Capítulo 14 🦋

41 6 0
                                        

Emma

Llego el último día de la semana, por fin mañana es fin de semana. Tenía tantas ganas de que llegara ya que se me ha pasado la semana volando.

Me preparo como siempre hago. Cojo los apuntes y me los llevo en la mano para poder repasar en el autobús. Hoy tengo examen de historia, una asignatura que me encanta al igual que el francés, son dos de mis asignaturas favoritas. Aunque eso sí, estoy deseando terminar ya para poder dedicarme a lo que de verdad quiero.

Bajo a la cocina, me hago mi vaso de leche y cojo una galleta. No me gusta mucho desayunar por la mañana, es algo que deje de hacerlo mucho tiempo y se ha vuelto como una rutina.

Llevo aquí ya casi una semana y todavía no se nada de mis padres. Ni de mi hermano Dylan, lo echo muchísimo de menos. Quisiera poder ir a mi casa solo para verlo a él, pero seguramente mis padres no les dejen solo ni un segundo.

Estoy metida tanto en mis pensamientos, que no me he dado cuenta de cuando ha entrado mi tío. Parecer que ha sido una eternidad porque se encuentra con su café bebiendo y mirándome.

- ¿En qué piensas tanto? ¿Es el examen? Seguro que te saldrá genial – dice mi tío dándome ánimos.

- No, no es por el examen, aunque bueno, en parte sí, pero estoy pensando en mis padres, en especial en mi hermano, le echo de menos – digo apenada

- Oye, sabes que puedes ir siempre que quieras a ver a tu hermano – se levanta de la silla y me da un abrazo

- Si ya lo sé, pero no quiero verlos a ellos

- Bueno eso es fácil, esta tarde iré a por tu hermano y pasáis la tarde juntos

- ¿En serio? Sabes que mi madre no te va a dejar entrar

- Me da igual, es mi sobrino y tengo derecho a verlo

- Está bien, pero si no puedes traerlo no pasa nada, cuando me anime iré yo a verlo

Termino de desayunar y me despido de mi tío con un abrazo. Salgo por la puerta y decido que voy a ir por las escaleras.

Justo cuando salgo por la puerta, el autobús estaba parado esperando a la última persona. Corro para que me dé tiempo a subirme y menos mal. Me monto, y me pongo en el asiento de todos los días, al lado de la ventana.

Gotas de lluvia empiezan a caer por la ventana, alargo la mano y hago el su recorrido mientras que pienso en lo feliz que éramos y no lo supimos disfrutar.

Conecto el móvil con las auriculares y pongo música, pongo Flaws de Calum Scott, una que desde que la escuche se ha convertido en una de mis canciones favoritas.

La melodía y su letra, te hacen viajar a lo que de verdad buscamos la mayoría de personas que no nos sentimos seguros de nosotros mismos. Las que necesitamos que con sus acciones nos demuestren que de verdad nos quieren, y que vean más allá de nosotros mismos.

Me pongo a repasar el tema de historia, la verdad es que no es un tema difícil. Siempre me ha gustado la historia ya que me la estudio como si fuese un libro, aquel que abres y cada vez que lo lees te va interesando más.

No es el mejor ejemplo, porque hay miles de personas que lo hacen de diferentes maneras, pero para mí, esa es mi forma de estudiar algo que ocurrió en el pasado. Porque más que historia es una leyenda, igual que la de nuestro presente.

Me quito los auriculares cuando llegamos. Los guardo en mi mochila junto con el móvil y me espero a que toque la sirena para poder entrar. Faltan tan solo cuatro minutos, minutos que se me hacen eternos.

Lograr Sanar HeridasDonde viven las historias. Descúbrelo ahora