Emma
Terminó de meter el neceser y cierro la maleta. Todavía no me creo que vaya a cumplir el sueño que tenía desde niña. Siempre pensé que no lo llegaría a cumplir, lo sentía tan lejano que ahora no me doy cuenta de que es verdad.
Un mensaje me llega al móvil y ese es Asher diciéndome que tardará 5 minutos en llegar. Una sonrisa se transforma en mi cara. Puede que este más emocionada de lo normal. Pero es que no me lo creo, voy a ver a Ed Sheeran en la ciudad de mis sueños.
El libro que estoy escribiendo ha llegado a cien visitas ya. Esa es otra de las cosas por la que estoy contenta y por la cual mi sonrisa no desaparece de mi cara.
Bajo al salón y allí se encuentra mi tío y mi prima, y como todos los sábados es un día de juegos. Cuando me vine aquí a vivir, al principio no me acostumbraba a su temática. Tienen todos los días algo que hacer, pero poco a poco lo fui entendiendo y puedo decir que me gusta, más que cuando vivía en mi supuesta casa.
- ¿A que jugáis? – me siento en la silla de al lado de mi prima
- Al parchís – contesta mi prima alegre
- ¿Quién está perdiendo? – pregunto curiosa, ocultando una sonrisa
- Yo – contesta cabreada – prima, ¿me ayudas?
- Claro que sí, cariño
- Oh eso no vale, es hacer trampas está jugando ella
- Nadie ha dicho que no pueda jugar no ¿tío? – contesto riéndome de su cara – Te voy a ganar
Cinco minutos después terminamos la partida. Cuando veo que he ganado me levanto y cojo a mi prima chillando.
- ¡¡HEMOS GANADO!!
- Si, eres la mejor
- Tu sí que eres la mejor, cariño – le doy un beso en la mejilla
Al instante en el que suelto a mi prima en el suelo, mi móvil suena. Lo saco del bolsillo trasero y en la pantalla aparece él. No se lo cojo en su lugar le hago una pequeña broma y le cuelgo, pero no se cansa y llama otra vez.
- ¿Te vas ya? – pregunta mi tío
- Si
- Espero que te lo pases bien y cualquier cosa me llamas
- Vale tío – me acerco y le doy un abrazo
- Tráeme algo – ríe
- Está bien, adiós pequeñaja
- Adiós prima
- Buen viaje, cuídate ehh
- Oh por favor, adiós
Bajo en al ascensor, con la maleta en la mano. Al abrirse las puertas salgo, y allí esta Asher. Con las manos en los bolsillos, sus gafas de sol puestas, y vestido casi todo de negro, excepto por su chaqueta azul. Parece unos de esos actores que se ven en las películas o como aquellos playboys.
Me acerco a él y le doy un abrazo, abrazo el cual el no corresponde. Me separo de él y le quito las gafas de sol para ponérmelas. Pero veo que sus ojos no me miran, sino que están mirando a otra parte para no verme.
- ¿Estás bien? – pregunto dudosa, pero no recibo respuesta – Oye Asher- le cojo del brazo – Vale, está bien, era una pequeña broma ¿bien? ¿Enserio te has cabreado por eso? – río
Al momento en el que sus ojos me miran puedo ver más allá del enfado. No está cabreado, sino decepcionado.
- He visto a mi madre – me susurra
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Lograr Sanar Heridas
Teen FictionLas heridas no siempre se ven, pero todas, sin excepción dejan una marca, una huella. Algunas son profundas, otras sutiles que parecen que nunca llegaron a estar allí. Pero no importa lo grandes o pequeñas, porque todas ellas tienen algo que contar...
