POV Infinite
Las semanas desde que me fui del castillo Norte se habían sentido eternas. Cada carta que recibía Nova era un respiro en medio del infierno en el que estaba atrapado.
Pero Rookie…
Sus cartas eran escasas, apenas unas pocas líneas. Respuestas cortas y secas a las preguntas que me atrevía a hacer. Ni una palabra sobre lo que realmente importaba.
Me lo merecía.
Había sido un cobarde.
Lo recordaba perfectamente. La forma en que Rookie me miró, con sus ojos llenos de dolor antes de salir corriendo.
No podía dejar de pensar en la forma en que me fui. Sabía que debia seguirlo. Pero si lo hubiera encontrado, si hubiera visto sus lágrimas y su desesperación, habría sido mi perdición. Pero eso no hacía que la culpa fuera más fácil de soportar.
La princesa era cortés y directa, como siempre. En el viaje al reino Este apenas intercambiamos palabras, aunque hubo un momento en que ella notó mi silencio y me pidió disculpas.
—Sé que esto no es lo que quieres, Infinite. Yo tampoco quiero. Pero no podemos hacer nada sin poner en peligro a los que queremos
No respondí. ¿Qué podía decirle?
El día de la boda llegó más rápido de lo que esperaba, y no podía sentirme más miserable. Todo en el palacio estaba adornado con flores, banderas y todo lo que se esperaba para una unión real. Los sirvientes corrían de un lado a otro, asegurándose de que cada detalle fuera perfecto. Yo, por otro lado, estaba encerrado en una habitación, mirándome al espejo con el traje que me habían preparado.
Ella apareció inesperadamente, entrando sin previo aviso, a pesar de que las damas de compañía trataban de detenerla.
—¿No es de mala suerte que la novia vea al novio antes de la boda? —le pregunté, con sarcasmo.
Ella ignoró mi comentario, lanzándome una pequeña botella de licor.
—Bebe esto, es lo más fuerte que hay. Lo necesitarás para soportar las próximas horas.
Me reí amargamente y la miré.
—¿Siempre eres tan directa?
—Solo cuando la situación lo requiere —respondió con una sonrisa forzada. Luego me miró, más seria. —Infinite, no somos enemigos. No quiero que pienses que estoy disfrutando esto.
—Lo sé —admití, aunque no lo hacía más fácil de soportar.
La ceremonia fue un borrón de formalidades y palabras vacías. Cada paso hacia el altar me sentía más lejos de Rookie y de Nova. Cuando llegó el momento del beso, no pude evitar sentirme traidor. Incluso con el licor que me había dado, el beso fue incómodo y frío, una actuación para el público.
La recepción fue igual de insoportable. Saludé a nobles, intercambié palabras que no me importaban y fingí una sonrisa que estaba seguro de que la princesa también fingía. Había una barrera invisible entre nosotros, aunque eso no me molestaba. Era lo único real en todo este teatro.
Esa noche, después de que todos se retiraron, regresé a mi habitación. Miré el anillo que Rookie me había devuelto en su última carta. Lo llevaba atado a una cadena alrededor de mi cuello, escondido bajo mi ropa. Lo sostuve con fuerza, deseando poder escapar de esta pesadilla.
POV Rookie
El aire en la habitación se había vuelto espeso, inmóvil… como si también se negara a moverse sin Infinite. Desde que se marchó, me quedé en la misma habitación, nuestra habitación, la que compartíamos. No tenía el valor de cambiar de lugar. Las sábanas aún olían a él. Había días en los que solo me recostaba en su lado de la cama, fingiendo que estaba ahí, que me abrazaba como solía hacer.
Solo salía cuando Nova me necesitaba, ya sea para hablar, jugar o ayudarlo con las tareas que Tails le dejaba. Mi pequeño chacal merecía una sonrisa, merecía que alguien le asegurara que todo estaría bien, incluso si yo ya no lo creía. Lo abrazaba con fuerza, le hablaba con voz suave:
—Papá volverá, Nova… él te ama. Solo está cumpliendo un deber.
Nova solía asentir, callado. Pero a veces, lo encontraba escondido, con los ojos brillosos, preguntándome:
—¿Si papá ya tiene una reina, todavía me va a querer?
Y me partía el alma. Acariciaba su cabecita y le respondía con voz firme aunque se me rompiera por dentro:
—Siempre. Él te ama más que a nada. Solo está esperando el momento para regresar con nosotros.
La noche en que se confirmó que la boda había ocurrido fue como una muerte en vida. No salí. No dije una palabra. No quise comer, ni hablar. Me encerré en nuestra habitación, y lloré hasta que mis lágrimas empaparon la almohada. Cream vino varias veces, Tails también. Golpeaban la puerta con suavidad, murmuraban palabras de consuelo tras la madera, pero no podía moverme. Solo quería que todo terminara.
Devolví el anillo en una carta. Le pedí a Infinite que lo guardara, pero que no me lo devolviera hasta que cumpliera su promesa. Me dolió escribirla. Me dolió aún más cerrarla y entregársela a un mensajero.
Los primeros meses fueron insoportables. Algunas noches me despertaba y lo llamaba:
—Inf… Infinite… —susurraba, como si estuviera en el baño o en una misión nocturna. Me sentaba en la cama, esperando oír la puerta abrirse. Nunca lo hacía.
Un año pasó. Luego otro.
Las cartas se mantenían. Una cada dos semanas, a veces con detalles de cómo estaba Nova, de los entrenamientos, de alguna historia graciosa. Infinite respondía brevemente, agradeciendo mis cuidados… pero cada carta se sentía más distante, más vacía.
Los rumores comenzaron a llenar los pasillos como malas hierbas. Las sirvientas hablaban cuando creían que no las escuchaba.
—Pobre ingenuo… ¿no entiende que fue solo un pasatiempo?
—Dicen que el General Infinite ahora sonríe con la princesa, que hacen buena pareja…
—Si vuelve, será solo por su hijo. No por él.
Cerraba los ojos con fuerza, apretando los dientes, tratando de no derrumbarme.
Y lo peor… fue cuando Nova lo escuchó.
—¿Papá ya no te ama? —preguntó con voz bajita. Tenía los ojos húmedos, sosteniendo su libro con fuerza.
—Claro que sí, Nova —respondí con una sonrisa tan falsa que hasta el niño debió notarlo—. Tu papá me ama. Solo… solo está atrapado en una situación complicada.
Lo abracé con fuerza. Lo mecí hasta que se quedó dormido.
Y luego, llegó la última carta.
La leí una, dos, tres veces, sin entender. Era corta, sin adornos.
Rookie.
Te estoy agradecido por los cuidados y atenciones que haz tenido con mi hijo, Pero de ahora en adelante solo aceptaré las cartas de él, por favor, no vuelvas a escribirme
—Infinite"
Las palabras me atravesaron como cuchillas. No lloré al instante. Solo me quedé ahí, inmóvil, leyendo la nota como si fuera un acertijo.
—¿Por qué? —susurré. —¿Por qué me haces esto...?
Mi voz se quebró. El silencio respondió.
— Continuará —
Shipper: perdonen la demora, estoy en época de exámenes, mañana tengo una prueba de inglés, oren por mi.
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Rookinfinite
FanfictionHe visto muchas historias románticas de sonic con la temática de caballero y rey, pero ninguna con Infinite y Rookie, así que es hora de tomar cartas sobre el asunto. No soy experta, pero espero disfruten de mi historia.
