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Felix despertó con el cielo teñido de un azul profundo, casi de madrugada. La habitación estaba en penumbra, silenciosa, y por un momento no supo dónde estaba. Hasta que sintió la manta bien colocada sobre sus piernas, el olor familiar de p0 aún flotando en el aire... y su pecho se apretó.

Hyunjin había estado ahí.

Se sentó con lentitud, la cabeza pesada y los pensamientos nublados. Acarició inconscientemente la marca en su cuello; aún latía, como si lo llamara. Como si le recordara que ese vínculo seguía ahí, tan doloroso como vivo.

Pero él no estaba.

Felix bajó la vista. Había dormido con la ropa arrugada, las manos todavía temblaban levemente. Algo en su pecho dolía, como si la discusión anterior le hubiese desgarrado por dentro. El miedo de haberlo arruinado otra vez le calaba hondo.

Una vibración suave lo hizo girar el rostro hacia su mesita.

Su móvil.

Con el brillo de la pantalla aún encendido, el nombre de Minhyuk apareció de nuevo. Otro mensaje.

« ¿A qué hora sales hoy, precioso? »

Felix tragó saliva. No respondió. No podía. Solo bloqueó la pantalla con un gesto torpe y rápido, como si el teléfono quemara.

Tenía que respirar. Salir. Pensar.

Tomó una chaqueta del respaldo del sillón, se la puso encima sin cerrar y bajó las escaleras sin hacer ruido. Cruzó el pasillo en silencio, pasando cerca de la sala de reuniones. No quiso mirar adentro. Sabía que él estaba ahí o eso presentía.

Sabía que el dolor aún estaba presente.

Salió al bosque, donde la brisa fresca golpeó su cara y el crujir de las hojas bajo sus pies lo alejó de todo, aunque fuera por un rato. Se abrazó a sí mismo. No tenía rumbo, solo caminaba, como si pudiera escapar de todo eso.









Hyunjin se incorporó en el sofá de la sala de reuniones con el ceño fruncido. El sol apenas asomaba entre las cortinas, pero el vacío en su pecho era más notorio que la falta de sueño. La manta con la que se había cubierto cayó al suelo mientras se ponía de pie, con pasos firmes. Algo no andaba bien. Lo sentía. Lo olía. Lo sabía.

Caminó hasta la habitación, esperando encontrar a Felix acurrucado entre las sábanas como solía hacerlo después de pelear. Pero el hueco en la cama estaba frío. Lo único que encontró fue el móvil del menor encima de la mesita, con la pantalla aún bloqueada y varios mensajes sin leer.

Su mandíbula se tensó.

- ¿Dónde estás, omega...? -murmuró con una mezcla de preocupación y rabia en voz baja, tomando el móvil antes de salir.

Al bajar las escaleras, se cruzó con Seungmin, que llevaba una carpeta en mano y una taza de café en la otra.

-¿Min, has visto a Felix? -preguntó Hyunjin con la voz ronca.

Seungmin lo miró de reojo. Dudó, pero respondió.

-Salió hace como media hora, y me había encontrado con Jeongin que al parecer lo siguio. No parece que han hablado mucho.

Hyunjin no dijo nada más. Solo caminó directo a la salida trasera, siguiendo el rastro como el enigma que era. Cada paso lo llevaba más rápido, más firme, con los sentidos agudos. Y cuando por fin los divisó entre los árboles, a pocos metros del columpio circular colgando entre los troncos, su pecho se comprimió.

Allí estaba Felix, recostado con los ojos entrecerrados, la cabeza en el regazo de Jeongin, mientras este le acariciaba el cabello con expresión tranquila.

¿united by a bond? - hyunlixDonde viven las historias. Descúbrelo ahora