. ¡Que cosa más rica!

Poco a poco fue anocheciendo ya al final de la cena, la única luz que teníamos era la de la vela. Acabamos la velada sentados en el balancín. De pronto Nick se levantó y me dijo:
-Espérame aquí.

Cuando volvió, traía un paquete en la mano.
-Esto es para mí. ¿Qué es?
-Ábrelo. Es un regalo. Quería regalarte algo especial. Y el otro día buscando por Internet lo vi. Venga ábrelo.

Desenvolví el regalo y era una caja con forma de corazón. Al abrirla empezó a sonar una bonita canción.
-Bea, he tenido muchísimo tiempo para pensar como iba a pedírtelo, pero por más que lo pensaba, ninguna forma me parecía lo suficientemente buena. -estaba nervioso, su voz temblaba. - Mi primera idea fue hacerlo de una forma divertida, pero me pareció que después de todo lo que ha pasado y de hacerte esperar tanto tiempo, no era justo que me lo tomará a broma y que sería demasiado fácil. También pensé decírtelo con un poema, pero las palabras se me quedaron cortas. Al final me di cuenta de que pedirte que salieras conmigo no era lo que realmente quería.
-¡Qué!
-No me interrumpas o no seré capaz de terminar -me cogió de la mano, que le temblaba casi tanto como la voz. -Estos meses, encerrado allí y lejos de ti, me han hecho darme cuenta de que no quiero volver a pasar ni un solo día de mi vida sin verte, sin tenerte a mi lado. Bea, para mi pedirte que salieras conmigo era muy poco, porque lo que yo realmente quiero es que estés a mi lado durante el resto de mi vida. Levanta el primer piso de la caja.

Así lo hice y debajo había una llave antigua.
-Se que no te gustan las joyas por eso pensé en regalarte una llave que simbolizará la llave de mi corazón. Y con ella quiero pedirte que... - su boca esta seca y a penas si podía seguir hablando - que te cases conmigo.
-¿Qué? Pero...
-No quiero decir que nos tengamos que casar ni hoy ni mañana. Solo quiero que me prometas que algún día lo haremos.
-Claro que si, Nick. Lo haremos.

Durante esos últimos meses y había llorado mucho, pero esta era la primera vez que lloraba de felicidad. Nick me secó las lágrimas con las manos.
-Ehi venga no llores.
-Te quiero mucho, Nick. Yo no me esperaba esto.
-Quería sorprenderte, hacer algo que no esperarás y era difícil después de todas las veces que he dicho que lo haría hoy. ¿Entonces lo he conseguido?
-Si, ya lo creo.

Los dos no fundimos en un cálido beso. Un beso muy deseado y que por fin había ocurrido. Ese beso hizo que todo el tiempo de espera hubiese merecido la pena. Hubiera deseado que esa noche durase hasta la eternidad, pero todos estábamos muy cansados. Y esa noche por fin podríamos volver a dormir tranquilos y con una sonrisa en la cara.

Cuando me iba a mi casa ya era de noche y Nick se empeñó en acompañarme, pese al mosqueo de su madre. Su madre nos acabó siguiendo, para llevarse a Nick de vuelta. Entró a ver a mi madre y mientras Nick y yo nos quedamos en la piscina.
-Bea, todo esto me resulta un poco raro.
-Raro, ¿a qué te refieres?
-Estar aquí de vuelta, recuerdo el día que estuvimos limpiando la piscina. La que monté por la camiseta.
-Si, ahora está todo tan lejano.
-En esos momentos me daba una vergüenza horrible que alguien insinuara, si quiera, lo que sentía por ti.
-A mi me pasaba lo mismo. Tuvo que pasar lo de tu accidente, para que todo lo demás dejara de importar.
-Supongo que hemos hechos muchas tonterías en el pasado.
-Si que las hemos hecho. Por cierto, hablando de tonterías ¿Cómo les va a Luis y a Vero?
-El otro día estuve hablando con ellos, por separado, ambos me dijeron que sentían algo por el otro.
-Eso no es necesario que me lo digas, se les nota a la milla. Pero hay algo más.
-Eso fue, la semana pasada. Después con lo de tu alta y tal, no se han visto casi. Y me da la ligera impresión de que Luis, tiene miedo de quedarse a solas con ella, después de la conversación y la esta evitando.

