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La casa olía a suavizante, a pan tostado y a cansancio. Las luces cálidas del salón encendían apenas los rincones, mientras los pasos arrastrados de los omegas llenaban el espacio como un eco silencioso del largo día.

-¿Alguien más siente que los pies ya no son parte de su cuerpo? -murmuró Felix, dejando su bolso en el perchero y soltando un suspiro largo, de esos que llevan el alma mientras que acariciaba el pelo de dohyun con lentitud

-Yo desde que puse un pie fuera de la guardería -respondió Jeongin, desabrochándose la chaqueta sin muchas ganas.

Seungmin, que entraba detrás con jisoo dormida sobre el hombro, solo levantó una ceja.

-Los quiero mucho, pero no me hablen por los próximos diez minutos.

Han ya estaba en el sofá, con una manta en las piernas y una taza de té humeante entre las manos. Su pancita de casi cuatro meses le daba la excusa perfecta para no moverse.

-¿Y si jugamos al Uno? -preguntó de repente-. Para cerrar el día con caos.

Felix soltó una risita, y con ese gesto, la tensión se deshizo un poco.

- Caos suena bien.

En minutos, la mesa baja se llenó de cartas, jugo, y una que otra galleta mordida a medias. Los niños se acomodaron a su alrededor también, entre risas bajitas y bostezos mal escondidos. El ambiente se llenó de esa calidez familiar que solo aparece cuando uno se siente a salvo.

Jeongin, sin embargo, tardó en sentarse.

Se quedó de pie unos segundos más, apoyado en el marco de la puerta, con una mano en el estómago.

-¿Estás bien? -le preguntó Seungmin sin dejar de barajar.

-Sí... solo un mareo raro. Supongo que fue el estrés -respondió, aunque no sonaba muy convencido.

Se sentó lentamente, cerrando los ojos unos segundos. Nadie insistió, pero Han lo miró de reojo.

-No te sobrecargues, Innie -murmuró.

El juego empezó con risas, alguna que otra queja falsa y trampa ocasional de parte de Felix

"¡Esa carta no estaba ahí!"

Dohyun y jisoo se tiraban sobre las almohadas a medio jugar, medio dormir.

Y fue entonces, entre una carta roja +2 y un "¡Uno!" gritados con más entusiasmo del necesario, que la voz suave de Dohyun rompió la armonía:

- señor click a mami.

El comentario pasó como un susurro perdido, dejando un escalofrío en lo omegas, Solo Seungmin parpadeó.

-¿Qué dijiste, Dohyun?

El niño, medio tumbado sobre una manta, miró al techo como si ya se hubiera olvidado.

- sueño...

Y siguió en lo suyo.

Los omegas ahora estaban tirados en la alfombra del salón sentados alrededor de una pequeña mesa, entre cojines y mantitas, llenos de cartas de Uno y carcajadas suaves. Dohyun y Jisoo estaban acostados en el sofá observando la partida en silencio.

-¡Ocho cartas, rubio teñido! -cantó Han con una sonrisa maliciosa, levantando una carta "+4" con una teatralidad digna de premio.

Felix lo miró, escandalizado, con un puchero que casi le temblaba.

-¡¿Qué te hice yo?! ¡Si apenas tengo tres cartas!

- Ahora tienes once, mami -murmuró Dohyun con inocencia, mientras Jeongin se ahogaba de la risa.

¿united by a bond? - hyunlixDonde viven las historias. Descúbrelo ahora