POV Infinite
Esperé en la entrada del castillo Este, el frío de la mañana se colaba bajo mi armadura mientras el carruaje se detenía frente a mí. Mi corazón latía con fuerza cuando vi la puerta abrirse y, como un destello, Nova saltó desde dentro, corriendo hacia mí con esa sonrisa que siempre iluminaba mis días más oscuros.
—¡Papá! —gritó, abrazándome con fuerza. Lo levanté del suelo y pude sentir cuánto había crecido.
—Mírate —dije, sin poder contener la sonrisa—. Estás enorme, Nova.
Él comenzó a hablar sin parar, contándome cada detalle de su vida en el castillo Norte. Sus palabras pintaban imágenes de Rookie, de cómo le enseñaba a escribir mejor, de cómo horneaban galletas y de las noches en que Rookie lo arropaba contándole historias. Cada mención de su nombre era un cuchillo en mi pecho, un recordatorio cruel de todo lo que me había perdido con ellos.
Lo guié por los pasillos del castillo hasta llegar a la nueva habitación de Nova. Era amplia, con grandes ventanales y tapices bordados con símbolos reales. Su cama era digna de un príncipe, porque eso era ahora: un príncipe.
—¿Te gusta? —le pregunté, mientras él recorría la habitación maravillado.
Nova asintió con entusiasmo y luego me miró con sus grandes ojos azules.
—¿Y papá Rookie? ¿Cuándo va a venir? —preguntó con la inocencia de quien no entiende la crueldad del mundo de los adultos.
Me quedé en silencio, tragándome la respuesta que no sabía cómo dar. No podía decirle la verdad.
—No podemos hablar de él por ahora, Nova. —Intenté sonar firme, pero el temblor en mi voz me traicionó.
Nova insistió un poco más, preguntando por qué no podía verlo, por qué no podía escribirle. Pero lo detuve, despeinandolo.
—Confía en mí, pequeño. Todo estará bien.
Salí de su habitación cuando se quedó entretenido explorando sus juguetes nuevos. Necesitaba aire, necesitaba pensar. Volví a mi despacho, cerré la puerta y me dejé caer en la silla. Entre mis dedos jugaba con el anillo que siempre llevaba colgado al cuello, el mismo que le dejé a Rookie aquella noche. El mismo que él me devolvió… para que se lo devolviera cuando cumpliera mi promesa.
—Lo haré… —susurré, como si mi propia voz pudiera darme valor—. Rookie, mi cachorro… Espérame un poco más.
Quise escribirle tantas veces, darle las gracias por criar a Nova con tanto amor, suplicarle que me perdonara, decirle que lo amaba más que nunca. Pero nunca me atreví. No podía. Un solo error podía echar todo a perder.
El tiempo se convirtió en un enemigo lento. Cada día sin él era insoportable. Pero finalmente, gracias a la ayuda de Lady Nimue, la reina se recuperó. Y fue ella misma quien pidió el divorcio. Todo se resolvió en silencio, sin dramas, sin obstáculos. Cuando firmó los papeles, me miró y me deseó felicidad.
No tardé ni un día más. Preparé todo para dejar el reino Este en manos de mis consejeros y cabalgué hacia el Norte. Me despedí de Nova, que se quedó en el castillo con una expresión algo confundida, sin saber adónde iba yo ni por qué estaba tan emocionado.
—Pronto lo entenderás —le dije, despeinandolo antes de montar mi caballo—. Pronto volveremos a estar todos juntos.
Con cada paso del corcel, la brisa helada me recordaba que volvía a buscar lo que era mío. Mi hogar. Mi cachorro. Mi Rookie. Iba a traerlo de vuelta conmigo, entre mis brazos, donde siempre debió estar.
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Rookinfinite
FanfictionHe visto muchas historias románticas de sonic con la temática de caballero y rey, pero ninguna con Infinite y Rookie, así que es hora de tomar cartas sobre el asunto. No soy experta, pero espero disfruten de mi historia.
