-¿Responde, Felix! -Hyunjin giró de golpe, su voz vibrando con poder-. ¿Cuánto pensabas seguir ocultándome esto?
El rubio tragó saliva, acorralado por la fuerza en su voz. No era solo enojo: era su lobo, reclamando, rugiendo bajo la piel.
-Yo no lo ocultaba... solo... - empezó, pero no terminó.
Hyunjin dio un paso al frente. Su voz se volvió grave, implacable, impregnada con la fuerza de la orden natural que un enigma podía imponer.
-No. Me. Mientas.
La presión cayó sobre Felix como una ola. La Voz de Mando lo empujó a obedecer, a hablar, a rendirse... pero su orgullo vibró, herido.
-¡No te estoy mintiendo! ¡No hice nada malo! ¡Solo me escribió él!
-¿Y por qué no me lo dijiste? -Hyunjin ya estaba frente a él, sus ojos dorados fijos como fuego-. ¿Te gustaba lo que decía? ¿Te hacía sentir deseado? ¿Querías que te hablara así?
Felix se encogió un poco. Hyunjin lo tomó de la barbilla con firmeza, alzando su rostro para que no pudiera evitarlo.
-Dime ahora mismo si lo quieres a él -gruñó-. Porque si dices que sí, me largo. Pero si no...
Su voz bajó, se volvió un hilo venenoso y profundo.
-Si no... juro que voy a marcarte tan fuerte esta noche que nadie se va a atrever a volver a mandarte un maldito mensaje.
Felix se quedó helado. Su corazón latía como un tambor y su lobo, dormido durante días, empezó a removerse inquieto.
-Hyunjin... -susurró, pero no supo qué más decir.
El enigma lo atrajo de golpe contra su pecho.
- Eres mío, shin Felix. Mío. Y si alguien más se atreve a pensarte siquiera, le arranco los pensamientos de la cabeza.
La habitación quedó en silencio. Pesado. Lleno de promesas no dichas, de límites cruzados.
Y afuera, alguien había escuchado parte del final.
Felix se quedó quieto, boca arriba, con la respiración descontrolada. Su corazón golpeaba como loco. Hyunjin lo miraba desde el borde de la cama, con el pecho alzado, las manos hechas puños. Sus ojos seguían encendidos, ferales.
-¿Sabes lo que me provocó leerte eso? -murmuró, y subió un poco más sobre la cama, arrastrando el cuerpo como un cazador-. ¿Sabes lo que me imaginé?
Felix no respondió. Su cuerpo vibraba. Su cuello, tan expuesto, temblaba.
Hyunjin llegó hasta él, se colocó entre sus piernas, y bajó su rostro al oído del rubio, sin tocarlo aún.
-Tú no eres de nadie más, solo mio -susurró-. Y esta vez, te lo voy a dejar claro.
Lo besó de nuevo, más profundo, más posesivo, con los dientes casi rozando su labio inferior. Sus manos se deslizaron por debajo de la camiseta, acariciando la piel caliente con una mezcla de ternura ruda y derecho reclamado.
Felix jadeó entre el beso, aferrándose al cuello de su sudadera. Su cuerpo se curvó por inercia, como si solo con su olor pudiera rendirse.
-Hyun...
-Shhh -ordenó contra su cuello, rozando la garganta-. No hables. Solo escucha.
Su voz de mando vibró en su oído como una orden física. Y Felix, obedeció.
justo cuando Hyunjin bajó la mano a la entrepierna del menor con intenciones que el rubio ya adivinaba, su celular vibró contra la mesita.
Una. Dos. Tres veces.
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¿united by a bond? - hyunlix
RomanceFelix era un omega que había aprendido a sobrevivir más que a vivir. Con un pasado marcado por la violencia y el abandono, había llegado a un punto donde no esperaba nada de la vida... salvo un poco de calma. Trabajaba en un pequeño y colorido kínde...
