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La luz de la mañana entraba en cálidos haces a través de las ventanas de la guardería, iluminando los pequeños dibujos en las paredes y las tres mesitas redondas donde los niños jugaban, reían y comían bocadillos de colores. El sonido de risas, canciones infantiles y tacones diminutos de zapatitos de juguete llenaba todo el aire.

En el aula principal, Felix caminaba entre las mesitas con una sonrisa suave, suéter beige, cabello recogido en una media coleta. Se agachó al lado de una pequeña que intentaba dibujar un perrito volador.

-Eso está precioso, Hanna -susurró, y le acomodó el moñito-. ¿Sabías que a los perritos les encanta volar en sueños?

La niña rió bajito.

-¿Como tú sueñas con dulces?

Felix abrió los ojos, fingiendo sorpresa.

-¡¿Cómo lo supiste?!

Y justo en ese instante, la puerta se abrió.

El sonido no fue fuerte, pero Felix lo sintió hasta en los huesos.

Alto, bien vestido como siempre, con esa sonrisa de comercial que llevaba años sin cambiar. Sus ojos se encontraron de inmediato, y fue como si el tiempo retrocediera un poco.

-lix! -dijo, con la voz de siempre, tan calmada que parecía no haber pasado el tiempo-. Wow. Estás igualito.

Felix se levantó, y su sonrisa titubeó solo un segundo.

-minhyuk... -sus dedos apretaron el borde de la mesita-. Pensé que estabas en Busan.

-Volví hace poco. Y me acordé de ti. Tenía curiosidad... Y hace rato no vengo a la guarderia.

La conversación siguió, normal, casi dulce. Pero en las otras aulas, Jeongin sintió un escalofrío inexplicable cuando pasó por el pasillo. No escuchó nada. Solo el instinto.
Seungmin también, aunque lo ignoró, concentrado en explicar el abecedario a los niños de su aula.

Y en Berrybloom, todo siguió igual...

La mañana siguió avanzando, llena de voces infantiles, risas y canciones desafinadas. Minhyuk ayudaba a Felix con las actividades, moviéndose entre los niños como si llevara toda la vida haciéndolo.

Pero no todos estaban tan encantados.

Desde su aula, Jeongin miraba disimuladamente a través de la ventanita de la puerta. Seungmin, que estaba acomodando unos libros en un estante bajito, notó el movimiento.

-¿Qué tanto ves, Jeongin? -preguntó, medio riéndose.

Jeongin cerró la ventanita de un golpecito suave y caminó de vuelta al centro del aula, sus cejas ligeramente fruncidas.

-No me gusta ese tipo -dijo en voz baja, asegurándose de que ningún niño escuchara.

Seungmin parpadeó.

-¿Quién? ¿Minhyuk? -preguntó, también bajando la voz.

Jeongin asintió, sentándose en una sillita diminuta que chirrió bajo su peso.

-No sé... hay algo raro. No te sabría decir qué. Es como... cuando sabes que alguien sonríe demasiado bonito para ser sincero.

Seungmin soltó un resoplido, acomodándose a su lado.

- O capaz estás celoso por que es mejor amigo de felix -bromeó, aunque su tono tenía algo de alerta también.

Jeongin rodó los ojos.

-No seas tonto. Solo... no me da buena vibra. Además, Felix es demasiado confiado.

Seungmin cruzó los brazos, su mirada volviendo a la puerta cerrada.

¿united by a bond? - hyunlixDonde viven las historias. Descúbrelo ahora