Al instante en el que llegamos, Asher aparca el coche y se baja. En un segundo lo encuentro abriéndome la puerta y dándome la mano. Nos bajamos y no paro de ver el lugar donde nos encontramos. En realidad, no sé dónde estamos, tampoco reconozco este sitio.
Hay muchísimas casas, pero no casas normales, sino parecidas a las de una mansión. Le he preguntado mil veces en el camino, pero no me ha querido decir nada.
- Venga vamos, estrellita
Agarrada de su mano, vamos a la que será su casa. Al entrar hay una persona allí, como el portero de la vivienda.
- ¡¡Hola Asher, cuanto tiempo!! – le dice el portero
- ¡Hola Mario!! – sonríe - ¿Has hecho lo que te he dicho?
- Sii por supuesto – dice este con una sonrisa en su cara – ¿Quién es ella? – pregunta mirándome, cuando voy a responder Asher se adelanta por mi
- Mi novia – me abraza por detrás
- Oh, encantado, soy Mario –me da la mano por encima del pequeño mostrador
- Emma, igualmente – le sonrió
- Buenas noches Mario
- ¡Buenas noches!
Seguimos el camino hasta donde se encuentra el ascensor. Asher pulsa el botón y esperamos hasta que las puertas se abren. Al entrar, pulsa la planta siete y subimos.
Puedo decir, que desde aquella vez que se quedó parado el ascensor, siento pánico a subirme a uno, me da miedo que vuelva a ocurrir. Pero por suerte no es así, las puertas se abren y salimos. Asher abre la puerta de lo que se supone su apartamento y entramos.
- Guau – digo con la boca abierta
- ¿Te gusta estrellita?
- Me encanta, ¿es tuyo?
- Si – se quita la chaqueta y la pone en el perchero – ¿Quieres algo?
- Mm, no gracias
- Venga ya estrellita, no puedes estar sin comer. Dime que quieres y te lo hago, soy muy buen cocinero – me sonríe con picardía
- Tu... ¿cocinero? No me lo habías dicho – oculto una sonrisa
- Hay muchas cosas que no conoces de mi todavía estrellita – sonrío a lo que dice y es verdad, hay muchas cosas que no conozco - ¿Qué te apetece?
- Mm pasta
- Lo sabía – se ríe – siéntate donde quieras o si quieres puedes ir mirando nuestra casa, haz lo que te apetezca – se acerca y me da un beso en mis labios
- Bien, ¿el baño?
- En la planta de arriba – se dirige a la cocina
Miro cada lugar y cada rincón de la planta de abajo. La verdad es que es muy bonita viniendo de él. Subo a la planta de arriba y veo que hay más habitaciones. Entro en uno de ellas ya que estaba medio entornada y veo que es una sala de juegos de todo tipo. Es increíble.
No puedo aguantarme más y me dirijo al baño. Hago mis necesidades y salgo, pero antes me doy cuenta de que se me ha caído algo.
Al darme la vuelta, y bajar mi mirada al suelo, veo que es la carta que me ha dado mi tío. La que se supone que me ha dejado mi abuela para mí.
Después de todas las emociones contenidas, no me había dado cuenta de que tenía la carta ahí y que tengo que leerla.
En cierta parte, siento curiosidad sobre lo que me ha podido poner. Aunque también me da miedo. Todavía siento eso dolor en mí que no se va. He perdido a mi apoyo fundamental en esta vida.
ESTÁS LEYENDO
Lograr Sanar Heridas
Teen FictionLas heridas no siempre se ven, pero todas, sin excepción dejan una marca, una huella. Algunas son profundas, otras sutiles que parecen que nunca llegaron a estar allí. Pero no importa lo grandes o pequeñas, porque todas ellas tienen algo que contar...
