Asher
Después de tanto tiempo, pude pasar un día realmente inolvidable. Me monto en el coche y conduzco por las calles de Austin, ahora mismo mi cabeza es un lio. Recorro la ciudad y justo me paro en el lugar al que solía venir a desahogarme.
Cuando murió mi padre, me convertí en otra persona completamente diferente. Cambie, me junte con personas que no me debería de haberme juntado, las que hicieron que entrase en el mundo del boxeo y también a las peleas ilegales de noche. Me liaba con cada chica que pasase por mi lado, total, nunca llegue a creer en el amor.
Cuando la vi por primera vez, supe que ella iba a ser mi perdición. Aquel día cuando la vi en la librería cogiendo aquel libro, unos de mis favoritos, no sé porque, pero tuve un buen presentimiento y me acerqué a ella.
Hoy hacía, cómo un mes ya desde que nos conocimos. Aunque para mí es como si llevara años conociéndola. Se ha convertido en mi mejor amiga, alguien en quien confiar, porque cada minuto, día y hora no dejo de quitármela de la cabeza.
Abandono el lugar, no se para que he venido aquí. No estoy orgulloso de todo aquello. Me transforme en una persona que no quería ser, que nunca imagine.
Miles de pensamientos pasan por mi cabeza, así que decido darles de lado. Una de las cosas que me ha enseñado la chica, que me ha devuelto la sonrisa sin ella saberlo.
Me dirijo a mi casa, más bien a la casa de mis abuelos. Mis dos apoyos fundamentales en este mundo. Cuando llego aparco el coche, y subo a casa.
Cuando entro veo a mi abuela sentada en el sofá viendo las novelas. Me siento justo a la lado de ella.
- ¿Dónde te has metido hoy Asher? – pregunta mi abuela
- He estado ocupado abuela – le sonrío
- No estarás otra vez metidos en líos ¿verdad?
- No abuela, he estado con una amiga
- Claro esas que metes en tu habitación, ¿enserio Asher?
- No abuela, ¿te acuerdas de la chica que vino a casa?
- ¿Qué chica? Tantas has traído, que ya he perdido la cuenta
- Emma
- Oh esa chica, si me acuerdo de ella, ¿no le harás lo mismo a ella verdad? Porque si se lo haces, te corro por todo la casa, ¿me escuchas?
- Sisi te escucho, pero no, ella es diferente – susurro
- ¿Diferente? ¿En qué sentido? - pregunta, bajándole voz a la tele
- Ella es única, me ha hecho cambiar, me alegra los días en los peores momentos...
- Te gusta – suelta de repente mi abuela
- ¿Qué? – me quedo sorprendido
- Que te gusta
- No, no, ella se ha convertido en mi mejor amiga, no, no me gusta, apenas llevamos un mes conociéndonos.
- ¿Y qué? El amor llega cuando menos lo esperas
Dejo a mi abuela viendo sus novelas y pienso en lo que me ha dicho, no, no puede gustarme. Decido darme una ducha para despejar mi mente de todo. Que rabia cuando nuestra mente se pone en contra nuestra.
Una de las cosas que he ido aprendiendo con el tiempo es que nuestra mente puede llegar a veces a ser nuestra peor enemiga.
Cuando salgo de bañarme me pongo el pijama y me voy a la cama. Antes de dormir reviso el móvil para ver si tengo algún mensaje. El primero que sale es el de mi mejor amigo Mikel, nos conocimos en la escuela y desde ahí hemos sido inseparables.
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Lograr Sanar Heridas
Teen FictionLas heridas no siempre se ven, pero todas, sin excepción dejan una marca, una huella. Algunas son profundas, otras sutiles que parecen que nunca llegaron a estar allí. Pero no importa lo grandes o pequeñas, porque todas ellas tienen algo que contar...
