POV Rookie
Mis ojos recorrían el pergamino, pero las letras parecían moverse por sí solas. No podía concentrarme.
No por el texto, sino por la sensación de los dedos de Infinite jugando con mi cabello. Cada hebra que tocaba la sentía arder. Su mano se movía lentamente, enredando sus dedos con cuidado, y luego los soltaba solo para volver a empezar.
Era irritante y embriagante al mismo tiempo.
—¿Te vas a tardar todo el día, cachorro? —su voz baja y ronca sonó en mi oído, haciendo que me erizara.
—M-me estoy esforzando —respondí con torpeza, mis ojos fijos en el pergamino, aunque no había entendido ni la primera línea.
—Deja de tartamudear, o te daré una mejor razón para que lo hagas.
"¡Este chacal...!"
Mi respiración se volvió inestable. Sabía que lo decía solo para provocarme, pero eso no hacía que las palabras fueran menos efectivas. Cada vez que hablaba con esa voz tan cerca de mi oído, sentía como si mi cuerpo entero se encendiera.
—Si se aburre... puede soltarme —respondí, intentando sonar valiente.
Mala idea.
Infinite soltó una risa baja, una que me hizo temblar.
—¿Soltarte? —preguntó con burla—. No, creo que no.
Antes de que pudiera reaccionar, sentí sus labios presionarse contra mi cuello. Mi cuerpo se congeló.
—¡E-espera, espera! —protesté, moviéndome nerviosamente en su regazo, pero eso solo pareció empeorar la situación.
—Te mueves demasiado, cachorro —dijo, y su tono sonó peligroso.
Sentí cómo sus labios recorrían la curva de mi cuello con lentitud. Cada beso era lento y deliberado, como si quisiera grabar su presencia en mi piel. Mi respiración se volvió errática, mi pecho subía y bajaba con fuerza.
—Infinite... —mi voz apenas salió como un susurro, y no estaba seguro si lo estaba llamando para que se detuviera o para que continuara.
No tuve tiempo de pensarlo, porque su mano se deslizó por mi espalda, acercándome más a él. Mi cuerpo reaccionó por instinto, mis manos apoyandose en su pecho.
—Relájate, cachorro —dijo con calma, pero había una firmeza inquebrantable en su voz.
Y entonces, me besó.
No fue como las otras veces. Esta vez, no fue juguetón ni provocador. Fue lento, intenso, y me atrapó por completo. No me di cuenta en qué momento mis manos dejaron de empujarlo y se aferraron, tirando de él con más fuerza. Mi mente estaba en blanco. Lo único que podía sentir era su calor y la presión de sus labios contra los míos.
No sé en qué momento lo empecé a corresponder.
Primero fue suave, inseguro, como si temiera hacerlo mal. Pero Infinite no se detuvo. No le importó mi torpeza, todo lo contrario, pareció disfrutarlo. Su lengua rozó la mía con una suavidad peligrosa, y mi cuerpo se estremeció.
"Esto está mal."
De repente, se puso de pie, aún sin separarse de mis labios. Mis ojos se abrieron de golpe por la sorpresa, pero antes de que pudiera decir algo, sentí mi espalda chocar contra el borde del escritorio. Infinite me tenía acorralado, sus manos firmes a cada lado de mi cuerpo, y su mirada estaba fija en la mía.
—No pongas esa cara —dijo con una sonrisa arrogante—. Ya es tarde para arrepentirte.
"No estoy arrepentido."
Mis labios estaban hinchados, mi pecho subía y bajaba con rapidez. Sabía que debería empujarlo, decirle que se detuviera. Pero no quería hacerlo.
—N-no deberías... —murmuré con la voz entrecortada, intentando convencerme a mí mismo más que a él.
—¿No debería? —preguntó, acercándose a mi cuello. Su respiración cálida acariciaba mi piel—. ¿Por qué no?
—Porque... Porque estás herido —dije rápidamente, sintiendo su nariz rozar la curva de mi cuello—. No puedes esforzarte... o se abrirán tus heridas.
Eso lo detuvo por un segundo. No sentí su respiración tan cerca, y eso me dio el valor para continuar.
—No es que... —Sentí mi rostro arder de vergüenza, pero ya no había marcha atrás—. No es que no quiera... hacerlo contigo. Es solo que...
Me atreví a mirarlo a los ojos. Esos ojos dispares que siempre me hacían sentir pequeño.
—... me preocupa que te hagas más daño.
Infinite no dijo nada por unos segundos, solo me observó con una mirada que no pude descifrar. Sus ojos se movieron por mi rostro, estudiándome.
—Hmph. Te preocupas por mí, huh. —dijo con un susurro burlón.
Sentí que mis palabras habían sido un error. Iba a reírse de mí. Iba a llamarme ingenuo.
Pero en lugar de eso, soltó un largo suspiro, como si se hubiera rendido de algo.
—Está bien, cachorro —dijo con una voz mucho más tranquila.
Mis ojos se abrieron con sorpresa.
—¿Q-qué?
—Te escucharé esta vez —respondió con una sonrisa ladina mientras sus dedos trazaban una línea por mi mandíbula—. Pero a cambio...
—¿A cambio? —pregunté con desconfianza, sintiendo que me había metido en una trampa.
Infinite acercó su rostro al mío, tan cerca que nuestras narices casi se tocaban. Podía sentir el calor de sus palabras.
—Dormirás conmigo esta noche —dijo, con la misma voz autoritaria de siempre. No era una petición. Era una orden.
Mis ojos se abrieron de par en par, y mi boca se movió sin emitir sonido.
—¿¡Qué!? ¡No! —exclamé, retrocediendo contra el escritorio, pero no había espacio para escapar.
—Entonces olvidemos esta conversación y volvamos a lo que estábamos haciendo —respondió con una sonrisa que me hizo temblar. Su mano se deslizó por mi cintura de forma amenazante, dejándome claro que no estaba bromeando.
—¡No, espera, espera! —exclamé rápidamente, levantando las manos—. ¡Está bien, está bien!
Infinite se rió.
—Me alegra que comprendas la situación, cachorro.
"Maldito chacal tramposo."
Quise gritarle, pero no tenía fuerzas para discutir. Sabía que, de alguna forma, iba a perder, como siempre.
—Solo por esta noche —dije con los dientes apretados.
—Eso lo decido yo —respondió Infinite, pero su sonrisa no me dio ninguna confianza.
Esta noche iba a ser larga.
— Continuará —
Shipper: por si alguien gusta, tengo otra historia Rookinfinite, llamada "Desastre en el Backstage"
ESTÁS LEYENDO
Rookinfinite
FanfictionHe visto muchas historias románticas de sonic con la temática de caballero y rey, pero ninguna con Infinite y Rookie, así que es hora de tomar cartas sobre el asunto. No soy experta, pero espero disfruten de mi historia.
