Después de la batalla que dividió a los héroes, Natasha Romanoff y Steve Rogers se encuentran en una encrucijada. Con el peso de las decisiones pasadas sobre sus hombros, ambos deben reconstruir lo que quedó atrás. Entre viejas lealtades y nuevas am...
Está historia esta basada después de los acontecimientos de Civil War y tres Semanas después de los acontecimientos de la película Black Widow. Algunos hechos y situaciones son totalmente de ficción pueden o no estar basados en el UCM.
Disclaimer: los personajes no me pertenecen son propiedad de Marvel y Disney. Está es una fic sin fines de lucro.
AFTER THE WAR
Capítulo dieciocho: Oxidado
—¿Steve? ¿Sam? ¿Alguien me escucha? —James presiona el auricular con fuerza, casi hundiéndolo en su oído—. ¿Clint?
Silencio. Solo estático... hasta que, por fin, la voz entrecortada de Sam penetra del otro lado.
—¿Sam? No te escucho... repite...
—Salgan... abandonen el lugar... es una trampa... deben... —el mensaje queda a medias. Interferencias. Ruido blanco. Nada más.
James aprieta los dientes, lanza una grosería en voz baja. El complejo acaba de entrar en modo de máxima seguridad. Si quiere sacar a alguien con vida, tiene que improvisar. Rápido.
—¿Qué está pasando? —Wanda, unos pasos detrás, se detiene en seco. Una extraña sensación le atraviesa el pecho. Es el mismo vacío helado que sintió cuando perdió a Pietro—. ¡Bucky!
—No lo sé. Perdí la señal de todos —James avanza con cautela por el pasillo angosto, el mismo que se supone los llevaría al punto de encuentro. Pero algo no va bien. Las luces parpadean. El aire pesa más. O quizá sea su respiración, que empieza a descontrolarse.
Siente como si las paredes se cerraran. Como si quisieran tragarlos.
Iniciando secuencia de seguridad.
La voz metálica y robótica retumba desde los altavoces ocultos. Sin emoción. Sin advertencia.
—¿Qué fue eso? —Wanda gira sobre sus talones, mirando en todas direcciones.
Con un clac seco, los bordes del pasillo se iluminan en rojo. Pronto, puertas camufladas en las paredes comienzan a cerrarse y a desaparecer como si nunca hubieran estado ahí. Paneles de metal gris lo cubren todo, borrando cualquier rastro de salidas alternas.
Lo que era un pasillo angosto ahora es un tubo ciego. Gris. Frío. Sellado, lo único que da color es el techo de vidrio reforzado.
—¡No! —Wanda corre hacia la última puerta visible, pero ésta se desliza justo antes de que pueda alcanzarla—. ¡Nos están encerrando!
Análisis de amenaza en curso. Preparando aislamiento de objetivo.
Del otro lado de la pantalla Sharon camina de un lado a otro reforzando y dando ordene a los encargados de seguridad.
—Señor, si va tomar a la chica no será sencillo Barnes va...
—Barnes va a hacer justo lo que yo le diga —responde con calma el hombre a su lado, cruzado de brazos, mirando fijamente la imagen en pantalla. Del estante a su lado extrae el libro de pasta roja:
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