La rata tiene planes dentro de planes

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La ciudad nunca dormía, pero ciertamente hacía la vista gorda.

Entre las siempre imponentes torres de vigilancia de PUBSEC y la sofocante neblina de neón de Nueva Eridu, existían rincones de silencio, lugares donde las leyes se desdibujaban y las consecuencias desaparecían.

Fue en una de esas zonas tranquilas donde se sentó Jane Doe.

Se apoyaba contra la pared del fondo de un callejón oscuro y en penumbra, con una pierna cruzada sobre la otra, haciendo girar una daga entre los dedos como si tarareara con ella. Sus medias rotas y su chaqueta bomber remendada le daban el aspecto de una vagabunda imprudente, pero su mirada, aguda y calculadora, delataba su mente. No solo era astuta. Estaba entrenada.

Y lo más importante: tenía curiosidad.

¿Otra mujer? ¿Y otra antes de esa?

Ella chasqueó la lengua.

Pobre bastardo. O está maldito... o está atrapado en algo más grande de lo que él mismo imagina.

Desde los tejados, una sombra aterrizó suavemente junto a ella. Seth Lowell, moviendo las orejas con cierta molestia, se alzaba junto a ella con el arma colgada a la espalda y un suspiro silencioso.

“Por favor, dime que no me arrastraste a otro plan de venganza”.

Jane esbozó una sonrisa, toda dientes y nada de calidez. "No es venganza. Es investigación".

Seth se cruzó de brazos. "¿Sobre Wise?"

Ella asintió.

El chico está en el centro de un torbellino de mujeres que se creen dueñas de él. Quiero saber por qué.

Seth no respondió de inmediato. Su cola se movió hacia atrás, pensativo. "¿Crees que es importante?"

La sonrisa de Jane se ensanchó. «Creo que todos los demás creen que lo es. Y eso basta para hacerlo valioso. O peligroso».

Un latido de silencio.

Entonces Jane añadió suavemente, casi susurrando para sí misma:

Además... he visto hombres destrozados antes. Pero nunca he visto uno que todos quieran mantener destrozado.

Seth observó a Jane con el rabillo del ojo.

Parecía relajada, quizá demasiado relajada, mientras lanzaba una pequeña cuchilla con filo de mariposa con soltura. Pero no fue la cuchilla lo que lo inquietó.

Era la forma en que ella sonreía.

Esa misma sonrisa torcida que siempre mostraba cuando algo violento bailaba detrás de sus pensamientos.

Ella sigue hablando de Wise como si fuera una mascota perdida, pero hay algo en su voz…

Seth frunció el ceño ligeramente. No era posesividad. No abiertamente. Pero se acercaba, a medio camino entre la fascinación y algo más frío. Como si lo estuviera observando, tal vez incluso codiciando algo de él.

Recordó cómo ella le había preguntado antes:

“¿Qué clase de hombre se rodea de mujeres obsesivas y nunca se defiende?”

Las yanderes de nueva eridu (ouroborosInfinity) traducción Donde viven las historias. Descúbrelo ahora