El sonido de la estridente música podía escucharse desde el aparcamiento. The Bunny's Hole, famoso por sus hermosas chicas, era el club de striptease más concurrido de todo el Estado de Kentucky.

Al menos así era hasta hacía una semana, cuando una serie de misteriosas muertes había tenido lugar entre algunos de sus clientes mermando de este modo la asiduidad de otros.

Con los terribles sucesos que habían acontecido eran muchas las camareras y strippers que habían dejado sus respectivos puestos por miedo a resultar heridas, y Emma había encontrado en este hecho la oportunidad perfecta para infiltrarse entre las chicas y sacar cualquier tipo de información válida que les ayudará a resolver el caso.

El mayor de los Winchester hacía tiempo que se había perdido en el interior del local con la excusa de allanar el terreno para la investigación mientras Sam y Emma seguían parados frente a la puerta de acceso para trabajadores.

-Sam. -chasqueó esta sus dedos frente a él. El de ojos avellana seguía bloqueando la puerta que tenía que atravesar para empezar su turno, perdido observando a los hombres que hacían cola para adentrarse en el local. -Tierra llamando a Sam... -canturreó, insistente.

-¿Qué? -reaccionó al fin mirándola de vuelta.

-Eso mismo te pregunto yo. -dijo Emma frotándose los brazos con las manos. La fría brisa y el escaso uniforme hacía que su piel estuviera de gallina. -¿Qué estás haciendo?

-Nada. Sólo hacía la cuenta de cuantas ojos voy a tener que arrancar hoy. -respondió Sam mirándola de arriba abajo antes de volver a dirigir su atención a aquellos hombres sedientos de mujeres hermosas como ella.

La castaña rodó los ojos con una pequeña sonrisa en sus labios.

-Yo sé cuantos. -habló posando una mano sobre su rostro para que la mirara de nuevo. -Cero. Nuestro trabajo es entrar ahí y descubrir que cosa ha matado a todas esas personas. No arrancar ojos a hombres que vienen a divertirse. Somos profesionales, ¿recuerdas?

-Profesionales... -bufó el chico. -¿Pero tú has visto que llevas puesto?

Emma bajó su mirada para repasar su atuendo. Altas botas de tacón negro que le llegaban hasta la rodilla, shorts del mismo color que más que pantalones parecían braguitas tejanas por la cantidad de nalga que dejaban a la vista y camiseta palabra de honor blanca que no sólo mostraba un gran escote sino también su ombligo.

Consciente de lo que llevaba estiró los pantalones hacía abajo para tratar de cubrir un poco más su trasero, dejando al descubierto el inicio del tatuaje anti posesión que llevaba sobre el hueso de la cadera.

-Como si eso lo arreglara...

-Es un club de striptease, Sam. -apuntó ella. -Además sólo voy a ser una camarera más. Nada de shows ni pole dance.

-Claro, sólo vas a servir a decenas de borrachos que están ahí para ver a chicas desnudas. Es perfecto. Me quedo mucho más tranquilo. -ironizó.

-¿Es que hubieras preferido ver a Dean vestido así? -inquirió la castaña dedicándole una amplia sonrisa. Sam arrugó su frente al visualizar a su hermano de aquel modo y ella rió ante su mueca. -¿Lo ves? Siempre podría ser peor.

-Hablando de Dean... ¿Y si dejamos que él se ocupe de esto? Estoy seguro de que sabe defenderse en este ambiente. -sugirió Sam apartándole el pelo hacia un lado para inclinarse hasta su oído. -Nosotros podríamos volver al motel... Ver alguna película... -la tentó con suaves besos en su cuello.

-Sam... -rió por lo bajo Emma ante el cosquilleó de los labios sobre su piel. -Posible sirena. Salvar vidas. -le recordó resistiéndose a la tentación y empujándolo suavemente con una mano en su pecho. -Vamos.

UNA VIDA SOBRENATURAL | ONE-SHOTS¡Lee esta historia GRATIS!