11

142 22 92
                                        

POV Rookie

Quería morirme.

No literalmente, al menos no todavía. Pero estar en la habitación de Infinite era lo más incómodo que había experimentado en semanas. La habitación era oscura, iluminada solo por la tenue luz de una vela en la mesa cercana. El ambiente tenía un olor característico, una mezcla de madera quemada y algo metálico, probablemente por la armadura de Infinite.

Para mi suerte,o mi desgraci, Infinite no estaba allí. Al parecer, lo habían llamado a una reunión de último momento. Eso significaba que tenía tiempo para calmarme… pero también significaba que estaba solo con mis pensamientos. Y eso no era precisamente algo bueno.

"No pienses en eso. No pienses en eso."

Me repetía esas palabras una y otra vez, pero las imágenes no dejaban de aparecer. Infinite besándome. Infinite tomándome de la muñeca, forzándome a sentarme en su regazo. Mi pecho se calentaba solo de recordar cómo sus labios se sentían contra mi cuello. Me llevé ambas manos a la cara para cubrirme, mi cuerpo temblaba por la vergüenza.

—¡Ugh! ¡Qué vergüenza! —murmuré, pateando el aire como si eso fuera a ayudar.

La cama de Infinite se veía increíblemente cómoda. No era como la cama que me habían dado en mi habitación, que parecía hecha de piedras cubiertas con una sábana. Esta tenía mantas gruesas, almohadas suaves y un colchón que prácticamente me invitaba a tumbarme.

No lo resistí.

“Solo un rato…”

Me tumbé sobre la cama, sintiendo cómo la suavidad envolvía mi cuerpo. Era… cálida. Antes de darme cuenta, mis ojos se cerraron, y el cansancio se apoderó de mí.

No supe cuánto tiempo pasó hasta que abrí los ojos de nuevo. La luz de la vela se había apagado y la habitación estaba oscura. Lo primero que noté fue la calidez que rodeaba mi cuerpo. Algo o alguien me estaba abrazando.

Mi respiración se detuvo. Sentía una mano grande jugando con mi cabello, deslizándose lentamente entre los mechones. Mi cuerpo se tensó. No tuve que mirar para saber quién era.

Infinite.

"No te muevas, no te muevas."

Mi mente entró en pánico. No sabía si debía levantarme, hablar o seguir fingiendo que estaba dormido. Elegí la opción más segura: quedarme inmóvil. Si fingía que dormía, tal vez se aburriría y me dejaría en paz.

El sonido de su respiración era constante, tranquila. Su pecho subía y bajaba contra mi espalda. Podía sentirlo tan cerca que el calor de su cuerpo pasaba a través de la ropa. No estaba seguro si era eso lo que me estaba calentando o si era mi propia vergüenza.

Entonces lo escuché hablar.

—Eres molesto… —murmuró Infinite, su voz sonaba grave y relajada—. No te entiendo, cachorro.

Mi corazón se detuvo por un instante. ¿Me estaba hablando a mí?

—Siempre queriendo ver lo bueno en todo… siempre ayudando a quien no debes… —continuó, y su voz sonaba más suave de lo normal—. Pero de alguna forma… también me gusta.

Mi mente quedó en blanco. ¿Le gusta? ¿Qué le gusta? ¿Mi actitud? ¿Yo? No tenía idea de a qué se refería, pero mis pensamientos empezaron a correr como locos.

"No te muevas, no te muevas, no te muevas…"

—¿Seguirás fingiendo que estás dormido? —preguntó de repente.

Mi corazón saltó de golpe.

—…

No podía responder. Mi garganta se sentía seca, y mi cuerpo no respondía. Sentí como Infinite soltó una risa baja y, sin previo aviso, se inclinó hacia mi oído.

—Cobarde —susurró con burla.

Antes de que pudiera procesarlo, Infinite me giró de un movimiento, obligándome a quedar boca arriba mientras me miraba desde arriba. La oscuridad de la habitación no ocultaba su sonrisa, ni el brillo en sus ojos que se clavaban en los míos.

—Si estás despierto… dilo —ordenó, inclinándose hasta que nuestras narices casi se tocaban.

—Y-yo… —mi voz tembló. No podía decir nada coherente.

Infinite no esperó respuesta. Sus labios presionaron los míos con firmeza, y aunque mi cuerpo se tensó de nuevo, esta vez no pensé en apartarme. No quería apartarme. Era distinto. No fue tan agresivo ni impulsivo como antes. Fue… suave.

Cerré los ojos y, esta vez, no tardé en corresponderle, sintiendo cómo mi cuerpo reaccionaba por instinto.

Sus labios eran demandantes, y su brazo se apretó más alrededor de mi cintura, acercándome más a él.

Entre besos, Infinite volvió a murmurar contra mi piel:

—Me gustas...

Mi corazón dio un vuelco y sin pensarlo, lo abracé con fuerza. Infinite comenzó a besar mi cuello, su boca dejaba marcas en mi piel sin contenerse.

El calor se acumuló en mi cuerpo, y en un impulso, tomé el control.

Mis manos se deslizaron hasta la camisa de Infinite, y sin dudarlo, la abrí.

Esta vez fui yo quien empezó a besarlo.

Disfruté escuchar sus gruñidos con cada caricia que dejaba en su piel.

Entonces, el sonido de unos golpes en la puerta nos hizo separarnos de golpe.

—¡Padre! —la voz de Nova se escuchó del otro lado.

Me sentí mareado de la vergüenza.

Infinite gruñó con frustración, y yo rápidamente me separé y arreglé mi ropa antes de abrir la puerta.

Al otro lado, Nova me miraba con sospecha.

—¿Qué haces aquí? —preguntó, entrecerrando los ojos.

—E-El general me pidió que le tradujera algo y me quedé dormido… —mentí nervioso. — ¿Porque estas aquí, Nova?

—No puedo dormir… —murmuró, frotándose los ojos—. Tuve una pesadilla… quiero dormir aquí.

—No. Vuelve a tu cama —respondió Infinite.

Nova frunció el ceño completamente indignado.

—¡Eres malo! —protestó, cruzándose de brazos.

—¡Estuviste todo el año pasado molestando para tener tu propia habitación! ¡Usala!

—Ya no serás mi padre porque eres malo. ¡Rookie será mi padre ahora!

Me puse completamente rojo.

—¡E-Espera un momento!

Infinite arqueó una ceja, claramente molesto.

—Tch, mocoso insolente…

Nova me miró con ojos suplicantes.

—¡Rookie, quiero dormir contigo!

Suspiré, sabiendo que no podría decirle que no.

Me giré hacia Infinite.

—Déjalo quedarse solo por esta vez.

Infinite me miró con una expresión de puro descontento.

Finalmente, suspiró y rodó los ojos.

—Tch… —chasqueó la lengua, cruzando los brazos—. Hagan lo que quieran.

Nova sonrió con triunfo y corrió a la cama.

—Gracias, Rookie… —susurró.

Le acaricié la cabeza, sonriendo de forma cansada. Se acomodó entre los dos y, en cuestión de minutos, se quedó dormido.

Infinite no dijo nada más. La calma volvió a la habitación, aunque mi pecho seguía latiendo con fuerza. Tal vez sobreviviría a esta noche, después de todo.

— Continuará —

Rookinfinite Donde viven las historias. Descúbrelo ahora