La madre de Nick salió de casa con mi madre a su lado.
-Nick, ¿Qué tal si lo vais dejando para mañana?, ya es muy tarde - dijo Laura
-Bueno Bea, nos vemos mañana.

Se despidió con un beso, pero esta vez en la mejilla. Estaban todos mirando, esperando la escenita, y se quedaron con las ganas.
-Pensábamos, qué te iba a pedir que salierais - preguntó César
-Y quien te ha dicho que no lo ha hecho.
-Lo ha hecho. Y te da un beso en la mejilla, verás cuando lo pille por banda.
-César, no empieces. Como quieres que lo hiciera, si estabais todos mirando.
-Vaya dos.

Cuando entré en casa, mis dos hermanitos me siguieron hasta mi habitación.
-¿De qué habéis estado hablando? - dijo César
-¿Te lo ha pedido, verdad? - dijo Luis
-Pedirme ¿qué?
-Así que estáis saliendo. Si no fuera así me lo dirías directamente. ¡Enhorabuena! - dijo Luis.
-Vale, esta bien, si, me lo ha pedido.
-Ahora, ya sólo quedas tú, Luis - dijo César.
-También queda Silvia y tu - le contesto
-Bueno, yo estoy en el año de barbecho todavía. Y Silvia sabe apañárselas sola, pero tú...
-César, no te dejes engañar por su carita de niño bueno. Luis sabe buscarla solito.
-Así, eso no me lo habías contado. Suéltalo.
-No le hagas caso. Son cosas suyas. De momento no hay nadie.
-Luis, que nos conocemos. Además si no hay nadie, ¿Por qué te has puesto colorado?
-Vale, me gusta una chica, pero no está a mi alcance.
-Luis, sabes que no soporto que te menosprecies así - dijo César
-No es eso. César no va a pasar nada con esa chica. No puede ser y punto.
-¿Se lo has preguntado?
-No, ¡que dices! Pensaría que me estoy volviendo loco.
-Por ella.
-Déjate de bromas. Si tú supieras quien es, me darías la paliza. Me voy a la cama.

Luis se fue y me dejo a solas con César.
-¿Le gusta Vero, no?
-¿Qué? -Pero ¿Cómo se habría enterado?
-Eso deberías preguntárselo a él, ¿no crees?
-Bea, somos hermanos, todos. ¿Por qué últimamente me dejáis fuera? César, yo no...
-Bea, tu y Nick estuvisteis un año sin contarme nada. Ahora Luis y Vero. Yo no soy el demonio - dijo César mientras se daba la vuelta para irse.
-César, ven aquí... al principio de conocernos, no tenía la confianza suficiente. Y después me daba vergüenza reconocerlo y tampoco quería que Nick se diera cuenta. Pero ahora has sido de los primeros en saberlo.
-Vale me has convencido, pero ¿y Luis? Él no tiene excusa.
-Eso es distinto.
-¿Por?
-Luis te tiene miedo
-¿Qué? Pero ¿Por qué?
-Piensa que le vas a matar cuando te enterases de que le gusta Vero. Como Vero es como tu niña pequeña. No quiere que pienses que esta...
-No me digas que piensa que le voy a decir que es un pederasta o algo así.
-Pues si, algo parecido
-Este se va a enterar. Así que me tiene miedo, este va a saber lo que es tenerme miedo.
-César, ¡qué es tu hermano!
-Para eso si es mi hermano. Me vas a seguir el juego, ¿verdad?
-Claro, pero a ver ¿Qué vas a hacerle?
-De momento no le digas que me lo has contado. Ya sé me ocurrirá algo.

Un alto en el camino [Finalizada]¡Lee esta historia GRATIS!