Extra: Final Alternativo

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Jeon Jungkook entró en la casa como tantas veces desde que se casó, pero ahora todo era diferente, ahora una cruda tristeza lo embargaba. La soledad que sentía era casi dolorosa. El vacío que sentía en el pecho era aniquilador, pero, a pesar de todas esas sensaciones, Jungkook sonrió, ¿por qué?, porque el tenía plena conciencia de que era lo menos que se merecía, por lo que se sentía algo feliz de sufrir como alguna vez el hizo sufrir a el amor de su vida.

Suspiro dolorosamente, cada vez que pensaba en el, una profunda pena lo envolvía, sobretodo desde que el rubio lo había dejado.

Jimin se había marchado hacia unos cuantos días, llevándose con sigo todas sus pertenencias, no quedaba nada que demostrara que alguna vez aquel chico hubiera vivido allí, lo único que lo confirmaba eran las fotos que estaban colocadas en prácticamente todos los lugares de la casa, fotos donde ellos dos posaban felices. Esas imágenes hacían que Jungkook lo recordara todos los días, sus amigos le habían sugerido quitarlas para que no sufriera tanto al rememorar aquellos momentos que ya no existían, sin saber que no había necesidad de fotos para que Jungkook lo recordase, ya que podía ver a Jimin en cualquier lugar de la casa sin necesidad de esforzarse. Podía escuchar su risa que parecía haberse quedado atrapada en cada una de las habitaciones de ese inmenso lugar, pero que solo era un eco que, cada vez, se hacía más tenue, casi como si en cualquier momento fuese a desaparece

Una lagrima rodó por su mejilla, Jeon la apartó con brusquedad. No tenía derecho a llorar, no cuando él era el único responsable.

- Todo es culpa mía - susurró al vacío. Luego avanzó a paso lento.

Jeon subió las escaleras en completo silencio, ni siquiera sus pisadas se escuchaban en el lugar, parecía un fantasma que rondaba alrededor de la casa, un hombre muerto en vida que ya ni siquiera se podía percibir. Jungkook sabía que se había convertido en eso gracias a su estupidez, ya que por estúpido había perdido a su razón de vivir, quedándose incompleto, fracturado, completamente roto.

Su mano aún portaba aquella argolla dorada que tanto adoraba, que le recordaba la época en el que fue el más feliz del mundo, aún la usaba a pesar de que hacía meses había firmado los papeles del divorcio.

Había hecho de todo para alargar aquella torturadora fecha, para tratar que el contrato se alargara, para tratar que ese cruel destino no llegase nunca, pero al final no había podido impedirlo, Jimin lo había dejado sin siquiera darle unas palabras de despedida. Y ahora estaba comprometido con aquel sujeto. Un sujeto que Jungkook envidiaba con todas las fuerzas que le quedaban. Lo envidiaba porque él sí se había dado cuenta de lo mucho que valía Jimin. Lo envidiaba porque que él si lo hacía feliz.

Pero a pesar de que Jimin estaba comprometido, a pesar de que estaba a punto de casarse con otro, el no se había rendido. Claro que no, Jungkook todos los días trataba de hablarle, trataba aunque sea de sacarle una suave sonrisa. Nunca lo conseguía cada vez que lo miraba, Jimin hacía de cuenta que no existía, que él no era más que un simple espejismo.

Jungkook trataba de que Jimin le dirigiese aunque fuese un simple "hola". Pero cada cosa que hacía era en vano, nada daba resultado. Él había dejado de ser alguien para Jimin.

Se recostó en la cama y se quedó un rato mirando hacia el techo. Pero una pintura en la pared de enfrente captó su atención. Era de Jimin. La había comprado poco después de que se mudaran a esa casa. Al parecer había olvidado llevársela cuando se marchó.

Sonrió mientras se levantaba. Había encontrado otro pretexto para irlo a buscar. Quizá ahora Jimin le daría mínimo un "gracias".

Quito la pintura de la pared y se apresuró a la puerta.

Falso - Kookmin O.SDonde viven las historias. Descúbrelo ahora