POV Rookie
Quería morir. No literalmente... al menos no todavía. Estaba en la habitación de Infinite, lo cual ya era suficiente para hacerme reconsiderar mis decisiones de vida. Para mi suerte o desgracia, el chacal no estaba. Según uno de los guardias, lo habían llamado para una reunión de última hora. Era bueno porque eso me daba tiempo para calmarme, pero también malo, ya que estar solo significaba que tenía demasiado tiempo para pensar en lo que pasó en su oficina.
Me senté en el borde de la cama. Era mucho más grande y cómoda que la que tenía en mi habitación. Mirarla me llenaba de un extraño pánico, sobre todo al imaginar todas las cosas que podrían pasar en cuanto Infinite regresara. Intenté distraerme, pero al final me rendí y me recosté sobre la cama. Mis pensamientos estaban tan desordenados que, sin darme cuenta, me quedé dormido.
No supe cuánto tiempo pasó hasta que desperté, pero cuando lo hice, estaba acurrucado contra algo cálido y firme. Mi cuerpo estaba abrazado por algo... o alguien. Sentí cómo unos dedos jugaban con mi cabello, suaves pero firmes. Apenas abrí los ojos y el leve olor familiar me confirmó lo que temía. Infinite.
Mi cuerpo se tensó al instante, pero no me moví. Convencí a mi mente de que fingir estar dormido era mi mejor opción. Si no decía ni hacía nada, tal vez él simplemente se dormiria. Cerré los ojos con fuerza, esperando que la noche pasara rápido.
—Sabes, cachorro —su voz grave rompió el silencio de la habitación—. Me resultas molesto, siempre nervioso y tartamudeando... pero también encuentro eso terriblemente entretenido.
Mi corazón comenzó a latir con fuerza. Infinite seguía hablando, su tono bajo y casi... ¿honesto?
—De alguna manera, me gusta. Tú me gustas, aunque no entiendo por qué.
Quería gritarle que se callara, que dejara de decir cosas que me confundían más de lo que ya estaba. Pero mi cuerpo seguía inmóvil, esperando que terminara.
—¿Vas a seguir fingiendo que estás dormido? —preguntó de repente, con un tono burlón que me heló la sangre.
No tuve tiempo de reaccionar antes de que se inclinara y presionara sus labios contra los míos. Fue suave al principio, casi como si estuviera pidiendo permiso. Sin embargo, mi cuerpo, traidor como siempre, respondió por mí, y terminé correspondiendo el beso.
Infinite no perdió tiempo. Su mano se deslizó debajo de mi camisa, sus garras recorriendo mi piel con una precisión que hacía que mi respiración se volviera errática. Entre besos y pequeños suspiros, sentí cómo su boca bajaba a mi cuello, dejando besos y marcas que me hacían estremecer.
—Eres tan suave... —murmuró contra mi piel, apretándome un poco más.
Sus palabras y su tono me provocaban cosas que no entendía del todo, pero que mi cuerpo reconocía. Lo siguiente que supe fue que mi ropa comenzó a desaparecer, pieza por pieza, junto con la de él. Todo pensamiento coherente se desvaneció, reemplazado por la necesidad de sentirlo más cerca.
—Infinite... —murmuré entre jadeos, perdiéndome en el momento.
Él sujetó mis muñecas con fuerza, manteniéndome bajo su control mientras sus labios reclamaban cada parte de mi cuello. Mi respiración era errática, y mis palabras se reducían a pequeños gemidos y peticiones incoherentes.
—Dime qué quieres, cachorro —su voz tenía un tono autoritario, pero también cargado de algo más profundo.
—A... a ti —logré decir, mi rostro ardiendo de vergüenza.
La habitación estaba llena de sonidos: el crujir de la cama al moverse, nuestras respiraciones descontroladas, y el eco de mi voz repitiendo su nombre. Sin embargo, todo se detuvo de repente cuando, en un momento de debilidad, las palabras salieron de mi boca antes de que pudiera detenerlas.
—Te necesito, Infinite.
El silencio fue ensordecedor. Mi rostro estaba rojo como un tomate, y traté de cubrir mi boca con una mano, pero él no me dejó. Sus ojos me miraron fijamente, y sentí que el aire se me escapaba.
—¿Qué dijiste? —preguntó con una intensidad que me dejó paralizado.
—N-nada...
Infinite soltó una risa baja y tomó mis muñecas de nuevo, acercándose hasta que nuestras frentes se tocaron.
—Repítelo.
—Infinite, yo...
—Hazlo —ordenó mientras volvía a besarme.
No tuve opción. Mis palabras salieron entre suspiros y besos, cada vez más sinceras y desesperadas.
—Te amo, Infinite. Te amo...
Perdí la cuenta de cuántas veces lo repetí, pero sabía que lo sentía. Era real. Y al final, cuando todo terminó y estábamos recostados, Infinite me acercó a él, dejando suaves besos en mi cuello.
—Eso es todo lo que necesitaba escuchar, cachorro.
Me acurruqué más cerca de él, mis manos jugando con el suave pelaje de su pecho mientras su respiración se calmaba. El calor de su cuerpo y el ritmo de su corazón eran suficientes para tranquilizarme, aunque todavía no podía creer lo que acababa de pasar. Me sentía en paz.
— Continuará —
Shipper: iniciamos fuerte xD.
La segunda ruta inicia en el capítulo 11.
Las rutas las voy a diferenciar con símbolos en los títulos, en la primera ruta eran estrellitas después del capítulo 11 y ahora son círculos para la segunda ruta.
Espero no crear confuncion, y si sí, no se, tal vez podría pasarlo a una historia aparte, aunque los primeros diez capítulos dirían lo mismo. No sé. Otra vez.
Gracias a los que comentan y votan. ¡Son geniales!
ESTÁS LEYENDO
Rookinfinite
FanfictionHe visto muchas historias románticas de sonic con la temática de caballero y rey, pero ninguna con Infinite y Rookie, así que es hora de tomar cartas sobre el asunto. No soy experta, pero espero disfruten de mi historia.
