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El zumbido constante de una máquina marcando el ritmo de sus latidos fue lo primero que escuchó. Felix abrió los ojos lentamente, pestañeando contra la luz blanca del techo que parecía más lejana de lo normal. Un ligero ardor le recorría los brazos, y un sabor metálico le llenaba la boca.

El cuarto estaba en silencio, apenas interrumpido por los bip del monitor y el sonido del aire acondicionado. Una bata ligera cubría su cuerpo, y notó un suero conectado a su mano. Sus ojos se movieron por la habitación, hasta detenerse en una silueta familiar dormida en el sillón, con la cabeza colgando hacia un lado: Hyunjin.

Su rostro mostraba el peso de una noche sin descanso. El entrecejo ligeramente fruncido incluso en sueño, como si no pudiera dejar de preocuparse. Felix tragó saliva con dificultad, sintiendo cómo una punzada se alojaba en su pecho.

Intentó moverse, pero una punzada en el costado lo detuvo. Entonces, los recuerdos volvieron: el baño, la náusea, el desmayo... los cachorros. Su corazón se apretó.

Justo en ese momento, Hyunjin se removió y, como si algo lo hubiese despertado internamente, abrió los ojos de golpe. Lo primero que hizo fue mirar a la cama. Y cuando vio los ojos de Felix abiertos, se incorporó con rapidez.

-lix... -La voz le tembló-. ¿Estás bien? ¿Te duele algo? ¿Quieres que llame al médico?

El omega solo lo miró, con una mezcla de culpa y agotamiento.

-Lo siento...

Hyunjin negó de inmediato, acercándose, tomando su mano con la delicadeza que solía tener cuando tocaba algo sagrado.

-No tienes que pedir perdón. Pero sí vas a tener que decirme todo. No más silencios, Lixie. Ni uno más.

El silencio fue quebrado de pronto.

Felix se llevó una mano al estómago, que gruñó con violencia. La sensación fue tan repentina como punzante. Cerró los ojos con fuerza, y antes de que pudiera procesarlo, su cuerpo se arqueó ligeramente hacia un lado.

-¡Felix! -Hyunjin se incorporó al verlo luchar por girarse, demasiado débil para hacerlo con normalidad.

Otra arcada le atravesó el pecho, seca, dolorosa, como si su cuerpo intentara expulsar algo que ya no tenía. No había nada en su estómago, pero aún así su cuerpo seguía intentándolo, como si el malestar necesitara dejar una prueba física de su presencia.

Hyunjin le sostuvo con rapidez, apoyando una mano en su espalda y otra sosteniéndole el cabello, aunque no hubiera nada que limpiar. Solo el sonido áspero de su cuerpo quebrado intentando vaciarse.

-Tranquilo, Lixie... ya pasó -susurró con la voz temblorosa, casi suplicante-. Ya no hay más, no lo fuerces.

Pero Felix no podía evitarlo. Cada arcada seca le dejaba los ojos húmedos, el cuerpo temblando, agotado. Y cuando finalmente se rindió contra el colchón, el rostro perlado de sudor, apenas pudo balbucear:

-Lo siento... no puedo más...

Hyunjin le limpió el rostro con una toalla húmeda que encontró en la mesita, sus movimientos desesperados pero tiernos. Le besó la frente, sin importar el sudor.

-No te disculpes, amor. Yo estoy acá. No te vas a romper solo -susurró-. Te lo prometo.

En ese momento, la puerta se abrió y el doctor ingresó, acompañado por Jeongin y Chan, que se quedaron en la entrada al ver la escena.

-¿Pasó otra vez? -preguntó el médico, alzando ligeramente una ceja al acercarse.

Hyunjin asintió sin dejar de mirar al omega.

¿united by a bond? - hyunlixDonde viven las historias. Descúbrelo ahora