◉⁠ 13 ◉

78 19 40
                                        

POV Rookie

De vuelta en mi habitación, me recosté abrazando mi almohada mientras mi mente giraba en torno a todo lo que había sucedido la noche anterior. Las marcas que Infinite dejó en mi cuello y hombros seguían molestándome, aunque no tanto físicamente como por lo obvias que eran. Una de ellas incluso estaba en mi oreja, y ni siquiera recordaba cuándo lo hizo. El calor en mi rostro aumentaba cada vez que pensaba en él y en cómo me sentía estando cerca.

Aunque al principio me parecía intimidante, ahora no podía negar que lo necesitaba cerca. Me sentía extraño, como si parte de mí no pudiera separarse de él. Cerré los ojos, abrazando la almohada con fuerza, tratando de imaginar que era él.

Estaba tan perdido en mis pensamientos que no escuché los pasos en el pasillo. De pronto, la puerta se abrió de golpe, y una voz alegre rompió el silencio.

Me incorporé rápidamente.

—¡Rookie! —Nova entró en la habitación con una sonrisa radiante. —¡Tengo buenas noticias!

Me froté los ojos y me senté en la cama.

—¿Buenas noticias? — pregunté, y él pequeño asintió enérgicamente.

—¡Sí! ¡Padre dijo que podemos ir a montar a caballo!

Mi expresión se volvió incrédula.

—¿Qué? No te creo.

Nova infló las mejillas, ofendido.

—¡Es verdad!

—Eso significaría salir del castillo. Infinite no me deja hacer eso.

Nova cruzó los brazos.

—Dijo que sí podemos, pero solo si vamos con guardias.

Ah… Ahora tenía sentido.

No me entusiasmaba la idea de que dos guardias nos vigilaran, pero salir un poco del castillo sonaba bien.

Suspiré y me puse de pie.

—Bueno, si él lo permitió, supongo que está bien.

Nova aplaudió emocionado.

—¡Sabía que aceptarías!

Nova me tomó de la mano y prácticamente me arrastró fuera de la habitación hacia los establos. Había dos guardias esperándonos allí, vigilando mientras los caballos ya estaban preparados. Me detuve un momento para observarlos. Aunque no era la primera vez que veía un caballo, sí sería la primera vez que montaba uno.

—¡Rookie, vamos! —me llamó Nova, ya subido en uno de los caballos con ayuda de un guardia.

Me acerqué al mío con algo de nerviosismo, mirando a la enorme criatura. ¿Qué pasaría si lo asustaba y me lanzaba por los aires?

Uno de los guardias se dio cuenta de mi indecisión y se acercó.

—¿Necesitas ayuda, señor?

—Ah… sí, supongo… —respondí, pensando que sujetaría al caballo mientras yo intentaba subir.

Para mi sorpresa, el guardia me tomó de la cintura y prácticamente me levantó para colocarme sobre el caballo. Me sonrojé al instante, incómodo por lo inesperado del gesto.

—Ah… gracias… —murmuré, tratando de no mirar al guardia.

Nova soltó una carcajada desde su caballo.

—Ahora viene lo mejor. ¡Te enseñaré a montar!

—¿Estás seguro de que sabes? —le pregunté, todavía algo nervioso.

Rookinfinite Donde viven las historias. Descúbrelo ahora